Cuando pensamos en Normandía, nuestra mente viaja directamente hacia escenarios clásicos como la playa Omaha. Imaginamos a los aliados avanzando entre los arenales pereciendo bajo un intenso fuego de ametralladora y morteros mientras los heridos se acumulan entre las dunas y los obstáculos antitanque. Pero hoy voy a contaros una historia lejos de esos escenarios tan manidos. Esta anécdota tuvo lugar en el sector británico de la invasión de Normandía.