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El comandante Claude, un hombre destacado del AS belga en la Segunda Guerra Mundial

La ocupación alemana de Europa dio lugar a movimientos de resistencia que plantaron cara a las fuerzas invasoras. Entre los integrantes de los partisanos que con sus sabotajes y golpes de mano hostigaron al ejército alemán merece la pena destacar al comandante Claude.


Su verdadero nombre era Émile Boucher y nació en 1920 en Quaregnon, Bélgica. Antes de que la Segunda Guerra Mundial comenzase, Boucher aborrecía todo lo relacionado con el militarismo y las armas. Sin embargo, cuando su país fue atacado, su actitud cambió y se vio impulsado a combatir a los alemanes. Boucher se unió a las tropas belgas en su campaña para detener la invasión alemana, pero el ejército belga era insuficiente para detener a la todopoderosa Wehrmacht, por lo que tras 18 días batallando contra los alemanes, Bélgica terminó por capitular.


Tras la caída de Bélgica, Boucher y sus compañeros se dirigieron a Francia para participar en la defensa de París. Estaban pobremente armados, solo disponían de una pistola para cinco hombres y los franceses les proporcionaron botellas de gasolina y granadas. Llegado el mes de julio, con Francia sucumbiendo al arrollador empuje alemán, Boucher volvió a su hogar en Quaregnon.


La situación de ocupación militar que padecía Bélgica le motivó para unirse a la Legión belga en 1941, que estaba compuesta por militares veteranos. En 1942, la Legión belga cambió su denominación, pasando a llamarse AS (Ejército Secreto, su emblema figura como imagen en el encabezamiento del artículo).


Mientras Boucher viajaba rumbo a Gran Bretaña para unirse al ejército belga fue arrestado en Auvergne, Francia. Su pericia y su astucia le permitieron aprovechar un viraje brusco para escapar de los alemanes mientras era transportado en camión.


A su regreso a Bélgica fue convocado hasta en tres ocasiones para ser enviado a Alemania como trabajador forzado. Boucher optó por abandonar su hogar familiar y el mismo día en que puso en marcha aquella determinación fue abordado por un agente de la policía militar alemana, que le preguntó si él era Émile Boucher. Consiguió zafarse del alemán negándolo y diciendo ser un amigo de Boucher. El alemán no le dio mayor importancia y no le requirió ningún tipo de documentación.


Ya en junio de 1943, Boucher se unió a un grupo de partisanos armados, junto a quienes un mes después se encargó de descarrilar un tren que debía efectuar el trayecto de París a Bruselas. No obstante, formar parte del AS no era sencillo, pues el gobierno británico no reconocía a los partisanos, por lo que ellos mismos debían procurarse el armamento y los explosivos necesarios para llevar a cabo sus golpes de mano.


Gracias a los mineros, el AS pudo contar con los explosivos necesarios para perpetrar sus sabotajes. Boucher pasó a ser conocido como el comandante Claude, participando en una docena de descarrilamientos y dirigiendo un grupo de ataque. No solo llevó a cabo acciones de sabotaje, sino que también se encargó de rescatar a tres aviadores norteamericanos en 1944.


Pese a ser detenido en cuatro ocasiones, logró evitar ser enviado a Alemania y también consiguió sobrevivir a las tres veces en las que fue herido. El comandante Claude, o como indica su verdadero nombre, Émile Boucher, sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y varios años después del conflicto ha reflexionado sobre los motivos que le impulsaron a luchar en la resistencia. Boucher consideraba que la ocupación alemana atentaba contra sus derechos y libertades, por lo que debía combatir a las tropas de Hitler.

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