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La segunda batalla de El Alamein, un acontecimiento decisivo en la guerra del desierto

Mussolini, como parte de sus pretensiones, deseaba conquistar Egipto. Así pues, en septiembre de 1940, su ejército penetró en territorio egipcio. Sin embargo, las tropas británicas contraatacaron, causando cuantiosas pérdidas a los italianos e internándose en Libia. Ante las sucesivas derrotas de Mussolini en África, sus aliados alemanes optaron por enviar al general Erwin Rommel, al frente del Deustches Afrika Korps.

Tras las sucesivas ganancias y pérdidas territoriales de ambos bandos, Rommel, conocido por su astucia como el zorro del desierto, logró un espectacular triunfo en la batalla de Gazala entre mayo y junio de 1942. La estratégica ciudad portuaria de Tobruk cayó en manos del Eje y la pérdida fue un durísimo varapalo para los aliados. La derrota del 8º Ejército abrió una crisis en Oriente Medio y Churchill solicitó al presidente estadounidense Roosevelt que enviasen todos los tanques Sherman disponibles al norte de África.

Erwin Rommel, el legendario "zorro del desierto", un comandante cuya reputación se forjó en los desiertos del norte de África.


Pese a que Auchinleck y su desmoralizado 8º Ejército lograron detener a las fuerzas del Eje en la primera batalla de El Alamein, Auchinleck terminó siendo destituido. Para sustituir a Auchinleck se envió al general Gott, pero perdió la vida en un accidente aéreo. Por tanto, la siguiente opción pasó a ser el general Bernard Law Montgomery.

El general Montgomery, ataviado con la boina negra de las fuerzas blindadas británicas.


El Afrika Korps y sus aliados italianos se habían internado en Egipto, sin embargo, su situación se iba deteriorando progresivamente y los suministros empezaban a escasear. Por su parte la aviación y la marina de guerra británica atacaban con gran eficacia los convoyes de aprovisionamiento en el Mediterráneo.


El primer enfrentamiento entre los dos titantes: Rommel y Montgomery, tuvo lugar en Alam Halfa, el 30 de agosto. Montgomery había estudiado las tácticas de Rommel, que era un genio de la guerra de movimientos. Así, cuando el Eje atacó en Alam Halfa el 30 de agosto, los británicos y las fuerzas de la Commonwealth estaban preparados para darles una dolorosa recepción.


Llegado el 2 de septiembre de 1942, Rommel y su ejército se retiraron hasta la infranqueable Depresión de Qattara. El Eje, padeciendo escasez de toda clase de suministros, había perdido la iniciativa, por lo que se había visto relegado a jugar un papel defensivo.


Mientras tanto, Montgomery había revitalizado la moral del 8º Ejército, convirtiéndolo en una fuerza de combate excelentemente adiestrada y bien equipada. El general británico acumuló una gran cantidad de armamento para lanzar una gran ofensiva con la que destruir al Afrika Korps. Mientras Montgomery aprovisionaba, Churchill, impaciente, presionaba para que el 8º Ejército atacase de una vez por todas. Pero Montgomery quería esperar el momento oportuno, justo cuando su superioridad fuese lo suficientemente abrumadora como para aniquilar a las divisiones del Eje.


El engaño formaba parte de los planes de Montgomery, que pretendía hacer creer a Rommel que su ejército atacaría desde el sur, cuando en realidad el grueso de la ofensiva llegaría desde el norte. Para contribuir a su ardid, se erigieron instalaciones falsas y zonas de aprovisionamiento ficticias.


Con 195.000 hombres en las filas del 8º Ejército, frente a los 116.000 del Eje, Montgomery contaba con una manifiesta superioridad. Todo estaba preparado para comenzar la ofensiva. El 23 de octubre de 1942 sería la fecha clave para dar comienzo a la Operación Lightfoot.


A las 21:40 horas del 23 de octubre, los cañones del 8º Ejército lanzaron un diluvio de proyectiles sobre las fuerzas alemanas e italianas. Unos 1.000 cañones centellearon en la oscuridad mientras Montgomery, con los deberes hechos se iba a dormir.


Para desgracia de los alemanes, su apreciado comandante, el mariscal Rommel, estaba en Austria, convaleciente por los estragos que la guerra del desierto había causado en su salud. Con la ofensiva sorprendiendo a los alemanes sin su mejor líder, el mando del Afrika Korps estaba en manos del general Stumme, que murió de un infarto. Con Stumme muerto, el mando pasó al general Von Thoma.


El 8º Ejército se zambulló en los jardines del diablo, grandes extensiones de campos minados, topándose con una encarnizada resistencia, especialmente por parte de los alemanes. Si bien es cierto que hubo soldados italianos que, desmoralizados por el empuje de las fuerzas británicas, pusieron pies en polvorosa.


Sin embargo, con el paso de los días, la ofensiva de Montgomery empezó a estancarse. Por su parte, Rommel, tras regresar del continente europeo, emprendió una contraofensiva en Kidney Ridge el 27 de diciembre. Ahora bien, el contraataque de Rommel fue detenido por la empecinada resistencia británica.

Una mina explota en El Alamein al paso de un vehículo británico.


Entre el 28 y el 29 de octubre, la 9ª División australiana consiguió penetrar en las líneas enemigas, amenazando la carretera que discurría junto a la costa. Rommel decidió romper su estructura defensiva, acabando con el despliegue intercalado de unidades alemanas e italianas. Mantener la carretera costera era vital. Así pues, el zorro del desierto, se preparaba para retirarse a Fuka.


Mientras tanto, en Gran Bretaña, el primer ministro Churchill empezaba a desesperarse, creyendo que la ofensiva de Montgomery en El Alamein se había estancado sin remedio, y que pronto, acabarían sufriendo una nueva derrota en África.


Pero Montgomery guardaba un as bajo la manga. A principios de noviembre de 1942 comenzó la Operación Supercharge. Por su parte, las tropas del Eje recibieron órdenes de proceder a la retirada. Sin embargo, llegó una orden de Hitler que desautorizaba la retirada y que instaba a cada soldado a luchar hasta el final.

Soldados australianos al ataque en El Alamein.


Rommel sabía que, si continuaba resistiendo, su ejército terminaría siendo aniquilado. Finalmente, a regañadientes, Hitler permitió la retirada. Las unidades móviles comenzaron a replegarse, mientras que multitud de infantes italianos fueron hechos prisioneros por los británicos.


Por fin, el 5 de noviembre de 1942, el 8º Ejército se lanzó a la persecución de las tropas del Eje, capturando a los restos del 20º Cuerpo Móvil. No obstante, la persecución se vio obstaculizada por una tormenta que tuvo lugar el 6 de noviembre, que terminó por convertir el desierto en un gran barrizal.


Con el Eje batiéndose en retirada, el 8 de noviembre de 1942 desembarcaron tropas angloamericanas en Marruecos y Argelia como parte de la Operación Antorcha. Rommel había quedado atrapado entre dos ejércitos. El 8º Ejército atacaba desde el este y los angloamericanos desde el oeste.


Tal fue el éxito de los británicos y de la Commonwealth en El Alamein que, para celebrar la victoria, tañeron las campanas de las iglesias en Gran Bretaña. El primer ministro Churchill incluso llegó a decir que antes de El Alamein no habían tenido ninguna victoria y que después de El Alamein nunca tuvieron una derrota.

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