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Pétain y la Francia de Vichy

Mayo 01, 2018
Ni británicos ni franceses fueron capaces de detener la arrolladora acometida de los ejércitos alemanes en 1940. El descalabro militar sufrido provocó que la Fuerza Expedicionaria Británica se retirase de Francia a través de Dunkerque y poco después, el 22 de junio de 1940, los franceses firmaron un armisticio con Alemania.

Así pues, Francia fue dividida en dos zonas, la ocupada y la no ocupada. La administración del régimen colaboracionista de Vichy ejercía como gobierno títere en ambas zonas. La capital del denominado État Français se estableció en la ciudad de Vichy, con el mariscal Philippe Pétain al frente del gobierno. Ahora bien, las autoridades francesas de Vichy estaban supeditadas al mando militar alemán.


En cuanto a los funcionarios, la gran mayoría permanecieron en sus puestos, trabajando para la administración del nuevo régimen.


En lo que se refiere a los aspectos militares, el ejército francés quedó reducido a un total de 100.000 hombres y no podía disponer de carros de combate ni de artillería pesada.


Mientras tanto, desde Inglaterra, el general Charles De Gaulle llamó a sus compatriotas a la resistencia. Y es que De Gaulle se oponía frontalmente al régimen colaboracionista de Vichy.


Por su parte, con la creación de la Francia de Vichy, Hitler se garantizaba la estabilidad en tierras galas, pues pretendía que el país permaneciese como una tranquila plataforma desde la que lanzar sus ataques contra Gran Bretaña.


El estado títere que presidía Pétain se caracterizó por medidas autoritarias que cercenaron libertades políticas y sindicales fundamentales. En la denominada “Revolución Nacional” que proclamaba el régimen tres palabras constituían su lema: Trabajo, familia y patria. La represión no tardó en hacerse notar en la Francia de Vichy y las primeras acciones fueron dirigidas contra los comunistas. Posteriormente, el régimen de Vichy llevó a cabo persecuciones contra los judíos, siendo responsable de la deportación y muerte de unos 160.000 judíos.


Pierre Laval, un antiguo socialista, terminó siendo jefe de gobierno de la Francia de Vichy y se convirtió en un firme defensor de Hitler. De hecho, su colaboracionismo le llevó a reclutar soldados para combatir a los rusos en el frente oriental. Esta colaboración fue más allá del reclutamiento de tropas y Laval también estimuló el envío de trabajadores a Alemania.


Durante el gobierno de Laval, los alemanes se anexionaron dos regiones que habían sido objeto de disputa entre Francia y Alemania: Alsacia y Lorena.


Las colonias tampoco escapaban a los asuntos de Vichy y Laval prometió defenderlas si eran atacados por los británicos, aunque no quiso declarar la guerra a Gran Bretaña. Precisamente, cuando británicos y estadounidenses desembarcaron en las colonias francesas del norte de África, Pétain ordenó a sus generales que se defendiesen de los ataques aliados.


Sin duda alguna, Pétain, que había sido un héroe en la Primera Guerra Mundial tras su victoria en Verdún, terminó siendo un servil colaborador de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Marcadamente conservador y anticomunista, Pétain contribuyó notablemente en la ocupación alemana de Francia. La lucha de la Francia de Vichy contra la Resistencia y sus medidas represivas terminaron por enfangar la popularidad que Pétain había ganado durante la Primera Guerra Mundial.


Con el desembarco de Normandía en junio de 1944, Pétain fue llevado a Alemania, sin embargo, el viejo mariscal continuaba insistiendo en presentarse como el verdadero líder de Francia. Poco antes de que concluyese la Segunda Guerra Mundial, Pétain terminó por entregarse a las autoridades francesas.


Tras ser puesto a disposición judicial fue condenado por alta traición y colaboración con el enemigo. Su castigo fue la pena de muerte, que terminó siendo conmutada por la cadena perpetua. Permaneció cautivo en la isla de Yeu, bañada por las aguas del Atlántico. Allí pasó sus últimos años hasta su muerte en 1951.

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