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Atrocidades de los soldados coloniales franceses en Italia

La batalla de Montecassino, en Italia, al sur de Roma, fue uno de los episodios más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial. Para poder desalojar a los alemanes de sus sólidas defensas, los aliados se vieron obligados a asaltar las escarpadas pendientes hasta en cuatro ocasiones. Hacia finales de mayo de 1944, la resistencia germana se desmoronó y las fuerzas aliadas, avanzando desde Anzio y Montecassino marchaban en dirección a Roma. Por el camino, las tropas coloniales francesas, conocidas como goumiers, perpetraron numerosas violaciones.


Las fuerzas francesas en Italia, bajo el mando del general Juin, desempeñaron un importante papel en la batalla de Montecassino. Entre sus filas se encontraban los temidos goumiers, soldados del norte de África al servicio de la Francia Libre. Estas tropas, se comportaron de manera atroz con la población italiana y especialmente, con las mujeres. Se produjeron múltiples asesinatos y violaciones masivas, que los italianos denominaron marocchinate, es decir, marroquinada.


Testimonios de la localidad de Ceccano hablan de que hasta setenta y cinco mujeres de entre trece y setenta y cinco años fueron violadas. Una de las mujeres violadas en dicha población afirmó que fue violada diecisiete veces la noche del 29 de mayo de 1944 y once veces en la mañana del 30 de mayo.


La supuesta liberación se convirtió en una pesadilla para muchos italianos. Las depredaciones cometidas por las tropas norteafricanas integradas en el Cuerpo Expedicionario francés hicieron que se ganasen el odio de la población. No solo eran aborrecidos por los italianos, sino que los estadounidenses, horrorizados por el modo de actuar de los goumiers, declararon que preferían matar a los soldados coloniales franceses antes que a los alemanes.


Los casos de violaciones alcanzaron cifras terribles, como es el caso de la provincia de Frosinone, donde se produjeron hasta setecientas violaciones. El autor británico Norman Lewis cuenta que en Lenola fueron violadas cincuenta mujeres, pero al no ser suficientes para los goumiers, éstos violaron a niños y ancianos.


El comportamiento sádico de los soldados coloniales franceses provocó que muchos italianos se tomasen la justicia por su mano. Como venganza, cerca de Cancello, cinco goumiers fueron envenenados, castrados y decapitados.


La respuesta del general Alphonse Juin a estos salvajes acontecimientos fue lenta. Presionado por las quejas de los oficiales aliados, Juin terminó por imponer castigos severos entre sus tropas. Entre las medidas que tomó Juin, quince soldados fueron ejecutados y otros cincuenta y cuatro fueron castigados con penas de prisión.


En muchos pueblos de Italia no queda precisamente un buen recuerdo de la liberación, pues para muchos italianos e italianas, la llegada de los goumiers a sus hogares fue un auténtico infierno. El paso de los soldados coloniales franceses fue incluso peor que la ocupación alemana.


El modo de comportarse de estas tropas con la población civil solo puede calificarse con una palabra: repugnante. Muchos goumiers actuaron de forma realmente deleznable, deshonrando su papel de liberadores y comportándose como auténticas alimañas. Las responsabilidad de estas atrocidades no solo debe recaer sobre la tropa, también debe atribuirse los oficiales franceses alentaron a los soldados a comportarse como bárbaros.

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