Desde finales del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, Japón se convirtió en la gran potencia asiática. Sus victorias en la guerra rusojaponesa y en la Primera Guerra Mundial hicieron del Imperio del Sol Naciente una potencia a temer. A partir de los años 20, el país experimentó un ascenso del militarismo y del nacionalismo más extremo. A través de una política expansionista, Japón pretendía librarse de la influencia occidental en el Pacífico.