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David

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Con gran satisfacción os anuncio el inminente desembarco en el mercado de mi novela Ecos de la jungla. Muy pronto podréis haceros con vuestro ejemplar en librerías, en Amazon o bien podréis obtener vuestra copia firmada y dedicada contactando conmigo en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

La dura pugna que fue la Segunda Guerra Mundial trascendió más allá de los campos de batalla y llegó al terreno de la propaganda. Alemanes y aliados hacían grandes esfuerzos por minar la moral del enemigo. Ambos recurrirían a la propaganda blanca y a rumores y desinformaciones, también conocidos como propaganda negra.

En la Segunda Guerra Mundial, los alemanes lo intentaron todo para derrotar a los aliados: bombardeos aéreos, ataques con submarinos en las aguas del Atlántico e incluso el lanzamiento de sus cohetes V1 y V2. Más aún, trasladaron el campo de batalla a la economía. Estamos hablando de la Operación Bernhard, un plan para falsificar grandes cantidades de libras esterlinas y dólares estadounidenses.

En 1941, Hitler buscaba involucrar a Japón en la Segunda Guerra Mundial. Si los nipones no se embarcaban en una guerra contra la Unión Soviética, Hitler al menos sí valoraba positivamente que entrasen en conflicto contra Estados Unidos.

Tras la muerte de Dost Mohammed en 1863, Sher Alí ascendió al trono en Afganistán. Sin embargo, Abdur Ramán, que era su sobrino, se opuso a Sher Alí y el propio Sher Alí pidió apoyo al Imperio Ruso. Temerosos de la posible influencia rusa en Afganistán, los británicos volvieron a intervenir militarmente en el país.

La creciente influencia y expansión del Imperio Ruso por Asia Central en el siglo XIX llegó a causar inquietud entre los británicos. Esta rivalidad recibió el nombre de “el gran juego”. Todo ello arrastraría a los británicos a una funesta experiencia militar en Afganistán.

Miércoles, 11 Agosto 2021 20:14

Histeria en la retaguardia aliada

El contraataque alemán en las Ardenas no solo causó pánico en el frente, sino también en alejadas zonas de retaguardia como París. Mientras, en los primeros días de la contraofensiva germana huían despavoridos los soldados estadounidenses, la histeria y los rumores se extendían por la retaguardia.

Cuando pensamos en la Segunda Guerra Mundial, nuestra mente evoca imágenes del Tercer Reich. Desde luego, los nazis han sido unos villanos muy comerciales. Sin embargo, en un segundo plano o incluso olvidado queda lo acaecido en el frente del Pacífico.

El 25 de agosto de 1944, después de una intensa lucha en Normandía, tropas de la 2ª División Blindada francesa, entre las que se hallaba la 9ª Compañía integrada por republicanos españoles, liberaban París. Las imágenes de Charles De Gaulle paseando por las calles de la capital francesa y de los soldados estadounidenses desfilando ante el Arco del Triunfo dieron la vuelta a todo el mundo. Parecían tiempos de esperanza, sin embargo, los males de París no finalizaron con la liberación.

Uno de los cuerpos especiales más célebres de la Segunda Guerra Mundial fueron los comandos británicos. Sus hazañas han dado lugar a numerosos libros y varios largometrajes. Sin embargo, no todo fueron éxitos, pues sus comienzos fueron difíciles.