Con la Europa continental en manos de los nazis, éstos buscaban construir una vasta y extensa red de fortificaciones que les permitiera protegerse de un posible desembarco aliado. Alemania no podía permitirse desplegar grandes fuerzas en el oeste, pues requería a la mayor parte de su ejército en el frente ruso. Por ello, la solución pasaba por erigir el denominado “muro Atlántico”.