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Pervitin, la droga del ejército alemán

En la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán era una maquinaria militar implacable, prueba de ello fueron sus numerosas victorias en los primeros años de la guerra. Sin embargo, más allá de sus novedosas tácticas y sus temibles panzers, la metanfetamina también jugó un importante papel entre las tropas alemanas. Estamos hablando del Pervitin.

El ejército alemán fue el primero en hacer uso extensivo de la metanfetamina. El Pervitin hacía del soldado alemán un combatiente arrojado, obediente, tenaz y capaz de resistirlo casi todo. No obstante, los nazis denostaban en público las drogas. Es curioso que lo que les estaba prohibido a los civiles alemanes, fuese ampliamente distribuido entre los soldados. Y es que, la droga, pese a ser censurada entre los civiles, aportaba al soldado alemán todas las cualidades que el régimen nazi buscaba en un auténtico guerrero germano.


Ya en 1938 comenzó a comercializarse la pervitina de tres miligramos. De la producción de este fármaco, que era vendido a precios francamente baratos, se encargaba la compañía farmacéutica Temmler-Werke. La pervitina vendría a ser una especie de “cristal” menos desarrollado que el de hoy en día.


Conviene recordar que la metanfetamina tiene unos efectos mucho más prolongados e intensos que los de la anfetamina. Quien consume esta sustancia muestra mayor tolerancia al dolor, se siente capaz de exponerse al riesgo con mayor facilidad y ve mitigadas o reducidas sensaciones como el hambre, la sed y el sueño.


Con semejantes efectos, la pervitina pasó a ser una droga atractiva para el ejército alemán. Gracias a ella, los mandos militares podían contar con soldados capaces de tolerar un mayor nivel de sufrimiento.


El médico militar Otto Ranke, como director del Instituto de Fisiología de Defensa de la Academia Militar de Berlín se sintió atraído por las propiedades de la metanfetamina. En consecuencia llevó a cabo experimentos en estudiantes universitarios y concluyó que la pervitina podía influir decisivamente en la guerra que estaba a punto de desencadenarse. Otros ensayos llevados a cabo entre las tropas alemanas que invadieron Checoslovaquia vinieron a confirmar las tesis de Ranke.


En el periodo que va desde abril de 1939 a diciembre de 1939, la empresa Temmler-Werke proporcionó 29 millones de tabletas a las tropas alemanas. De este modo, la pervitina pasó a conocerse entre los soldados como la “píldora de asalto”. El consumo de esta droga fue en aumento durante la invasión de Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia. Así pues, un total de 35 millones de pastillas de pervitina y otra variante denominada Isophan fueron distribuidas entre los soldados alemanes.


Las formas en que se presentaba la metanfetamina eran muy diversas. Podía consumirse en forma de tabletas de chocolate, a lo que el personal de la Luftwaffe denominaba fliegerschokolade o chocolate del aviador. Por el contrario, las dotaciones de los temibles panzers las bautizaron cono panzerschockolade o chocolate del carrista.


En cualquier caso, el consumo de pervitina alcanzó su zenit en 1940, con la guerra relámpago en pleno apogeo. Sin embargo, no todo eran ventajas, pues la metanfetamina generaba adicción. A falta de suministro de pervitina por parte del ejército, los soldados alemanes podían conseguirla adquiriéndola como fármaco. Otro de los inconvenientes era que cuando los efectos desaparecían, el rendimiento de los soldados germanos caía en picado.


También la pervitina, llevando a la máxima excitación a muchos soldados, terminaba por impulsarles a actuar como auténticos salvajes. De ahí pueden explicarse parte de las atrocidades perpetradas por las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.


Los efectos adversos de esta droga provocaron una caída en su consumo a partir de diciembre de 1940. El descenso del consumo se acentuaría en mayor medida llegado el año 1942. Los médicos alemanes se estaban percatando de la adicción y en ocasiones, de las insuficiencias circulatorias que podía causar la pervitina.


Si bien es cierto que se redujo notablemente el consumo de drogas en la Wehrmacht, el ejército no dejó de proporcionar metanfetamina a sus soldados. En cambio, en la rama aérea de las fuerzas alemanas, la Luftwaffe, el consumo de metanfetamina era algo habitual.


En vista de los efectos adversos de la pervitina, Leonardo Conti, médico y Líder de Salud del Reich, optó por regular el consumo de esta droga. Por ello, la pervitina quedó regulada por las leyes sobre el opio.


Pese a su regulación, el consumo entre las fuerzas alemanas continuó. De hecho, la tenaz resistencia de los soldados alemanes en la campaña de la Unión Soviética, especialmente en el crudo invierno ruso, se debe al consumo de pervitina. Por poner cifras a esta cuestión: durante los seis primeros meses de 1942 se proporcionaron diez millones de tabletas de este estimulante.


Para su consumo, se daban las siguientes directrices al soldado alemán: Dos tabletas suprimían las necesidades de sueño de tres a ocho horas, por lo que los efectos de dos tabletas se prolongaban durante periodo de veinticuatro horas.

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