Con la caída de Francia en 1940, los soldados alemanes destinados en tierras galas eran incapaces de creer que se produjese un desembarco en las playas francesas. La blitzkrieg o guerra relámpago no dejaba de brindar espectaculares victorias a la Wehrmacht. Pero a medida que la guerra se prolongaba y Alemania se mostraba incapaz de derrotar a los aliados y a la Unión Soviética, la amenaza de un desembarco empezó a cobrar fuerza.