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Descifrando códigos japoneses para una decisiva victoria en Midway

Octubre 25, 2026
Poder descifrar los mensajes del enemigo permite prever cuáles serán sus próximos movimientos. En la guerra del Pacífico, los hombres de la estación Hypo, en las islas Hawái, fueron capaces de descifrar las transmisiones japonesas, brindando una ventaja decisiva a las fuerzas norteamericanas.

Dos hombres resultaron fundamentales a la hora de desentrañar las claves japonesas: se trataba de los capitanes de corbeta Joseph Rochefort y Edward Layton. Ambos estudiaron juntos en Japón, de hecho, Layton conoció al almirante Yamamoto durante su servicio como agregado en la embajada de Tokio. Por su parte, Rochefort había trabajado como descifrador de códigos para la Inteligencia Naval en Washington. El destino volvió a reunir a ambos hombres a comienzos de 1941 en Pearl Harbor.

A finales de 1941, los nipones habían modificado su sistema de códigos y Layton y Rochefort tuvieron que partir desde el principio para volver a descifrar las claves japonesas.

El oficial naval Joseph Rochefort, un destacado descifrador de códigos de la marina de guerra de los Estados Unidos.

 

Para mantener en secreto su avance hacia Pearl Harbor, la flota japonesa mantuvo un disciplinado silencio radiofónico. Layton solo pudo informar al almirante Kimmel que ignoraban la posición de los portaaviones japoneses.

El ataque a Pearl Harbor visto desde los aviones japoneses.

 

El 7 de diciembre de 1941, en su casa de Oahu, Layton recibió un fatídico mensaje que le informaba del ataque japonés a Pearl Harbor. Horas después, los japoneses atacaban Guam, Wake y las Filipinas. La guerra relámpago japonesa había comenzado y le seguirían las invasiones de Hong Kong, Malasia, Singapur, las Indias Orientales Neerlandesas y Nueva Guinea.

A pesar del desastre militar sufrido en Pearl Harbor, Estados Unidos había evitado la destrucción de sus depósitos de combustible y el hundimiento de los portaaviones Lexington y Enterprise. El almirante Nimitz confiaba que podía evitar catástrofes de esta magnitud si confiaba en el equipo de la estación Hypo y particularmente en hombres como Layton y Rochefort.

Layton, un oficial de la Armada norteamericana cuyo papel resultó determinante a la hora de desentrañar los códigos militares japoneses.

 

La estación Hypo se hallaba oculta en un sótano carente de ventanas en el cuartel general del 14º Distrito Naval. Semejante lugar de trabajo era denominado vulgarmente como la mazmorra. Los hombres de Hypo pasaban interminables jornadas trabajando, llegando incluso a superar las veinticuatro horas.

En aquel claustrofóbico ambiente, después de un sinfín de horas descifrando los códigos enemigos, los criptógrafos de Hypo eran capaces de identificar qué barco enviaba un mensaje teniendo en cuenta la firma del telegrafista.

Incluso los músicos del maltrecho USS California fueron requeridos a petición de Layton para analizar los acordes y el ritmo de los códigos. Algunos incluso terminaron trabajando como descifradores de códigos. Bien es cierto que buena parte del tiempo se dedicaba a trabajar con máquinas tabuladoras de IBM y a grabar en tarjetas perforadas las series de código cifrado interceptadas.

Rochefort destacó por su gran capacidad memorística a la hora de completar los huecos de mensajes fragmentados, así como también fue de gran ayuda su habilidad para establecer conexiones entre mensajes e informaciones aparentemente deshilvanadas.

Layton y Rocherfort formaron un más que productivo equipo y cada vez podían proporcionar una información más precisa al almirante Nimitz. Si bien en enero de 1942 solo podían descifrar el 15% de las transmisiones japonesas, ese porcentaje aumentó al 30% en los meses sucesivos. Todo ello fue gracias a que los japoneses no cambiaron sus libros de códigos. Y es que, modificar las claves militares conllevaba una considerable inversión de tiempo y esfuerzo.

Todo ello permitió a los estadounidenses asegurarse de que los japoneses no planeaban más acciones similares al estilo de Pearl Harbor.

Posteriormente, Hypo proporcionó un pequeño equipo de hombres al almirante Bull Halsey. Al aproximarse a Kwajalein, descifraron un mensaje de un piloto japonés que no había nada sobre lo que informar. Aprovechando las circunstancias, los aviones de Halsey atacaron el cuartel general japonés en Kwajalein y mataron a su comandante al tiempo que lanzaban octavillas en las que se mofaban con el mensaje “gracias por no habernos visto”.

En abril de 1942, los bombarderos B-25 del teniente coronel James Doolittle despegaron desde el portaaviones USS Hornet y recorrieron 1.100 kilómetros para atacar Tokio. El bombardeo, aunque simbólico, enfureció a los japoneses. Como consecuencia de ello, el almirante Yamamoto recibió autorización para atacar y expandir el perímetro de seguridad japonés en el Pacífico. El plan de Yamamoto implicaba un ataque de distracción a las Aleutianas y un ataque principal a las islas Midway.

Los bombarderos B-25 del teniente coronel Doolittle parten para atacar Tokio.

 

Si Yamamoto conseguía infligir un golpe decisivo a la flota estadounidense en Midway, Estados Unidos quedaría indefensa y Hawái estaría a su alcance. Sin embargo, Rochefort, Layton y los hombres de Hypo tendrían mucho que decir. Nimitz, limitado de medios, necesitaba anticipar el siguiente movimiento de los japoneses.

Rochefort descifró parte de un mensaje que contenía “koryaku butai AF” o “fuerza de ocupación AF”. Si seguían las pistas de aquella transmisión, podrían determinar cuál sería el próximo lugar en el que atacaría el almirante Yamamoto. Gracias a nuevos mensajes interceptados, pudieron concluir que el objetivo de los japoneses era Midway.

El equipo de Hypo recurrió a una argucia para asegurarse de que sus suposiciones eran correctas. Rochefort a Midway ordenó emitir una transmisión sin codificar que advertía que la planta de desalación estaba averiada. Los puestos de escucha estadounidenses interceptaron mensajes japoneses sobre suministros de agua para las fuerzas destacadas en AF. Había quedado probado que los japoneses se referían a Midway como AF.

Aviones de combate estadounidenses sobre la cubierta del portaaviones USS Enterprise.

 

Rochefort y Layton permanecieron atentos a las transmisiones japonesas y lograron averiguar importantes detalles sobre los planes japoneses. Un descifrador de Hypo descubrió que los japoneses codificaban sus fechas con una cuadrícula de 12 filas para los meses y de 31 columnas para los días. Gracias a ello fue posible determinar la fecha exacta del ataque a Midway.

Asimismo, las nuevas intercepciones les permitieron descubrir que los japoneses contarían con los portaaviones Soryu, Hiryu, Kaga y Akagi. Layton sostenía que los japoneses se aproximarían a Midway el 4 de junio desde el noroeste. La previsión del rumbo y hora de aproximación de Layton fue tan aproximada que solo se desvió por unos pocos grados, minutos y millas.

El resultado de la batalla de Midway se saldó con una decisiva victoria para Estados Unidos, que perdió un portaaviones frente a los cuatro portaaviones hundidos de la Armada Imperial de Japón. No cabe duda de que el trabajo de los hombres de Hypo y de oficiales como Layton y Rochefort resultó determinante para la victoria norteamericana. El propio almirante Nimitz admitió que “la batalla de Midway habría terminado de forma diferente” de no ser por la información obtenida a través de los mensajes interceptados.

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