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Jasper Maskelyne, ilusión y engaño en tiempos de guerra

Octubre 27, 2017
Una buena estrategia, un ejército bien motivado y entrenado y unos servicios de inteligencia competentes son claves para lograr vencer en una guerra. Pero el engaño y ciertos ardides son fundamentales para lograr prevalecer. Voy a contaros la historia de Jasper Maskelyne y su “Cuadrilla Mágica”, auténticos maestros del engaño.


El británico Jasper Maskelyne, nacido en 1902 fue un mago e ilusionista, procedente de una familia dedicada al mundo de la magia. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Maskelyne intentó alistarse en el Ejército británico. Debido a su avanzada edad fue rechazado, pero su perseverancia tuvo premio y fue destinado al Cuerpo de Ingenieros.


En su periodo de instrucción se le instruyó en el camuflaje militar, aprendió a interpretar fotografías de reconocimiento aéreo y se familiarizó con la organización militar. Una vez Maskelye conocía todos los trucos y engaños fue enviado al norte de África.


Inicialmente, las fuerzas británicas se las arreglaron para infligir una serie de contundentes derrotas a los italianos. Los reveses sufridos por las tropas de Mussolini provocaron que los alemanes se viesen forzados a intervenir en el norte de África. El general Erwin Rommel fue enviado a Libia y tomó el mando de las unidades alemanas e italianas, conocidas como Afrika Korps. La llegada de Rommel a África supuso un verdadero problema para los aliados, pues se enfrentaban a un líder militar de gran talento y determinación. Las derrotas británicas comenzaron a sucederse en el desierto.


Maskelyne, al frente de un pintoresco grupo de militares se encargó de diseñar sus primeras operaciones de engaño. Dirigiendo una cuadrilla de carpinteros, químicos, restauradores de muebles, pintores, electricistas, dibujantes, ceramistas, cristaleros, un arquitecto y un escenógrafo de teatro, comenzó con sus primeras tretas. Su Cuerpo Especial de Camuflaje, conocido como la Magic Gang, obtuvo su primer éxito al lograr camuflar 200 carros de combate. Para tal propósito pintaron los blindados con una mezcla de salsa Worcester y estiércol de camello secado al sol.


Los británicos se encontraron con un problema en el puerto de Alejandría. Las instalaciones eran fundamentales para el abastecimiento del 8º Ejército, por lo que la aviación alemana bombardeaba constantemente el puerto. Ante tal situación, Maskelyne se puso a trabajar en un nuevo ardid. Maskelyne construyó una falsa Alejandría. Este montaje fue erigido a tan solo 3 millas de la verdadera ciudad de Alejandría. Para ello se colocaron todos los edificios de los que disponía un puerto: un faro, un polvorín, depósitos de combustible simulados con bidones vacíos y almacenes. Incluso se dotó al falso puerto de una serie de cañones antiaéreos falsos y también de una flota falsa.


Para añadir mayor credibilidad al engaño, cuando los aviones alemanes se acercasen, se apagarían todas las luces. Para hacer creer a los alemanes que sus bombardeos estaban siendo efectivos, se hicieron detonar explosivos de tal manera que simulasen que las bombas estaban alcanzando sus objetivos.


La ilusión creada por Maskelyne y sus hombres dio resultado y durante varios días, los alemanes bombardearon un falso puerto, creyendo que estaban causando estragos en Alejandría.


A pesar del éxito conseguido en Alejandría, los problemas continuaban acumulándoseles a los británicos. El canal de Suez era un punto clave en el paso de los barcos británicos, por lo que también era necesaria su protección.

Maskelyne sabía que los aviones alemanes se guiaban entre otras cosas por puntos de referencia espaciales. Pues bien, la unidad de Maskelyne utilizó cañones de luz para iluminar el cielo, los dotó de espejos estroboscópicos giratorios que provocaban una tormenta de luz de varias millas de ancho y cegaban a los pilotos enemigos, de este modo, no podían maniobrar, es más, incluso podían provocar que los pilotos alemanes terminasen estrellándose.


La caída de Tobruk fue un duro varapalo para los británicos. La batalla de El Alamein estaba a punto de comenzar y Maskelyne tenía un nuevo desafío por delante: la Operación Bertram. Esta vez, Maskelyne debía hacer creer a Rommel que las fuerzas británicas atacarían por el sur, cuando su verdadera intención era atacar por el norte.


Maskelyne y su unidad se encargaron de crear un ejército ficticio, con tanques falsos, un oleoducto ficticio, barracones, depósitos de agua y una vía de tren igualmente falsos. Los blindados no eran más que simples hinchables y para añadir una mayor dosis de realidad al engaño, se emitieron transmisiones de radio falsas. El Afrika Korps mordió el anzuelo y envió tropas al sur cuando el 8º Ejército británico comenzó a atacar por el norte. La batalla de El Alamein se zanjó con una rotunda victoria del Ejército británico, gracias en parte al trabajo de la unidad de Maskelyne.


Al concluir la batalla de El Alamein, la “Cuadrilla Mágica” fue disuelta y sus integrantes dispersados. Maskelyne realizó algunos trabajos para el Ejército, aunque de menor importancia. A pesar de la importante contribución de Maskelyne y su unidad, no recibieron ningún tipo de reconocimiento. El célebre e inteligente Maskelyne falleció en 1973 en su granja de Kenia.

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