Para una potencia como Gran Bretaña, el dominio de los mares ha sido una cuestión crucial. En la Segunda Guerra Mundial, los temibles submarinos alemanes y la Royal Navy mantuvieron una dura pugna en el Atlántico.
En 1941, Hitler buscaba involucrar a Japón en la Segunda Guerra Mundial. Si los nipones no se embarcaban en una guerra contra la Unión Soviética, Hitler al menos sí valoraba positivamente que entrasen en conflicto contra Estados Unidos.