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David

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El SAS alcanzó en buena medida su fama debido a sus gestas en los desiertos del norte de África. Sin embargo, mientras los ojos del mundo se posaban sobre Europa noroccidental, en Italia, el SAS volvió a protagonizar una nueva hazaña bélica.

Eran canadienses de todas las clases y condiciones y procedían de distintos lugares. Durante varios años se entrenaron juntos, convirtiendo el batallón Black Watch en una auténtica familia. Pero la tragedia de la guerra destrozó aquella hermandad de armas en la batalla de la cresta de Verrières. Esta es la desgarradora historia del sacrificio de 320 hombres que narra el historiador David O’ Keefe en su libro Seven Days in Hell.

Con la dura realidad del coronavirus presente en todos los aspectos de nuestra vida, se hace duro sobrellevar el confinamiento. No obstante, voy a proponer dos documentales bélicos para hacer más llevadera la cuarentena. Me refiero a “1533 Km. hasta casa. Los héroes de Miramar” y “El diario de Peter Brill”, dirigidos por Laureano Clavero y disponibles en Amazon Prime Video.

Creados a inspiración de sus homólogos británicos los Chindit, los Merodeadores de Merrill gozaron de una gran popularidad gracias al cine. La unidad se denominó 5307th Composite Unit y operó en China y Birmania.

Tras muchas sesiones fotográficas y de rodaje, bajo la lluvia y entre el barro, desembarca en el mercado el libro fotográfico “Enfocando la Segunda Guerra Mundial”. De la mano del cineasta y fotógrafo Laureano Clavero y del escritor David López Cabia, prepárense para adentrarse en una lucha sin cuartel por la liberación de Europa.

A pesar de las predicciones del presidente Roosevelt, William Donovan, a la cabeza de la ingeligencia civil, evitó ser engullido por las fuerzas armadas de los Estados Unidos mientras dirigía la inteligencia civil.

Domingo, 23 Febrero 2020 19:36

Un plan para matar a Stalin

En la Segunda Guerra Mundial, en el frente oriental, la lucha resultó especialmente encarnizada. El Tercer Reich y la Unión Soviética eran regímenes antagónicos y, más allá de los titánicos combates entre rusos y alemanes, existía una fuerte rivalidad personificada en las figuras de Hitler y Stalin. De ahí que los alemanes trazasen planes para acabar con la vida de Iósif Stalin.

En marzo de 1945 el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa parecía mucho más cercano. Sin embargo, eso no significaba que la intensidad de los combates estuviera decayendo. En su internada en Alemania, fueron numerosos los lugares en los que las tropas aliadas encontraron una encarnizada resistencia.

El 8 de noviembre de 1942 desembarcaron las fuerzas angloamericanas en Marrecos y Argelia. Mientras tanto, el Afrika Korps de Rommel, derrotado por el 8º Ejército británico de Montgomery en El Alamein (Egipto), se batía en retirada. Para el Eje, Túnez presentaba un reducto desde el que proseguir con la guerra en África.

Con Rusia fuera de la Primera Guerra Mundial, un ejército británico muy castigado por las terribles pérdidas en la batalla de Passchendaele, los italianos sufriendo un descalabro militar en Caporetto y los franceses acuciando el desgaste de la guerra, Alemania preparaba una última gran ofensiva en el frente occidental.