La campaña de Sicilia, pese a ser un factor determinante en la destitución del dictador italiano Benito Mussolini, no estuvo exenta de duros combates. Una de las batallas más encarnizadas durante la invasión de Sicilia tuvo lugar en Troina.
Las triunfales imágenes de las tropas aliadas desfilando por las calles de París se desvanecieron cuando llegaron a la frontera alemana. Ante las fuerzas aliadas se erigía la impenetrable Línea Sigfrido, bosques frondosos e intransitables como Hürtgen y una guarnición alemana dispuesta a defender la ciudad de Aquisgrán a sangre y fuego.