Gracias a los Acuerdos de París de 1973, Estados Unidos pudo abandonar el avispero de Vietnam con cierta dignidad. La larga guerra había supuesto un constante goteo de bajas para los americanos y un elevadísimo coste económico.
En los años previos a su intervención directa y masiva en Vietnam, Estados Unidos se había implicado notablemente en el país, destinando a Vietnam importantes paquetes de ayuda financiera y enviando asesores militares.