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Jesús M. González, con la 101º División Aerotransportada en el corazón

Tuve la fortuna de conocerle en el War and Peace Concentration de Santa Elena, en la provincia de Jaén. Quiero presentaros a Jesús M. González, un madrileño que reside en Úbeda. Es fácil entenderse con Jesús, es una persona sociable, atenta y que pone gran dedicación en sus proyectos. Jesús se unió al mundo de la recreación histórica en agosto de 2015 junto al Grupo Recreación Histórica Úbeda. Quería hablaros de las tropas aerotransportadas estadounidenses,  y qué mejor para conocer la historia de los paracaidistas norteamericanos que una entrevista con un recreador y un enamorado de la 101º División Aerotransportada como Jesús. Además de disfrutar de la recreación, Jesús tiene una gran afición del modelismo de la Segunda Guerra Mundial en escalas 1/72 y 1/35. Conozcamos la mítica historia de los paracaidistas estadounidenses de la mano de Jesús.


1-¿Por qué te llama tanto la atención el papel de los paracaidistas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial? Háblanos de su contribución.
Siempre me ha gustado el tema militar, aunque no quise dar el paso y alistarme. En general, la Segunda Guerra Mundial me gusta mucho, sobre todo el teatro europeo, sin embargo, el frente del Pacífico no me resulta tan atractivo.
Es a partir de la película de Salvar al soldado Ryan cuando más intensamente comienzo a interesarme por la Segunda Guerra Mundial. Empiezo a buscar cosas en internet y a leer. El colofón llegó con la serie “Hermanos de sangre”, para mí es una genialidad, en la que se vé lo que sufrió un grupo de soldados durante su entrenamiento y en la posterior entrada en combate. El punto de inflexión en el tema paracaidista fue encontrar una asociación de recreación histórica en mi localidad, Úbeda, a la que me uní sin pensarlo, y en la cual he aprendido mucho de Historia, no solo de Segunda Guerra Mundial, sino de todas las épocas.
Otro aspecto que me llamó la atención es que no se les obligó a ir a la guerra, eran voluntarios. Recibían un entrenamiento durísimo, solo cobraban un poco más que otros soldados, siendo una tropa de élite, y quizá lo más llamativo es que algunos engañaron a los reclutadores, por lo que eran soldados que tenían 16-17 años cuando entraron al Ejército.
Aunque el comienzo paracaidista data de la Primera Guerra Mundial, es en la segunda cuando tienen un papel importante en el desarrollo de la conflicto. En el desembarco de Normandía son lanzados tras las líneas enemigas sin saber si el bombardeo posterior a su salto será efectivo, ninguno fue lanzado donde debía, así que se tuvieron que reagrupar e intentar llevar a cabo las misiones que se les había asignado. Aunque tardaran más o menos tiempo, cumplieron con su trabajo.
Otro momento fundamental en la historia de las tropas aerotransportadas, en especial de la 101, es cuando en diciembre de 1944,  se les envía a defender el estratégico nudo de carreteras de Bastogne.

2-¿Crees que la 101ª División Aerotransportada era la mejor división de Estados Unidos?

No sé si será la mejor o no, para mi si, sobre todo después de ver la serie Hermanos de Sangre. Estaban muy bien entrenados, las peores misiones se las encomendaban a ellos y siempre estaban en vanguardia del ataque estadounidense.
Valga como dato el gran número de bajas que sufrieron en la guerra, ya sean heridos o muertos, y la mayoría eran chicos de escasos 20 años, por lo que por todo esto y sus esfuerzos durante la Segunda Guerra Mundial, la 101.ª recibió 4 banderines de campaña y dos citaciones presidenciales a la unidad, aparte de las numerosas condecoraciones individuales que recibieron los miembros de la división.


3-¿Cómo era la vida del soldado paracaidista en la Segunda Guerra Mundial?
Previamente al salto y entrada en combate, se les impartía un entrenamiento durísimo, en el que era normal que hubiera soldados que abandonaran. Estos entrenamientos consistían en que estuvieran en una forma física excepcional, se les enseñaban técnicas y tácticas de combate, combate cuerpo a cuerpo, orientación, interpretación de mapas, uso de armas, etc…
Una vez en combate, era un continuo “buscarse la vida”, ya que no sabían cuando serían relevados, cuando recibirían avituallamiento, descansaban poco, comían lo que podían y cuando podían, y todo lo conseguían gracias al entrenamiento que previamente habían superado. Entrenar de aquella forma les preparaba no solo para sobreponerse físicamente, también mentalmente, ya que veían caer a compañeros con los que convivían todos los días a todas horas de una manera cruel, cosa que en una guerra es normal.


4-¿Por qué crees que al público le llama más la atención el frente europeo que la guerra del Pacífico?
Pues a mi parecer es por el despliegue de ejércitos de diferentes países que participaron en el teatro Europeo. En el Pacífico, es básicamente un Estados Unidos contra Japón y casi todas las grandes batallas son navales, sin embargo en Europa hay despliegues de ejércitos, fuerzas acorazadas, aerotransportadas, infantería… En los frentes europeos se producen grandes batallas y se planifican grandes campañas.
Otro punto negativo hacia el Pacífico era la distancia. Parecía que este frente no tenía nada que ver con la Segunda Guerra Mundial, que era otra guerra diferente, eso a mi parecer, y al de algunos amigos con los que he tenido la oportunidad de hablar sobre el tema.


5-Después de hablar de tanta guerra, vamos a terminar con una sonrisa. Cuéntanos una anécdota graciosa que hayas vivido como recreador.
Pues en la primera recreación que hice, aquí en Úbeda, me advirtieron algunos recreadores que era normal romper el pantalón de paracaidista, por lo que fui a casa y me puse unas mallas debajo. Menos mal, porque en el fragor de la batalla, en una de las ocasiones que me lancé cuerpo a tierra, se me rajaron los pantalones por la entrepierna. Si no es por las mallas, se me hubieran visto las vergüenzas. Al verlo así, los compañeros de recreación me dijeron que ese era el bautismo de recreador.

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