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Axis Sally y Lord Haw-Haw, voces de traidores en las ondas para desmoralizar a los Aliados

Noviembre 06, 2026
Durante la Segunda Guerra Mundial, el aparató de propaganda nazi que encabezaba el ministro Joseph Goebbels no dudó en recurrir a la guerra psicológica. Para mermar la moral aliada recurrieron a traidores como Axis Sally y lord Haw Haw entre otros.

1933, Hitler a la izquierda y Goebbels, ministro de Propaganda nazi en el centro.

 

La estadounidense Mildred Gillars, popularmente conocida como “Axis Sally”, desde la Alemania nazi, con una entonación propia del Medio Oeste, no dudaba en cargar contra Churchill, Roosevelt y los judíos. Sus soflamas no solo buscaban erosionar la reputación de los líderes aliados, sino que también dedicaba programas para sembrar el descontento y el temor entre soldados, madres, novias y esposas.

La historia de Gillars comienza en 1920, cuando en Nueva York se frustró su deseo de convertirse en actriz. Después de actuar como corista en Broadway, viajó a África y en 1934 terminó recalando en la Alemania nazi.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, las autoridades estadounidenses recomendaron a sus ciudadanos volver al país, pero Gillars decidió permanecer en el Tercer Reich junto a su prometido alemán. Llegado 1940, Gillars ya puso su voz al servicio de la Radio Estatal Alemana.

Pese a que el prometido de Gillars murió en la guerra, la locutora entabló una relación sentimental con Max Otto Koischwitz, quien se encargaba de las retransmisiones que los nazis dedicaban a las tropas estadounidenses.

Mildred Gillars, la locutora filonazi conocida como Axis Sally.

 

En sus programas, no solo denostaba la causa aliada, sino que también incitaba a las tropas norteamericanas a desconfiar de la lealtad sus esposas y novias. Sus mensajes buscaban mermar la moral del soldado, haciendo que sintiera el temor de perder a su pareja mientras ellos morían o quedaban mutilados y rechazados por la sociedad.

Las acciones de Gillars fueron más allá y recurrieron a los prisioneros de guerra estadounidenses. En 1944, en el programa GI's Letter-box and Medical Reports Gillars y su marido Koischwitz (quien murió ese mismo año) entrevistaban a prisioneros y manipulaban sus declaraciones para sembrar la inquietud entre sus seres queridos.

Gillars fue incluso más allá, llegando a dar nombres y apellidos de soldados muertos y heridos y describiendo las desgracias que habían sufrido. Un claro ejemplo fue cuando se dirigió por radio a Sylvia Edinger para decirle que a su hermano le habían aplastado una pierna.

A pesar de unos mensajes que invitaban a la desesperanza, Mildred Gillars contaba con una legión de oyentes. A los soldados les resultaba atractivo el tono de su voz y la música que acompañaba a sus programas. Por otra parte, el contenido de los mensajes de Gillars resultaba convirtiéndose en objeto de mofa.

Mildred Gillars permaneció en Alemania hasta el final de la guerra y fue arrestada por los estadounidenses mientras trataba de hacerse pasar por una refugiada. Durante su proceso judicial se mostró retadora y negó haber cometido traición. Condenada en 1949 por traición a una pena de entre 10 y 30 años de cárcel, salió de prisión al cabo de 12 años.

Terminó por convertirse al catolicismo para posteriormente ingresar en un convento en Columbus, Ohio. Allí dio clases de música y finalmente falleció en 1988.

Otra desagradable voz en para las filas aliadas era lord Haw-Haw, cuyo verdadero nombre era William Joyce. Este locutor del Eje nació en Nueva York, aunque sus padres eran irlandeses.

Joyce no tardó en abrazar el fascismo y en afiliarse a la Unión Británica de Fascistas. Sus convicciones anticomunistas y antisemitas se reforzaron y, en 1939, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, abandonó Gran Bretaña para instalarse en Alemania.

Ejemplar de Crepúsculo sobre Inglaterra, el libro escrito por William Joyce en el que refleja sus ideas nacionalsocialistas.

 

A través de sus emisiones radiofónicas en el programa Germany Calling, Joyce trataba de aterrorizar al pueblo británico al tiempo que les instigaba a no defender su país. Precisamente, los programas del odiado lord Haw-Haw empezaban con las palabras “Germany calling”, que venía a significar “Llaman desde Alemania”. El estilo de Joyce se caracterizaba por burlas, exageraciones y la difusión de rumores.

Su característica pronunciación y su tono de voz, propio de la clase alta inglesa, le valió el apodo peyorativo de lord Haw-Haw. El crítico Johan Barrington, del Daily Express fue quien asignó a Joyce semejante mote. A pesar de sus emisiones contrarias al gobierno británico y a la causa aliada, los programas de lord Haw-Haw gozaron de una gran audiencia entre los británicos, llegando a contar con un público habitual de hasta 6 millones de oyentes. Pese a su más que numerosa audiencia, lord Haw-Haw no consiguió fracturar el espíritu de lucha británico.

Joyce continuó emitiendo propaganda nazi hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, se cree que, en sus últimas emisiones estaba afectado por el alcohol debido al modo en que pronunciaba las palabras.

Capturado por las tropas británicas en el norte de Alemania en 1945, Joyce fue sometido a juicio en Inglaterra. Condenado a muerte por cometer ser declarado culpable de traición, fue ejecutado el 3 de enero de 1946 por el verdugo Albert Pierrepoint.

William Joyce, conocido como Lord Haw-Haw después de ser capturado por el ejército británico en 1945.

 

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