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Los hombres de Slim reconquistan Birmania

Después de las decisivas batallas de Kohima e Imphal, el ejército japonés, vapuleado, se dispuso a retirarse de Birmania. Los nipones, debilitados por las enfermedades y la hambruna, solo podían esperar que el 14º Ejército británico del general Slim detuviese su persecución al llegar el monzón. Sin embargo, a pesar de las copiosas lluvias, los hombres de Slim no se detuvieron.

En la jungla de Birmania, la naturaleza era otro de los grandes enemigos. Serpientes venenosas, arañas, sanguijuelas y mosquitos aguardaban en sus peligrosos parajes. Los soldados debían tener mucho cuidado al afeitarse, pues un simple corte podía terminar desembocando en una infección. Por otra parte, las intensas precipitaciones, terminaron por desbordar muchos ríos.

La reconquista de Birmania por parte del 14º Ejército.


Por lo que respecta a la estructura del frente,  estaba conformado por tres sectores: el sur, en la bahía de Bengala, comprendía Arakán, con un relieve que combinaba selva, montañas, ríos e islas. En el centro, que quedaba al este de Kohima e Imphal, se encontraba el 14º Ejército del general Slim y por último, al norte, en la frontera con China, las tropas  estadounidenses (dos batallones) y chinas.


Las fuerzas japonesas se habían visto muy mermadas, suponiendo aproximadamente unos 100.000 hombres, que contaban con el apoyo del denominado “Ejército nacional indio”. Este ejército indio estaba compuesto por soldados indios que, en respuesta a la dominación colonial británica, habían decidido combatir del lado japonés. La superioridad aliada no solo era patente en tierra, sino que en el aire, los británicos dominaban los cielos.


Llegado otoño de 1944, se planificaron dos operaciones “Drácula” y “Capital”. El objetivo de la Operación Capital era alcanzar la línea Pakokk-Mandalay-Lashio, mientras que la Operación Drácula suponía la conquista de Rangún.


Así pues, el general Slim pretendía enfrentarse en las llanuras próximas a Shuebo, donde podría sacar partido de su ventaja en carros de combate. El general japonés Kimura, consciente del peligro que representaba enfrentarse a Slim en aquellas condiciones y con el río a sus espaldas, optó por la retirarse a la orilla este del río Irrawady.

Un soldado británico en Birmania se toma un pequeño descanso.


Esto dejaba Slim con la necesidad de tener que cruzar un gran río fuertemente vigilado por las tropas japonesas. Sin embargo, Slim era un gran estratega y se las ingenió para idear una solución. En Meiktila, a 130 kilómetros del caudaloso río Irrawady, los japoneses disponían de una importante base con pistas de aterrizaje, hospitales, bien dotada de suministros y con acceso por carretera y ferrocarril. Si Slim tomaba Meiktila, podía infligir un golpe devastador a los japoneses.


Las fuerzas del 14º Ejército lanzaron un ataque de distracción al norte de Mandalay. Después, atacaron en dirección al sur y pusieron rumbo a Meiktila. Llegado el 18 de diciembre de 1944 ordenó el comienzo de la “Operación Ampliación de Capital”. Para ello, el 4º Cuerpo del general Messervy debía moverse del flanco izquierdo a la derecha de las fuerzas japonesas. Gracias al dominio británico de los cielos, se frustraron los reconocimientos aéreos nipones. Para ocultar esta arriesgada maniobra, también se creó un falso cuartel general, lo que desconcertó al general Kimura.


Por fin, en la oscuridad de la noche del 9 de enero de 1945, las tropas de la 19ª División india cruzaron el río a través de la localidad de Tabeikiyin, a unos 100 kilómetros al norte de Mandalay. Entre el 13 y el 14 de enero la 62ª Brigada logró consolidar una cabeza de puente en Kyaukmeyang. Ante estos movimientos, los japoneses se percataron de las intenciones del Slim. No podían perder su base en Meiktila, por lo que enviaron refuerzos para detener el avance británico.


Pese a los intentos japoneses, éstos lograron consolidar sus cabezas de puente y el 12 de febrero de 1945, en Allagappa, al sur de Mandalay, tropas del 14º Ejército volvieron a cruzar el río. Mientras tanto, el 4º Cuerpo del general Messervy, marchaba rumbo al sur, hacia el río Irrawady, con la misión de conquistar Pakokku y después marchar sobre Meiktila. Las tropas de Messervy cruzaron el río en Nyangu, que a pesar de ser la zona más estrecha, suponía una anchura de más 1,2 kilómetros de río. Tratando de desconcertar a los japoneses, Messervy ordenó cruzar el río al norte y al sur de su travesía principal. En la noche del 13 al 14 de febrero, las fuerzas del 4º Cuerpo comenzaron a cruzar el Irrawady. Por fin, el 16 de febrero, los aliados consolidaron una cabeza de puente en Nyangu.


A medida que transcurrían los días, la situación iba en beneficio de las tropas de Slim. Sus tanques e infantería cruzaban el río y las pérdidas no eran alarmantes. Por el contrario, el general Kimura, había sido sorprendido por los movimientos de Slim, pues llegó a pensar que todo obedecía a simples maniobras de engaño. Kimura había mordido el anzuelo al enviar tropas al norte, cuando la verdadera amenaza provenía desde el sur.


Con el grueso de las tropas japonesas empantanadas al norte en una lucha contra el 33º Cuerpo británico, el 4º Cuerpo debía caer lo antes posible sobre Meiktila. Por ello, elementos de la 17ª División india comenzaron a avanzar hacia Meiktila. El caos y el desconcierto reinaban entre los japoneses, que aún pensaban que todo era parte de un ataque secundario.

Las tropas británicas avanzan hacia Meiktila.

El 26 de febrero de 1945, los británicos se hicieron con el aeródromo de Tabukton, donde posteriormente tomó tierra la 99ª Brigada y descargaron cuantiosos suministros.


La defensa de Meiktila corría a cargo de las tropas del mayor general Kasuya, que oscilaban entre los 3.000 y 4.000 hombre. Kasuya, percatándose de la amenaza que se cernía sobre Meiktila, ordenó cavar trincheras, mientras que los británicos se prepararon para asediar la ciudad.


La conquista de Meiktila se antojaba difícil al haber dos lagos en las inmediaciones (uno al norte y otro al sur) y para colmo de males, la artillería japonesa tenía a tiro las carreteras más importantes.


Los británicos lanzaron ataques de diversión al oeste de Meiktila con las brigadas 48ª y 63ª. A su vez, dos batallones motorizados y una brigada de carros de combate fueron enviados al sector norte de Meiktila. Después, avanzaron hacia el sur y atacaron desde el este. Una vez conquistadas los campos de aterrizaje, la ciudad fue bombardeada desde el aire y por fuerzas de la 255ª Brigada Acorazada.


En las calles de la ciudad, la resistencia fue encarnizada. Con su fanático estilo de lucha, los japoneses convirtieron la refriega callejera en un auténtico infierno. El soldado nipón combatía hasta la muerte, prefiriendo perder la vida a vivir en la ignominia de la derrota. Cada casa, cada trinchera y cada cráter constituían una posición defensiva para los japoneses, por lo que las tropas británicas tuvieron que combatir casa por casa y habitación por habitación a lo largo de cuatro enervantes días.


Los combates por Meiktila concluyeron el 3 de marzo de 1945. Tal fue la ferocidad de la lucha, que entre las tropas del general Kasuya, tan solo 47 japoneses fueron capturados. Consternado por la pérdida de Meiktila, el general Kimura envío una columna de 12.000 hombres rumbo a la ciudad. Pero el ataque nipón, marcado por la descoordinación, terminó siendo detenido por los británicos.


En el norte, mientras Kimura enviaba tropas al sur para tratar de reconquistar Meiktila, el 33º Cuerpo británico, avanzaba encontrando escasa oposición, cerniéndose sobre Mandalay. Al igual que en Meiktila, los nipones lucharon con fiereza y el 8 de marzo, las tropas japonesas estaban acorraladas en dos núcleos de resistencia: el fuerte Dufferin, que fue tomado el 11 de marzo y el cerro Mandalay, conquistado por las fuerzas británicas el 20 de marzo.


El golpe que habían recibido los japoneses en las batallas por Mandalay y Meiktila había sido devastador. El ejército de Kimura había quedado desintegrado y éste, solo podía retirarse. Por el contrario, las victoriosas tropas del general Slim empezaban a pensar en la capital birmana, Rangún.


Si quería conquistar Rangún antes de que las lluvias del monzón detuviesen su fulgurante avance, Slim debía aprestarse. Temiendo que esto sucediese, lord Mountbatten planificó un desembarco en Rangún. Mientras Slim atacaba desde la línea del frente, Mountbatten se disponía a golpear desde la retaguardia.


En un fulgurante avance, las fuerzas de Slim, bajaron siguiendo el río Irrawady hasta llegar a la ciudad de Prome el 2 de mayo. El 22 de abril, el 4º Cuerpo avanzó por la vía del ferrocarril, llegando hasta Pegu el 29 de abril y bloqueando la única ruta de huida hacia el este de la que disponían los japoneses.


Los cielos se oscurecieron y de las nubes grises y negras comenzó a caer un colosal diluvio. El monzón había llegado. A pesar de las lluvias, las tropas de Slim se las arreglaron para hacerse con el control de Pegu el 2 de mayo de 1945. Rangún, la capital birmana, estaba al alcance del 14º Ejército británico.


El 2 de mayo se inició la ofensiva contra Rangún. La ciudad sufrió bombardeos navales y aéreos, que castigaron con especial virulencia las fortificaciones de Elephant Point, dado que dominaba la entrada por mar a la capital birmana. Incluso los paracaidistas gurjas saltaron en las inmediaciones de estas fortificaciones. La resistencia en la capital birmana fue escasa debido a que los japoneses habían sido enviados a combatir en Pegu.


Con Rangún asegurada, las tropas desembarcadas avanzaron para reunirse con sus compañeros de armas en las ciudades de Pegu y Prome. Ante la pérdida de Birmania, las tropas japonesas, presa de su desesperación, trataron de escapar marchando hacia el este. En su huida solo encontraron el hambre y la muerte.

La victoria británica en Birmania está cerca y un tanque Stuart avanza hacia Rangún.

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