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La tragedia del Wilhelm Gustloff

Todos conocemos la trágica historia del Titanic, el lujoso transatlántico hundido en las aguas del ártico en 1912 tras colisionar contra un iceberg. Pero hay un hundimiento menos conocido y de mayor envergadura que el del Titanic. Estamos hablando del hundimiento del Wilhelm Gustloff, un buque que se fue a pique en 1945 tras ser torpedeado por un submarino soviético. Voy a contaros de la mayor tragedia naval de la historia.

El Wilhelm Gustloff fue un buque botado en 1937. La construcción del transatlántico alemán se enmarcaba dentro del programa Kraft durch Freude (Fuerza a través de la Alegría), que ofrecía actividades recreativas a los trabajadores alemanes. Fabricado por Blohm & Voss, contaba con 208,5 metros de eslora y 23,5 metros de manga. Para su gobierno disponía de una tripulación de 420 hombres.

El transatlántico comenzó siendo utilizado para cruceros de placer, pero en la guerra civil terminó siendo empleado para transportar de regreso a la Legión Cóndor, que había contribuido a la victoria del bando nacional en España. Posteriormente, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial terminó siendo reconvertido en un buque hospital. Más tarde fue incluido como buque de transporte de tropas y barco hospital para la Operación León Marino, la invasión de Gran Bretaña, sin embargo, la derrota de la aviación alemana en la batalla de Inglaterra provocó que el Wilhelm Gustloff regresase a sus funciones de barco hospital.

Entre 1940 y 1943 fue utilizado como buque cuartel de submarinos en Gotenafen. La cubierta del barco fue pintada de gris y se le dotó de armamento (3 cañones de 105 mm y 4 cañones automáticos de 20 mm por banda), siendo un buque con funciones puramente militares.

Ya en 1945 la guerra tenía nefastas perspectivas para Alemania, con los aliados avanzando desde el oeste y los soviéticos penetrando en Alemania desde el este. La situación comienza a tornarse dramática para los civiles alemanes, que buscan escapar de las atrocidades del Ejército Rojo. La resistencia de las tropas alemanas se desmoronaba en Prusia Oriental y el Wilhelm Gustloff era necesario para contribuir en la evacuación de refugiados y heridos.

El Wilhelm Gustloff fue enviado al puerto de Gotenhafen. Decenas de miles de refugiados se agolpaban en los muelles, desesparados por tomar un barco hacia Kiel. El Wilhelm Gustloff no tardó en quedar abarrotado, unas 11.000 personas iban a bordo del buque. Los camarotes, bodegas y pasillos estaban a rebosar. Mientras tanto, los submarinos de la marina soviética merodeaban por las aguas del Báltico.

El 30 de enero de 1945 el Wilhelm Gustloff zarpó del puerto de Gotenhafen. Las condiciones meteorológicas eran gélidas, con temperaturas de 10 grados bajo cero. Al mando del buque se encontraban los capitanes Friedich Petersen, de la marina mercante y Wilhelm Zahn, de la Kriegsmarine. Así pues, el Wilhelm Gustloff navegó desprovisto de escolta. La travesía fue penosa para quienes iban a bordo del barco, sin comer y sin dormir, sucumbiendo a los mareos.

El barco navegó en aguas profundas, sumido en la oscuridad, con las luces apagadas, buscando algún otro buque que le proporcionase protección. Creyendo haber encontrado un dragaminas alemán, la tripulación del Wilhelm Gustloff encendió las luces del barco. Desgraciadamente, aquella decisión fue su perdición y fueron detectados por el submarino soviético S-13. El submarino ruso disparó sus torpedos contra el Wilhelm Gustloff. El barco alemán se fue a pique en apenas 50 minutos, perdiendo la vida en el hundimiento entre 9.200 y 10.000 personas. Tan solo pudieron ser rescatadas 1.239 personas.

El hundimiento del Wilhelm Gustloff, superando con creces la tragedia del Titanic, pasó a ser el mayor desastre marítimo de la historia.

 

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