Por su parte, el líder filonazi noruego Vidkun Quisling persuadió a Hitler de que era necesaria la ocupación alemana de su país. Quisling temía que Noruega fuese ocupada por las tropas británicas y francesas que serían enviadas para respaldar a Finlandia. De hecho, la posible presencia de la Royal Navy en los puertos noruegos constituía una seria amenaza para la salida alemana del mar Báltico.
Los intentos de Churchill por desplazar la flota británica hasta el Báltico fueron desechados, así como también se rechazaron sus planes para interrumpir el suministro de hierro sueco desde Narvik. El gobierno británico que encabezaba el entonces primer ministro Chamberlain no quería atentar contra la neutralidad de un país como Noruega.

La situación política y militar no tardaría en complicarse en Noruega. El 16 de febrero de 1940, el destructor británico Cossack interceptó el buque alemán Altmark para liberar a los marinos mercantes británicos que iban a bordo como prisioneros de guerra. Como consecuencia de ello, la marina de guerra alemana desplazó sus buques a la zona. Tras un incidente por fuego amigo, dos destructores alemanes se hundieron bombardeados por su propia aviación y dañados por el estallido de las minas marinas.
El 1 de marzo Hitler ordenó que sus fuerzas se dispusieran a atacar Noruega y Dinamarca. Era una empresa muy arriesgada, pues suponía una gran movilización de recursos navales para una campaña que podía distraer fuerzas de una gran campaña como la invasión de Francia. Días después, el acuerdo entre Finlandia y la Unión Soviética sembró dudas sobre la necesidad de invadir Noruega. Hitler decidió no dar marcha atrás, pues los preparativos estaban prácticamente dispuestos al tiempo que una ocupación alemana de Noruega presionaría a Suecia para continuar proporcionándole hierro.
Para la invasión de Noruega, denominada Operación Wserübung, Alemania desplegaría 6 divisiones, mientras que la conquista de Dinamarca requeriría 1 división y 1 brigada motorizada. Se decidió que la invasión comenzaría el 9 de abril de 1940.
El plan alemán implicaba desembarcos en las ciudades portuarias de Narvik, Trondheim y Bergen, mientras los paracaidistas alemanes saltaban sobre Oslo y Copenhague. A todo ello había que añadir el ataque terrestre y naval a otras siete ciudades.
Los aliados discutían sobre qué hacer en Escandinavia y se acordó minar las aguas de la ciudad portuaria de Narvik. Por su parte, Churchill insistía en disponer de un contingente listo para intervenir en Noruega.
Una importante fuerza naval alemana partió desde el puerto de Wilhemshaven el 7 de abril rumbo a Noruega. La aviación británica detectó y atacó a la flota alemana, aunque sin lograr destruirla o dañarla. La Royal Navy zarpó desde su lejana base en Scapa Flow.
A pesar de los esfuerzos de la flota británica por detener a los buques alemanes, no consiguieron detener a la principal fuerza germana. El almirante Lütjens envió sus destructores a Narvik, pero el 9 de abril se toparon con el crucero Renown y sus destructores de escolta. Con el Gneisenau gravemente dañado al enfrentarse a la flota británica, la fuerza de Lütjens se vio obligada a abandonar la batalla.
El 9 de abril, después de hundir dos buques de guerra noruegos, los alemanes desembarcaron y tomaron Narvik. También se produjeron desembarcos en Trondheim y Bergen. Los paracaidistas y las fuerzas aerotransportadas no tardaron en conquistar la ciudad de Stavanger.
En Oslo el crucero Blücher y el acorazado de bolsillo Lützow se enfrentaron a los cañones de costa noruegos y a los torpedos. El resultado fue funesto para la Kriegsmarine, pues perdieron el Blücher y el Lützow resultó gravemente dañado.

El crucero alemán Blücher se va a pique durante la campaña alemana en Noruega.
Al día siguiente, cinco destructores británicos pasaron desapercibidos ante los sumergibles alemanes y se adentraron en los fiordos de Narvik. El combate se saldó con 2 destructores alemanes hundidos, dos destructores británicos hundidos y un tercer destructor británico dañado. El 13 de abril, el acorazado Warpsite y su escolta de destructores acudieron al rescate de los destructores británicos supervivientes y dieron cuenta de todos los buques alemanes en la zona.
En la sucesión de combates que tenían lugar en Noruega y sus aguas, los alemanes también perdieron los cruceros Karlsruhe y Königsberg. A pesar de ello, la Royal Navy no había conseguido frenar la llegada a Noruega de 100.000 soldados alemanes.
Por el contrario, en Dinamarca, las fuerzas alemanas encontraron una oposición casi inexistente y el gobierno danés no tuvo más opción que acatar los términos impuestos por Berlín.

El ejército alemán invade Dinamarca.
Las tropas noruegas combatieron con ferocidad a la 3ª División de Montaña alemana en Narvik. Por su parte, los aliados desembarcaron en los flancos de Trondheim y Narvik, pues las ciudades estaban en poder de los alemanes.

Tropas noruegas durante la batalla de Narvik.
Las tropas británicas, francesas y polacas llegaron a capturar Narvik y destruyeron las instalaciones portuarias. Sin embargo, la intervención de la aviación alemana y el ataque germano a Francia en mayo de 1940, mandaron al traste las operaciones aliadas en Noruega.
En mayo de 1940, los aliados retiraron sus tropas de Noruega, pues una gran amenaza se cernía sobre Francia. Con el país escandinavo desmoronándose ante la invasión alemana, la familia real noruega abandonó el país para refugiarse en Gran Bretaña. Noruega tenía por delante cinco largos años de ocupación.

El príncipe Olav V de Noruega pasa revista a marinos noruegos en el Reino Unido.
Por otra parte, el desastre aliado en Noruega, terminó precipitando la caída del primer ministro Chamberlain, que fue sucedido por Churchill. Curiosamente, a la postre, Churchill reconocería que tuvo más responsabilidad que Chamberlain en la debacle de Noruega.
Si bien la conquista de Noruega proporcionaba unas valiosas bases navales a la Kriegsmarine, forzó a Alemania a mantener unos 370.000 soldados en el país. Un contingente de semejante tamaño hubiera sido mucho más útil en la defensa de Normandía o en el frente oriental. Asimismo, las pérdidas sufridas por la marina de guerra alemana en Noruega resultaron prohibitivas y condicionaron sus acciones en las siguientes campañas bélicas.
Para ampliar información sobre la campaña alemana en Noruega recomiendo leer el libro Noruega 1940 de Antonio Muñoz publicado por la Editorial Salamina.
