Es sobradamente conocido que Churchill era un gran bebedor. Su rutina diaria era la siguiente. Al levantarse se tomaba un vaso de whisky Johnie Walker Black Label rebajado con agua (pues era un método empleado para purificar el agua que aprendió como oficial británico en la India y Sudáfrica). A media mañana bebía un vaso de jerez seco y en el almuerzo una botella de clarete o de Borgoña. Si estaba en Inglaterra no faltaba el oporto después de almorzar o de la cena. Después del oporto, podía llegar a tomar una copa de brandy Napoleón. Al caer la tarde se tomaba un whisky con soda. En la cena le gustaba el champán francés Pol Roger.