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Antietam, uno de los días más sangrientos de la historia de Estados Unidos

Antietam, situado en el estado de Maryland, fue uno de los campos de batalla más sangrientos de la guerra civil estadounidense. Los estados del Norte, agrupados en torno a la Unión y con un importante poderío industrial, se enfrentaron en una dura pugna a los estados del Sur, con una economía fundamentalmente agraria y enmarcados en la Confederación.

Corría septiembre de 1862 y el ejército de Virginia, formado por tropas de la Unión, acababa de recibir un terrible varapalo en la batalla de Bull Run. Por el contrario, el emblemático general confederado Robert E. Lee, había decidido cambiar de estrategia. Los sudistas ya no pretendían librar una guerra defensiva, sino que buscaban llevar el conflicto a los estados de la Unión, rumbo al norte.

Para ello, la atención del general Lee se centró en el pequeño estado de Maryland. En su internada en Maryland, como era habitual en los confederados, Lee marchaba con un ejército escaso de suministros. Lee trató de ganarse el apoyo de la población del estado de Maryland, sin embargo, sus habitantes no se mostraron precisamente entusiastas cuando las tropas confederadas se internaron en su estado.

Robert E. Lee, general al mando de las tropas confederadas del Ejército del Norte de Virginia.

 

Con las tropas del general Lee en Frederick, este se percató de una importante fuerza de tropas federales en Harper’s Ferry. Por ello, Lee dividió sus fuerzas y envió al audaz general Stonewall Jackson a combatirlos.

Por su parte, los hombres de la Unión se habían reagrupado bajo el mando del general George B. McClellan en lo que se denominó Ejército del Potomac. De hecho, McClellan incluso había logrado reorganizar a las unidades derrotadas en la desastrosa segunda batalla de Bull Run. Con la prudencia que caracterizaba a McClellan, las tropas de la Unión avanzaron hacia Frederick.

Para regocijo de McClellan, sus hombres encontraron un documento de gran valor. Envuelto en tres cigarrillos hallaron el plan del general confederado Lee. El propio McClellan, dejándose llevar por el entusiasmo proclamó: Aquí hay un papel con el que, si no puedo zurrar a Bobby Lee, estoy dispuesto a irme a casa.

Retrato del general de la Unión George B. McClellan (en el centro), que comandó a las fuerzas federales del Ejército del Potomac en la batalla de Antietam.

 

Así pues, McClellan desplazó su caballería hasta los pasos de South Mountain, mientras que una columna marchaba en ayuda de los defensores de Harper’s Ferry.

El 14 de septiembre de 1862 comenzó la lucha en South Mountain. McClellan, volviendo a mostrarse muy conservador, creyó que el general Hill contaba con el respaldo de las tropas del general Longstreet, por lo que no envió a todas sus brigadas al combate. Aunque, al caer la noche, parecía que los confederados no podrían resistir mucho más, la recalcitrante prudencia de McClellan permitió a los sudistas agruparse en Sharpsburg.

Emplazadas en el lado oeste del río Potomac se hallaban las tropas confederadas, a la espera de ser reforzadas por los hombres de Stonewall Jackson. Ocupados por la rendición nordista de Harper’s Ferry, los hombres de Jackson tardarían en llegar a Antietam. Pero la lentitud con la que McClellan llevaba a cabo su ataque, brindó un tiempo importante a los sudistas los días 15 y 16 de septiembre. Tan solo el 1º Cuerpo del general unionista Joe Hooker mantuvo algunos enfrentamientos con los confederados al cruzar el río Antietam.

El 17 de septiembre de 1862, la disposición de los confederados era la siguiente. El general D.H. Hill, con un cuerpo, se situó a la derecha, en el centro se hallaban las tropas del general Longstreet, mientras que los generales Jackson y Stuart conformaban el ala izquierda de los sudistas.

Por el contrario, el ejército del Potomac, comandado por el general McClellan, oponía a los confederados el 1º Cuerpo de Hooker y el 12º Cuerpo de Mansfield en el ala derecha. El centro unionista lo ocupaba el 2º Cuerpo de Summer, que a la postre sería reforzado por el 7º Cuerpo del general Franklin. Mientras tanto, la izquierda de los nordistas quedaba al cargo del 9º Cuerpo del general Burnside. Como reserva se hallaba el 5º Cuerpo de Porter.

Unos 45.000 confederados se enfrentarían a 87.000 unionistas en la batalla de Antietam. Cabe resaltar que las fuerzas de la Unión contaban con una artillería de mayor calibre que los confederados.

Al amanecer del 17 de septiembre, con el tronar de los cañones, comenzó la batalla. La infantería del 1º Cuerpo de Hooker partió al ataque lanzándose contra los confederados a través de los maizales que se alzaban entre West Woods y East Woods. Se toparon con dos divisiones de la Confederación, que decidieron pasar al contraataque y que, posteriormente, sufrieron una carnicería a manos del 1º Cuerpo.

En semejante situación, el general Jackson envió la división de Hood contra los unionistas, a los que lograron poner en fuga. El 12º Cuerpo de la Unión se situó en East Woods y Jackson ordenó enviar tres brigadas de la división de D. H. Hill. Una sangrienta e indecisa batalla tuvo lugar en los maizales que quedaban incrustados entre West Woods y East Woods.

Pasando por East Woods llegaron los hombres del 2º Cuerpo, marchando a West Woods. Confiados, los unionistas se toparon con una fuerte oposición de los confederados, que habían sido reforzados. Atacándoles por la izquierda, los confederados sorprendieron a las tropas de la Unión y buena parte de la división fue destrozada, viéndose forzada a huir.

En el centro, más tropas se sumaban a la batalla. El 2º Cuerpo de Summer combatía contra tres brigadas del confederado D.H. Hill y cada bando añadió una división a la matanza. Sobre las 12:30 de aquel fatídico día, los unionistas consiguieron a un alto coste, poner en retirada a los sudistas en lo que se denominó Callejón Sangriento.

Por su parte, las tropas federales del general Burnside, que se batieron el cobre a la derecha de los confederados, se lanzaron al ataque intentando cruzar un pequeño puente de piedra sobre el río Antietam. Ofreciendo una feroz resistencia, los sudistas lograron contener el ataque unionista por unas tres horas. Hicieron falta tres ataques para que los nordistas lograsen controlar el puente. Dicho puente acabaría recibiendo el nombre de puente Burnside.

De nuevo, el siempre conservador McClellan, no se atrevió a lanzar todas sus reservas contra el temido y respetado general Lee, cuyas fuerzas estaban muy castigadas después de mantener unos enfrentamientos tan prolongados.

Habría que esperar a las 15:00 horas para que los hombres de Burnside atacasen. Llevar municiones y hombres a la orilla este del río, había llevado mucho tiempo a los federales. Mientras los hombres de Burnside marchaban contra las tropas confederadas del general David R. Jones, formaciones azules se dibujaron en el horizonte.

En un principio, los soldados de Burnside se alegraron al ver lo que parecían ser tropas amigas. Sin embargo, la realidad resultó ser mucho más cruel, pues se trataba de soldados confederados del general A. P. Hill con uniformes azules de la Unión que habían capturado en Harper’s Ferry. Siendo atacados por el flanco, los hombres del 9º Cuerpo de Burnside se retiraron en dirección al río Antietam, cruzando al margen oeste de aquel cauce fluvial y guareciéndose en las colinas.

Soldados de la Unión tras la batalla de Antietam.

En Antietam, los confederados habían estado al borde de la aniquilación y sus planes de trasladar la guerra al norte habían fracasado. Sin embargo, aunque el Ejército del Potomac de McClellan había logrado repeler la invasión confederada, no había perseguido al exhausto ejército de Lee, que se había retirado para continuar combatiendo. Por tanto, podría hablarse de Antietam con un empate con una ligera ventaja para la Unión.

Si bien es cierto que no se puede considerar Antietam como una victoria decisiva de la Unión, sí que puede afirmarse que tuvo importantes consecuencias políticas. Y es que, el presidente Lincoln buscaba una importante victoria de la Unión para hacer pública la Proclamación de Emancipación. Así, con los confederados siendo expulsados del norte, un 22 de septiembre de 1862, Lincoln dio a conocer la Proclamación de Emancipación, que entraría en vigor el 1 de enero de 1863.

Gracias a la Proclamación de Emancipación, el norte evitó que potencias europeas como Francia y Gran Bretaña brindasen reconocimiento internacional a la Confederación. No obstante, la Proclamación de Emancipación no resolvió definitivamente la cuestión de la esclavitud, por lo que hubo que esperar hasta 1865, cuando se abolía la esclavitud mediante la 13ª Enmienda de la Constitución.

El presidente Lincoln visita al ejército de la Unión en Antietam.

 

 

 

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