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La batalla por Tobruk

Marzo 30, 2018

En la Segunda Guerra Mundial, Tobruk era una pequeña localidad costera libia bañada por las aguas del Mediterráneo. Su puerto era de gran importancia, pues era el mejor de los disponibles en la franja costera que discurre de la localidad tunecina de Sfax a la ciudad egipcia de Alejandría.

La contraofensiva lanzada por el general Wavell en diciembre de 1940 puso en fuga a las fuerzas italianas y el 8º Ejército avanzó hasta la localidad portuaria de Tobruk. Tras una empecinada resistencia italiana en Tobruk, el 7 de enero de 1941, las tropas australianas se hicieron con el control de la ciudad. Pese a que los italianos intentaron dejar el puerto fuera de servicio, tan solo dos días después estaba operativo.


Dos meses después la situación militar en África experimentó un vuelco. La llegada del Afrika Korps de Rommel terminó por forzar la retirada de los británicos. Sabedores de la importancia del puerto de Tobruk, los británicos se dispusieron a una decidida defensa de la ciudad.


La 9ª División australiana, que se había replegado desde Bengasi se preparó para detener la acometida de las tropas del eje. Por otro lado, para reforzar a los australianos, la Armada británica desembarcó en Tobruk a las tropas australianas  y a los carros de combate de los Regimientos Reales de Tanques 1º y 7º. Gracias al puerto, la guarnición de Tobruk podía ser abastecida desde el mar.

Tropas australianas en la defensa de Tobruk.


Llegado abril de 1941, Rommel lanzó sus primeros ataques contra el perímetro defensivo de Tobruk. Un batallón de tanques logró perforar la primera línea defensiva, pero la artillería británica logró detener la embestida de los carros de combate. El 16 de abril, la División Ariete del ejército italiano volvió a atacar, el resultado fue un desastre.


Se autorizó a Rommel para que sus tropas procediesen a un segundo asalto. La noche del 30 de abril comenzó con ánimos renovados el asalto a la estratégica ciudad. El 1 de mayo la infantería germana había logrado abrir una brecha que permitió abrirse camino a los carros de combate. Sin embargo, los blindados se internaron en un campo de minas, donde sufrieron importantes pérdidas.


Un segundo ataque conjunto de tanques e infantería trató de lanzar una maniobra envolvente contra los defensores australianos. Los campos minados, la resistencia de varios puestos fortificados, el fuego de artillería y los carros de combate consiguieron detener la oleada germana. Ante la imposibilidad de rendir la plaza y las fuertes pérdidas sufridas, las tropas del eje se prepararon para un prolongado asedio que permitiese terminar con la rendición de Tobruk.


Tratando de socorrer a la guarnición de Tobruk, el general Wavell puso en marcha la Operación Brevity. La ofensiva comenzó de manera esperanzadora, pues los británicos arrollaron a las tropas italianas, sin embargo, Rommel reaccionó con presteza, deteniendo con sus cañones antitanque a los blindados de la 7ª División Acorazada. Es más, Rommel tomó la iniciativa y lanzó un contraataque que forzó a los británicos a retroceder.

Rommel, "el zorro del desierto", un duro rival para los británicos en el norte de África.


La situación de los australianos acorralados en Tobruk era precaria, la munición, los alimentos y el agua escaseaban y para colmo las enfermedades, los bombardeos, el implacable, calor del desierto y las malas condiciones higiénicas iban haciendo mella en los defensores. Por fortuna, en septiembre de 1941, la 70ª División británica, la Brigada polaca Cárpatos y el 11º Batallón de infantería checoslovaco fueron enviados para relevar a la 9ª División australiana.


Los planes de Rommel se vieron truncados cuando en noviembre de 1941 el 8º Ejército emprendió la Operación Crusader. El 30º Cuerpo británico avanzó directo hacia Tobruk para levantar el asedio. La ofensiva británica permitió establecer contacto con los defensores de Tobruk, poniendo final al cerco, al tiempo que alejaba al Afrika Korps de Egipto, aunque todo ello a costa de un gran desgaste para las fuerzas británicas.


A comienzos de 1942, el Afrika Korps había sido reaprovisionado y el 21 de enero, Rommel pasó a la ofensiva. Las derrotas se sucedieron para los aliados y en junio de 1942, Rommel logró una gran victoria en la batalla de Gazala. El 8º Ejército, vapuleado, se retiró hacia Egipto. Las escenas de los soldados británicos harapientos y desmoralizados, eran el fiel reflejo de severo varapalo que acababan de sufrir.


Para culminar con un colosal triunfo, a Rommel solo le quedaba conquistar Tobruk. En la ciudad aguardaban confinados los hombres de la 2ª División sudafricana, la 201ª Brigada de la Guardia, la 32ª Brigada de tanques y la artillería, todos ellos bajo el mando del general Klopper.

Soldados británicos en una posición defensiva en Tobruk.


Tras hacerse con los aeródromos de Gambut, situados al este de Tobruk, Rommel se dirigió a la ciudad. Italianos y alemanes avanzaron hasta las inmediaciones del perímetro defensivo, preparándose para un inminente ataque. El 20 de junio, después de un bombardeo preparatorio desde el aire, la infantería y los blindados de Rommel cargaron contra las defensas.


Las fuerzas británicas se defendían con vigor, pero las tropas del eje conquistaron el aeródromo y los tanques de la 21ª División panzer atravesaron la ciudad rumbo al puerto, que en ese momento estaba siendo inutilizado por los británicos.


La situación se volvió desesperada para los defensores de Tobruk, estaban completamente aislados y los alemanes aparecían por doquier. La avalancha germana era incontenible y el 21 de junio de 1942 el general Klopper informó al 8º Ejército de que sería imposible resistir hasta el día siguiente, finalizando su mensaje afirmando que resistirían hasta el último hombre y hasta el último cartucho.


Antes de que la gasolina, y los suministros almacenados en Tobruk cayesen en manos alemanas, muchos soldados británicos intentaron destruirlos. Por la mañana, cuando la situación militar británica era insostenible, el general Klopper ordenó enarbolar la bandera blanca para acudir negociar la rendición.


Alrededor de 35.000 hombres cayeron prisioneros de los alemanes. Solo los más afortunados consiguieron burlar el cerco para ganar la seguridad de las líneas del 8º Ejército británico. La conquista de Tobruk brindó un suculento botín a alemanes e italianos, que se hicieron con grandes cantidades de combustible, municiones y víveres. La caída de Tobruk fue un durísimo varapalo para los británicos, que se retiraron a Egipto.


Tobruk continuó en manos del Eje hasta después de la segunda batalla de El Alamein. Comandados por el general Bernard L. Montgomery, los soldados del 8º Ejército cosecharon una decisiva victoria en el norte de África y el Afrika Korps, muy castigado, se batió en retirada. Finalmente, el 13 de noviembre de 1942, los británicos volvieron a entrar en Tobruk, encontrando su puerto abandonado. La enseña británica, conocida como Union Jack, volvía a ondear orgullosa en la ciudad de Tobruk.


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comentario ( 1 )

  • Enlace al Comentario avadis avadis Julio 19, 2019

    Hoy iré a la presentación de su libro. en Burgos, espero informe que en Libia siguieron en varias bases soldados americanos e ingleses, hasta después del 1969,por orden de Garafi