Con el fin de proteger sus fronteras de los ataques de las potencias occidentales, en 1938 Hitler ordenó construir la Línea Sigfrido, una línea defensiva que se extendía desde el norte de Holanda hasta la frontera alemana con Suiza. Para ello, sería necesario levantar 14.000 búnkeres, casamatas y defensas estilo “tobruk”.