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La logística aliada en el desembarco de Normandía

Diciembre 14, 2025
Antes incluso del desembarco de Normandía, los aliados se enfrentaron a importantes desafíos logísticos. Acuartelar a los ejércitos que iban a liberar Europa occidental no era una tarea sencilla.

Con la entrada de Estados Unidos en la guerra, las tropas norteamericanas comenzaron a llegar masivamente a Gran Bretaña. Estos hombres fueron conducidos hasta 1.200 campamentos y 133 aeródromos.

Alojar a tan mastodónticos ejércitos requirió levantar 400.000 barracones prefabricados y 279.000 tiendas de campañas para los norteamericanos. Todo ello sin olvidar los 112.000 edificios que les prestaron sus camaradas británicos.

La maquinaria americana requería 23 millones de toneladas que debían ser transportadas a través del Atlántico en su mayoría. Los códigos de los materiales transportados llegaban con extrañas etiquetas. Así los destinados al sur de Inglaterra se denominaban GLUE, mientras que los materiales enviados a Irlanda del Norte se llamaban BANG.

Una embarcación estadounidense es remolcada hasta las playas de Normandía.

 

Se dedicaron 120 puntos de atraque a las Armada de los Estados Unidos a los que se añadieron otros 38. El caos logístico era tal que entre los cargamentos abandonados quedaron 5.000 radios portátiles y 5.000 toneladas de cacahuetes. Este valioso cargamento se perdió debido a que quedó abandonado a la intemperie.

A pesar de las dificultades logísticas los estadounidenses llenaron los almacenes británicos con 110.000 toneladas de patatas, 80 millones de paquetes de galletas, 1.000 moldes de cocina, 260.000 lápidas, 54 millones de galones de cerveza y 15 millones de preservativos.

Más allá del aprovisionamiento en la retaguardia, el 4 de mayo se comenzó a cargar los buques para el día-D. Solo en el primer día del desembarco, más de 7.000 artículos debían llegar hasta Normandía. Fusiles, ametralladoras, raciones, granadas, tijeras quirúrgicas y lanzacohetes entre muchos otros.

En un sótano de Londres cerca de los almacenes Selfridges, los capitanes de la marina mercante organizaban la estiba. Para ello, utilizaban mapas del puerto de Londres, dados de madera que representaban los vehículos, los contenedores y los cañones. Mientras tanto, en los campamentos, los soldados simulaban la estiba de los barcos.

Operaciones logísticas en las playas de Normandía.

 

Solo para el desembarco de Normandía se habían requerido 1.800 locomotoras, 20.000 vagones de tren, más de 300.000 vehículos, 7 millones de toneladas de combustible y 300.000 postes telefónicos. Se calculaba que el consumo diario por soldado era de 18.584 kilos. Tengamos en cuenta que en este dato se incluyen artículos tan variopintos como las municiones, el chicle o el combustible.

Las raciones K fueron embaladas en cajas de 500 toneladas. De hecho, 70 millones de raciones K permitirían alimentar a las tropas durante un mes. Solo en mapas, los aliados debían transportar 3.000 toneladas.

La variedad de artículos que llegaban a los puertos británicos era inabarcable. Todo ello implicaba no descuidar los aspectos sanitarios. Para ello, el desembarco de Normandía requería 8.000 médicos, 600.000 dosis de penicilina, 50 toneladas de sulfamidas y 800.000 pintas de plasma. Los suministros médicos serían llevados a la playa en 1.600 paletas, lo cual garantizaba el abastecimiento sanitario durante 15 días.

En el día-D, 123 buques de guerra, 4126 buques y lanchas de desembarco, 736 barcos auxiliares y 864 mercantes llevaron hombres, vehículos y suministros a las playas normandas.

Puerto Mulberry en la playa Omaha.

 

La desastrosa experiencia en Dieppe el 19 agosto de 1942 demostró que capturar un puerto el primer día del desembarco no iba a ser una misión factible. Todo ello llevó a los aliados a idear nuevas formas de llevar tropas, suministros y armas a tierra.

A falta de puertos, decidieron construir instalaciones portuarias prefabricadas. Para ello, contarían con dos puertos prefabricados en las playas británicas y estadounidenses.

En un ambiente de secretismo, las empresas británicas construían grandes cajones de hormigón armado. Estos colosales bloques de hormigón alcanzaban una altura de seis plantas y se hundirían para actuar como rompeolas. Un oficial británico fue enviado a las fábricas para motivar a los trabajadores sobre la importancia de su misión, aunque eran muchos quienes decían que aquellas estructuras no iban a ser más que partes de un edificio comercial para después de la guerra.

De hecho, hubo mandos alemanes que, al observar aquellos grandes bloques en fotografías de reconocimiento aéreo, dedujeron acertadamente que los aliados estaban preparando sus propios puertos artificiales.

Los puertos se ensamblarían en las costas de Normandía. Como protección y rompeolas, contarían con un cinturón de barcos parcialmente hundidos. Estos barcos actuaban como protección frente a ataques aéreos.

En el cinturón de buques se hallaban los cajones de hormigón. Una vez ensamblados los bloques, se enlazaban las pasarelas flotantes “Beetles” a las cabezas de muelles “Whales”. Cada puerto requería dos millones de toneladas de acero y de hormigón. De hecho, se calculaba que cada puerto tenía el tamaño de la ciudad de Dover, ocupando una extensión superior a los 5 kilómetros cuadrados. Para ensamblar semejante construcción se requerían 200 remolcadores.

Así, el Mullberry de Arromanches facilitó la descarga de 4 millones de toneladas de suministros, 500.000 vehículos y 2.500.000 soldados. Pese a que el puerto instalado en la playa Omaha sufrió graves daños debido a las tormentas, el puerto británico resistió y permaneció operativo hasta 8 meses después del día-D.

Pontón destruido por la tormenta.

 

Con las playas aseguradas, era imprescindible llevar el suministro de combustible a tierra. Para ello se ideó un depósito de combustible unido a través de oleoductos flexibles a mangueras en el mar, desde donde los petroleros podrían bombear el combustible hasta tierra. Se trataba de la Operación Pluto (Oleoducto bajo el mar).

Así, desde un depósito de 1.890.000 litros en Shanklin, ubicado en la isla de Wight, se podía bombear combustible hasta los centros logísticos aliados en Francia. Para camuflar las estaciones de bombeo, estas se ocultaban como casetas de playa.

El oleoducto se iría extendiendo a medida que los aliados ganaban terreno en Francia y se complementaría con un segundo pluto desde Dungeness hasta Boulogne. Así, al término de la Operación Pluto se habían bombeado aproximadamente 1 millón de metros cúbicos de combustible a Francia.

El remolcador Britannic tiende un oleoducto a Boulogne.

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