Una operación militar de la envergadura del desembarco de Normandía requería un importante soporte sanitario. Eran necesarios médicos, enfermeras, personal auxiliar, transportes y suministros médicos. Las previsiones estimaban un 15% de bajas entre las divisiones que aguardaban en los barcos en el Canal de la Mancha. Se estimaba que un 70% serían heridos y desaparecidos frente a un 30% de bajas mortales.