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El ARVN, la desastrosa fuerza de combate survietnamita

Febrero 08, 2026
La corrupción y las disputas internas fueron males endémicos que lastraron a Vietnam del Sur. Tras la clamorosa derrota de las fuerzas survietnamitas en la batalla de Ap Bac, los estadounidenses albergaban más que recelos hacia sus aliados del régimen de Saigón.

La disciplina tampoco resultó ser una virtud del ERVN (Ejército de la República de Vietnam). Fueron diversos los combates en los que las tropas survietnamitas no se condujeron con rigor. El ERVN solía caer en emboscadas y, hasta 1965, con la intervención militar estadounidense, los survietnamitas pasaron verdaderos apuros para combatir al Vietcong y al Ejército Popular de Vietnam.

Carro de combate M-41 del ejército survietnamita.

 

Tratando de inflar las cifras de bajas enemigas, desde Saigón se declaraba que por cada survietnamita caído perecían otros cuatro combatientes enemigos. Sin embargo, las fuerzas comunistas contaban con una dilatada trayectoria de combates a sus espaldas, pues habían luchado contra los japoneses en la Segunda Guerra Mundial y habían batallado contra los franceses en la guerra de Indochina.

A diferencia de sus camaradas estadounidenses, los survietnamitas no podían disfrutar de permisos más allá de las fronteras de su país. De hecho, estos soldados de origen humilde podían encontrarse luchando contra miembros de sus familias enrolados en el Vietcong o en el ejército norvietnamita.

La motivación de los soldados survietnamitas, muchos de los cuáles eran campesinos, era baja. Bien es cierto que podían encontrarse algunos entusiastas anticomunistas y defensores del gobierno entre sus filas. Asimismo, el ejército survietnamita se caracterizó por tratar con especial dureza a los prisioneros.

Parte de esa baja motivación se debía a un salario bajo, un equipamiento insuficiente y una dieta pobre. Las tropas solían alimentarse con pescado seco, arroz y sopa de vegetales. En ocasiones podían disfrutar del vino de arroz.

El salario de un soldado survietnamita no era algo que precisamente entusiasmase a la tropa. Aquellos hombres cobraban unas exiguas 1.600 piastras mensuales. De hecho, con la llegada de los estadounidenses, con un poder adquisitivo muy superior, los precios aumentaron notablemente.

1972, tropas survietnamitas equipadas con carros M-48 Patton.

 

Los consejeros estadounidenses hacían lo posible por asesorar a las fuerzas survietnamitas, ocupándose de asuntos como enlaces, logística y comunicaciones.

Al asumir el peso de las operaciones militares las fuerzas norteamericanas, el Ejército de la República de Vietnam vio aliviada la presión en cierto modo.

Incluso la instrucción de los survietnamitas presentaba ciertas carencias. Los Ranger, una unidad de élite survietnamita creada para contraguerrilla, recibían un entrenamiento basado en obsoletas tácticas de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra de Corea.

En cuanto al equipamiento, los survietnamitas disponían de equipos de radio anticuados. Previamente a la ofensiva del Tet en 1968, solo la infantería de marina, los Ranger y los paracaidistas disponían de fusiles M-16. El resto de las unidades debían hacer frente a los fusiles AK-47 con armas viejas.

Rangers survietnamitas combaten en Saigón durante la ofensiva del Tet en 1968.

 

La corrupción formaba parte de la idiosincrasia del gobierno survietnamita de Thieu y de su ejército. La mayoría de los puestos de mando no eran ocupados en base a criterios como la competencia y los méritos, sino que los comandantes eran designados en función de sus influencias y de sus afinidades.

Los soldados de a pie sabían que sus mandos se llenaban los bolsillos gracias a la ingente ayuda estadounidense. Incluso las mejores unidades se veían lastradas por la corrupción. Resulta especialmente ilustrativo el momento en el que el general Westmoreland amenazó con retirar la financiación a los Ranger survietnamitas debido a que estaban quedándose con la ayuda destinada a la población civil.

Pese a la mala reputación del ejército survietnamita, hubo unidades como las fuerzas aerotransportadas y la infantería de marina que combatieron con arrojo.

Debido a su pobre entrenamiento, a su equipamiento anticuado, a la corrupción, a la ausencia de un liderazgo inspirador y a su escasa disciplina, los estadounidenses opinaban que 6 de las 10 divisiones survietnamitas no eran efectivas.

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