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La economía soviética en la Segunda Guerra Mundial

Más allá del terrible drama humano, la Segunda Guerra Mundial supuso un desafío para las economías de todos los países contendientes. Los recursos minerales, las capacidades industriales y la mano de obra fueron explotadas al máximo para lograr prevalecer en los campos de batalla. En esta ocasión, vamos a abordar economía de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

Antes de analizar la dotación de recursos y el poderío industrial, cabe señalar que, la Unión Soviética, operaba en un sistema económico de planificación centralizada, en el cuál, el Estado tenía el control total de la economía y, en consecuencia, marcaba los objetivos de producción.

Los recursos fósiles y los minerales estratégicos resultaron claves en el abastecimiento de las distintas potencias. En este sentido, la Unión Soviética estaba bien provista, pues producía aproximadamente el 10% del petróleo mundial, lo que le permitía disponer del suministro necesario y dotarse de unas importantes reservas de combustible.

En cuanto a los minerales estratégicos, la implacable climatología y la influencia de la geografía no permitieron explotarlos al máximo. Pese a ello, los soviéticos disponían de minerales para abastecer una potente industria militar, contando con abundantes cantidades de carbón, hierro, fosfatos, cromos y manganeso. Ahora bien, ante la escasez de determinados minerales, los rusos optaron por no emplear aleaciones.

Alimentar a una población y a un ejército como el soviético requería colosales cantidades de alimentos. Sin embargo, la invasión de la Unión Soviética por parte del ejército alemán en 1941 hizo perder vastas extensiones de cultivos a los rusos. Entre 1941 y 1943, la Unión Soviética había perdido aproximadamente el 50% de sus cultivos y más del 50% de su ganado. La producción de alimentos se desplomó y numerosos campesinos fueron reclutados por el ejército para combatir. Se calcula que 2 millones de campesinos perecieron durante la invasión alemana y, como consecuencia de ello, las mujeres ocuparon el vacío que los hombres dejaron en el campo.

Tropas alemanas en la campaña contra la Unión Soviética.

 

El hambre se hizo sentir en la Unión Soviética, especialmente durante el asedio de Leningrado, donde aproximadamente 1 millón de soviéticos murieron por falta de alimentos. De hecho, la Unión Soviética tuvo que esperar hasta los años 50 para retornar a los niveles de producción agraria previos a la guerra.

Solo el ejército y los trabajadores de la industria militar recibían las raciones con las kilocalorías necesarias. Hubo momentos en los que, el vodka, tan popular en Rusia, llegó a convertirse en un bien escaso.

La ayuda de Estados Unidos mediante el Programa de Préstamo y Arriendo resultó crucial para la Unión Soviética. De hecho, los soviéticos llegaron a recibir la tercera parte de los productos agrícolas que Estados Unidos destinó al extranjero. Todo ello convirtió a la Unión Soviética en el segundo país que más alimentos recibió de manos de Estados Unidos.

Ayuda proporcionada por Estados Unidos a la Unión Soviética mediante el programa de Préstamo y Arriendo.

 

Desde el punto de vista industrial, cabe señalar que la Unión Soviética perdió buena parte de sus fábricas cuando estas cayeron en manos alemanas. Las fábricas que no fueron tomadas por los alemanes fueron arrasadas durante la retirada en dirección al este. Durante la invasión alemana, entre 1941 y 1943, los soviéticos vieron cómo su población activa caía en 30 millones de personas. Entre 10 y 20 millones de empleados industriales rusos tuvieron que desplazarse al este. Asimismo, la desesperada situación en el frente obligó a trasladar unas 1.500 fábricas de alta importancia. Bien es cierto que, entre 1942 y 1943, la industria soviética volvía a funcionar a pleno rendimiento.

Soldados soviéticos combaten en la fábrica Octubre Rojo durante la batalla de Stalingrado. 

 

Bien es cierto que el desplazamiento de la industria y sus trabajadores al este permitió ubicar las fábricas en zonas más próximas a las fuentes de materias primas y a las instalaciones de suministro energético.

La industria soviética destacó en la fabricación de aviones, piezas de artillería y carros de combate. Debido al excesivo esfuerzo al que estaba siendo sometido el sector ferroviario ruso, hubo una etapa en la que la industria siderúrgica se volcó principalmente en la fabricación de raíles.

Las líneas de abastecimiento soviéticas no hubieran sido viables sin la ayuda estadounidense procedente del programa de Préstamo y Arriendo. Gracias a ello, la Unión Soviética recibió 2.000 locomotoras, 11.000 vagones de tren y 450.000 camiones y vehículos de otra clase.

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