Como agente de la Unión Soviética, Sorge era consciente de que Rusia tenía dos grandes enemigos: Alemania y Japón. Su misión consistía en descubrir los planes de ambas potencias.

Richard Sorge, el célebre agente doble soviético en Tokio.
A finales de los años 30 el mundo se precipitaba peligrosamente al abismo. Alemania se anexionaba Austria en 1938 y poco después invadía Checoslovaquia. Por su parte, Japón había emprendido la invasión de China en 1937. Las intenciones expansionistas del Eje eran más que evidentes.
Mientras tanto, el periodista alemán Richard Sorge se había afincado en la ciudad de Tokio. Sorge destacaría por ser uno de los más célebres espías de la Segunda Guerra Mundial. Sus fuentes de información eran fidedignas, pues entre sus informadores figuraban el coronel Eugen Ott, quien fue agregado militar y en abril de 1938 embajador de Alemania en Japón. Asimismo, también contaba con Hotsumi Ozaki, quien prestaba servicio como asesor del primer ministro nipón. Gracias a ello, Sorge estaba al tanto de los planes de Japón.

Eugen Ott, embajador del Tercer Reich en Japón.
El ascenso del coronel Ott a embajador alemán en Japón se debía en buena medida al trabajo de Sorge. La información que Sorge proporcionó sobre los planes japoneses fue de gran utilidad en Berlín. De hecho, en octubre de 1938, el ministro nazi de exteriores Ribbentrop felicitó por carta a Sorge destacando textualmente su “inconmensurable contribución”.
Pese a las felicitaciones que recibía desde la Alemania nazi, Sorge trabajaba al servicio de la Unión Soviética. Si bien Sorge estaba afiliado al Partido Nazi, era un hombre dado al alcohol, a las peleas y a emitir opiniones críticas hacia los líderes nazis. Sorge consideraba que su reputación de mujeriego y juerguista contribuiría a ocultar su actividad como espía.
Respecto a sus contactos con el Ozaki, cabe señalar que el consejero japonés buscaba desviar los planes expansionistas japoneses hacia las potencias occidentales en el Pacífico. Y es que, Ozaki simpatizaba con el comunismo.

Hotsumi Ozaki, periodista y consejero político del primer ministro japonés.
Tratando de evitar temporalmente un enfrentamiento con la Unión Soviética para volcarse en su lucha con los aliados occidentales, nazis y soviéticos firmaron el pacto Ribbentrop-Molotov. Pese a que aquel acuerdo levantó ampollas entre los comunistas acérrimos, Sorge sabía que ambos regímenes se estaban tanteando antes de un gran enfrentamiento. De hecho, el propio Sorge advirtió a Moscú del peligro que corría la Unión Soviética cuando Hitler se disponía a dinamitar el acuerdo y a emprender la Operación Barbarroja.
Pero, antes de que se produjera la invasión alemana de la Unión Soviética, el 31 de mayo de 1941, el New York Herald Tribune recogía el siguiente titular: Tokio espera que Hitler ataque Rusia. Si bien el artículo estaba firmado por el periodista Joseph Newman, la información había sido proporcionada por Richard Sorge. Una vez más, la red de contactos de Sorge había suministrado una más que sustanciosa información.

Firma del pacto Ribbentrop-Molotov, sellando un acuerdo de no agresión entre nazis y soviéticos.
En los meses previos a la invasión de la Unión Soviética, Stalin ignoró la amenaza que suponía el Tercer Reich. El líder soviético desoyó los datos fidedignos que llegaban de fuentes como el coronel Ott en Tokio. De hecho, Sorge informó a Moscú el 30 de mayo de que el coronel Ott sabía que a finales de junio el ejército alemán se lanzaría a la invasión de la Unión Soviética.
La realidad se impuso cuando el 22 de junio de 1941 las tropas de la Wehrmacht se adentraron en territorio soviético. Stalin cambió de opinión respecto a Sorge. Ya no le consideraba alguien dado a divulgar mentiras y propaganda.
Mientras la guerra se extendía, el siguiente paso era saber cuál sería el próximo movimiento de Japón. En aquel momento se desarrollaban intensos movimientos entre bambalinas. El coronel Ott se esforzaba por persuadir a los dirigentes japoneses de un ataque contra los rusos en Siberia. Mientras tanto, Sorge recurrió a sus contactos nipones para advertirles de que no debían subestimar la capacidad militar soviética. Por su parte, el consejero Ozaki, ya como hombre de confianza de Sorge, descubrió que los líderes militares japoneses no albergaban intención de atacar a la Unión Soviética.

El buque de guerra USS Arizona en llamas tras ser atacado por los japoneses en la base estadounidense de Pearl Harbor.
Sorge informó a Moscú de las verdaderas intenciones japonesas. Los nipones pretendían golpear en el Pacífico y en octubre de 1941 señaló que la guerra con Estados Unidos comenzaría aquel mes o el siguiente. Lo cierto es que Sorge no estaba muy desencaminado, pues la guerra entre Estados Unidos y Japón se desató el 7 de diciembre de 1941 con el ataque japonés a Pearl Harbor.
Dado que las intenciones de Tokio no pasaban por golpear a la Unión Soviética, Sorge recomendó el traslado a Moscú de las divisiones estacionadas en Siberia. Gracias a ello, las tropas soviéticas pudieron detener al ejército alemán a las puertas de la capital rusa.

Tropas soviéticas durante la batalla por Moscú.
Sin embargo, el 18 de octubre de 1941, Sorge, Ozaki y varios contactos del valeroso doble agente soviético fueron arrestados por la policía secreta japonesa. Tras un duro e intimidante interrogatorio, Sorge admitió ser un agente soviético. El propio coronel Ott visitó a Sorge en prisión. El propio Ott confesó a Sorge “No me gusta esta guerra más que a ti, pero ¿qué puedo hacer yo?”.
Lo cierto es que la visita de Ott dejó psicológicamente tocado a Sorge, por lo que se ordenó a sus guardianes someterle a una estrecha vigilancia para evitar posibles tentativas de suicidio.
Tratando de sacar partido de un activo tan valioso como Sorge, los japoneses decidieron reservarlo para un posible intercambio con los soviéticos. Las autoridades soviéticas rechazaron el intercambio hasta en tres ocasiones señalando con no conocían a ningún Richard Sorge. Finalmente, en noviembre de 1944, Richard Sorge fue ejecutado. Hubo que esperar hasta 1964 para que la valía de Sorge fuera reconocida, cuando fue nombrado Héroe de la Unión Soviética.