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Kursk, la mayor batalla de tanques de la historia

1943 no comenzó con buen pie para los alemanes. El 6º Ejército del general Friedrich von Paulus fue destruido en Stalingrado y en el norte de África se sucedían las derrotas. A pesar de los reveses, las fuerzas alemanas lograron restablecer cierto equilibrio tras la batalla de Kharkov. Tratando de lanzar una contraofensiva decisiva en el frente ruso, la Wehrmacht emprendió la Operación Ciudadela.

Así pues, los alemanes congregaron cerca de 50 divisiones y más de 2.000 tanques. Incluso las Waffen-SS participarían en el contraataque. Marchando hacia el sur, el Grupo de Ejércitos Centro del mariscal Von Kluge sería liderado por el 9º Ejército del general Model. Desde el sur atacaría el 4º Ejército Panzer del general Hoth. Con estos movimientos, se trataba de destruir el saliente soviético en Kursk.


Ahora bien, los rusos sabían de las intenciones alemanas, por lo que el mariscal Zhukov decidió permitir que los alemanes se lanzasen contra las defensas soviéticas. Después, Zhukov habían planeado contraatacar. La defensa del saliente de Kursk se le había encomendado en el norte al Frente Central del general Rokossovsky y en el sur al Frente del Voronezh del general Vatutin. En reserva quedaba el Frente de la Estepa de Koviev. Las fuerzas rusas se estimaban en unas 75 divisiones y más de 3.500 carros de combate, a los que había que añadir los 1.500 tanques de Koniev, que permanecían en reserva. Los rusos se pusieron manos a la obra, erigiendo defensas en profundidad de hasta 40 kilómetros.


Conscientes de la fecha del ataque alemán, los soviéticos dispararon su artillería sobre las zonas de concentración de las tropas germanas. Este fue el primer capítulo de la mayor batalla de tanques de la historia.

El tanque alemán Tiger, un poderoso rival para los carros de combate rusos T-34.


Para mayor desgracia de los alemanes, las fuertes lluvias convirtieron el terreno en un gran barrizal. Hitler había esperado que sus divisiones acorazadas barrieran y embolsaran cuantiosas formaciones soviéticas. La realidad demostró ser mucho más decepcionante. En el norte, los esfuerzos de los hombres de Model resultaron ser los más esperanzadores, aunque los alemanes se toparon con una fuerte resistencia. Tanques, campos de minas, artillería e infantería se cruzaron en el camino del 9º Ejército.


Después de 48 horas de intensos combates, las ganancias territoriales alemanas habían sido escasas. El entramado defensivo soviético era formidable. Fue entonces cuando el ataque del 4º Ejército Panzer de Hoth parecía ofrecer posibilidades de victoria. Tal fue la desesperación en el bando soviético que Stalin ordenó enviar refuerzos blindados.

Un equipo de ametralladora soviético en la batalla de Kursk.


A pesar del peligro que suponían los nuevos tanques alemanes Panzer V Panther y Tigre, las dotaciones de los T-34 soviéticos se desenvolvieron con solvencia en el combate. Por otra parte, los rusos disponían de una gran capacidad para reponer sus pérdidas de tanques, cosa que no era posible en el ejército alemán.


Llegado el 9 de julio de 1943, los alemanes habían ganado 32 kilómetros de terreno en su máximo punto de avance. La intensidad de los combates había hecho mella en las tropas alemanas y los soldados estaban exhaustos. Pero Von Manstein seguía insistiendo en alcanzar Kursk.

Los alemanes atacan a la desesperada, pues se juegan sus últimas bazas en la batalla de Kursk.


Las cosas tampoco marchaban bien en el norte para Model. Sus hombres se habían enfrentado a una encarnizada resistencia soviética. Las desgracias se acumulaban sobre Alemania y el 10 de julio, los aliados desembarcaban en Sicilia. Dos días después, el mariscal Zhukov emprendió una gran ofensiva atacando en torno a Orel.


Las tropas de Model, sufriendo la ofensiva de Zhukov, corrían un grave peligro en el sector norte. Por su parte, Von Manstein continúa insistiendo en mantener la presión sobre las fuerzas de Vatutin. Creía Von Manstein que, perseverando en los ataques, podría quebrar la resistencia rusa.


El 25 de julio de 1943, Hitler dio por concluida la fallida contraofensiva en Kursk. Los contraataques rusos habían hecho retroceder a las tropas alemanas, que habían sufrido alrededor de 200.000 bajas, mientras que las pérdidas soviéticas se situaban en 863.000 hombres.


En noviembre de 1943, los rusos continuaron haciendo progresos, conquistando Kharkov, Smolensk y Kiev. La desastrosa contraofensiva en Kursk había sellado la suerte de Alemania en la guerra. Los ataques alemanes se habían estrellado contra las defensas soviéticas y los posteriores contraataques rusos terminaron por hacer fracasar la Operación Ciudadela.

Tanque soviético T34/76.

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