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Españoles con la 7ª División Acorazada en la campaña de Italia

Una compañía de comandos españoles resistió a sangre y fuego en la isla griega de Creta. Tan solo un puñado de supervivientes logró escapar. Sin embargo, aún tenían mucho que decir en aquella guerra.

Aquellos hombres combatirían en la mítica 7ª División Acorazada de Gran Bretaña. Sin duda, la 7ª División Acorazada es una de las formaciones británicas con más batallas a sus espaldas durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, cuando estallaron las hostilidades entre británicos e italianos en el norte de África, fue la única división blindada capaz de oponerse a las tropas italianas.

Emblema de la 7ª División Acorazada británica.

 

Sosteniendo una dura lucha en los desiertos norteafricanos, alternaron victorias y derrotas. Nombres como Sidi Barrani o Bardia dan fe de sus triunfos en Libia. Más aún, la división se internó en lo más profundo de Libia, capturando incontables prisioneros, entre los cuales se hallaba el mismísmo general Annibale Bergonzoli.

Apodados las ratas del desierto por los italianos, los británicos asumieron con orgullo su sobrenombre. No obstante, la debacle italiana en Egipto y Libia provocó la intervención alemana en África. Un talentoso general Erwin Rommel llegó a Libia al mando de un puñado de divisiones alemanas para contener la catástrofe de sus aliados italianos. Las pérdidas de la 7ª División Acorazada británica fueron terribles, pues su propio comandante, el general O’Connor, fue apresado. Tal fue la pérdida de terreno que los británicos no tuvieron más remedio que retirarse a la pequeña localidad costera de Tobruk (Libia).

Erwin Rommel, conocido como "el zorro del desierto", logró espectaculares victorias al frente del Afrika Korps.

 

Sin embargo, la Operación Crusader (lanzada entre noviembre y diciembre de 1941) supuso una fuerte embestida de los aliados. Con veteranos españoles, curtidos en las campañas de Noruega y Siria, luchando junto a la 7ª División Acorazada, capturaron numerosos prisioneros italianos. Estos aguerridos españoles se encuadraban en las filas de las fuerzas de la Francia Libre.

No obstante, el legendario “zorro del desierto” Erwin Rommel, emprendió una espectacular ofensiva en Gazala (de mayo a junio de 1942). Desplegando su magnífica habilidad para la guerra de movimientos, arrolló a las fuerzas británicas y de la Commonwealth. Precisamente, la férrea defensa mostrada por las tropas de la Francia Libre, entre cuyas filas se hallaban republicanos españoles, brindó un tiempo vital a los aliados en el norte de África.

Legionarios de la Francia Libre en la batalla de Bir Hakeim.

 

La dinámica derrotista de los aliados en África cambiaría tras la segunda batalla de El Alamein. A partir de entonces, el temido Afrika Korps de Rommel y sus camaradas italianos comenzaron a perder terreno. Así, la 7ª División Acorazada de Gran Bretaña destacó en la conquista de ciudades como Trípoli y Túnez. También tuvieron un importante papel en los combates librados en torno a la línea Mareth en Túnez.

Con el Eje derrotado en el norte de África, el siguiente paso fue la conquista de Italia. Precisamente la campaña italiana brindó una magnífica oportunidad a los españoles que servían en el ejército británico. Encuadrados en el Queen’s Royal Regiment, los españoles desempeñaron un nada desdeñable rol en la guerra en Italia.

En 1943, tras tomar tierra en Salerno, en su camino hacia Nápoles, las fuerzas británicas, entre las que se hallaban algunos españoles, pelearon para tomar un puente sobre el río Sarno e incluso repelieron el ataque de las aguerridas tropas de la División Hermann Goering. Con Nápoles cayendo en manos aliadas, continuaron marchando rumbo al norte, progresando hacia el río Volturno.

Precisamente, en el cruce de dicho río, dos soldados españoles destacaron por su valía. Ambos sobresalieron por su valentía y determinación en las labores de reconocimiento que permitieron cruzar dicho cauce. Más aún, se les propuso para sendas condecoraciones. Incluso la prensa británica afirmaba que las primeras tropas británicas en atravesar el Volturno habían sido españolas. En esta línea, el periodista John Larder, quien escribía para The Evening Sun, aseveraba que españoles veteranos de la guerra civil habían sido los primeros en cruzar el Volturno.

Según Larder, ambos hombres respondían a los nombres de Josep Vilanova y Ferrán Esteve. El 7 de octubre de 1943, amparados por la oscuridad nocturna, ambos hombres llevaron a cabo labores de reconocimiento. De hecho, el 10 de octubre de 1943, conduciendo a una unidad británica, dieron cuenta de tres soldados alemanes. En tan arriesgada misión, el soldado Vilanova fue herido y gracias a la ayuda de Esteve logró alcanzar las líneas aliadas.

Un carro de combate Sherman de la 7ª División Acorazda se zambulle en las aguas del río Volturno.

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