Blog
(5 votos)

Operación Jericó, la Royal Air Force ataca la prisión de Amiens

En febrero de 1944, con Europa bajo el dominio de los nazis, los aliados continuaban preparándose para el desembarco de Normandía. Mientras tanto, la resistencia continuaba hostigando a las fuerzas de ocupación alemanas al tiempo que brindaba una importante colaboración a las fuerzas aliadas. Con el objetivo de liberar a un buen número de miembros de la resistencia francesa que permanecían encarcelados en la prisión de Amiens, la Royal Air Force planeó la Operación Jericó.

El ataque aéreo lanzado por los aviones británicos a la prisión de Amiens no ha estado exento de debate y de polémica. La versión oficial establece que se trataba de una operación destinada a facilitar la huida de los prisioneros franceses, mientras que, por el contrario, otros sostienen que se trataba de una maniobra de engaño para ocultar las intenciones aliadas de desembarcar en Normandía.


En cualquier caso, los británicos eran conscientes de que la Gestapo tenía recluidos en la prisión de Amiens a integrantes de la resistencia francesa. Existía el temor de que estos prisioneros fuesen ejecutados, por lo que se tomó la decisión de atacar la prisión desde el aire para provocar una fuga de prisioneros.


Así, la primera oleada se encargaría de bombardear los muros, mientras que la segunda atacaría los edificios de la guardia y la tercera permanecía en reserva por si estos objetivos no eran alcanzados. El ataque recibió el nombre de Operación Jericó, en clara alusión a un episodio bíblico en el que los muros de la ciudad de Jericó se derrumbaron cuando los israelitas hicieron sonar sus trompetas.


El gran problema que planteaba el ataque aéreo eran las condiciones meteorológicas. Debido a ello, la operación tuvo que ser pospuesta hasta el 18 de febrero.


Comandados por el capitán Charles Pickard, de la Royal Air Force, un total de 19 aviones mosquitos despegaron de la base de Hertfordshire. Como protección para la fuerza de ataque, se enviaron varios cazas Typhoon.

El capitán Pickard fue el oficial que dirigió el ataque a la prisión de Amiens.


Debido al mal tiempo, cuatro aviones se perdieron, mientras que un avión tuvo que regresar por problemas mecánicos. El bombardeo ni tan siquiera había comenzado y los británicos ya veían menguadas sus fuerzas.


Sin embargo, después de atravesar el Canal de la Mancha, lograron guiarse hasta la ciudad francesa de Amiens y detectaron la prisión. Eran aproximadamente las 12 horas cuando las primeras bombas de 250 kilos comenzaron a azotar los muros de la prisión. Los aviadores británicos lograron abrir grandes brechas en los muros.


Así pues, la segunda oleada se lanzó contra los barracones de la guardia, castigándolos sin piedad. El objetivo era acabar con el mayor número de guardias posibles para dejar el camino expedito a los presos.

La prisión de Amiens envuelta en humo fruto de los bombardeos de la Royal Air Force durante la Operación Jericó.


Mientras el resto de los aviones llevaban un bombardeo a baja altura, sobre ellos, un avión de reconocimiento fotográfico de la RAF iba tomando imágenes del ataque.


Dos aviones se dirigieron hacia la estación de ferrocarril de Amiens para causar el desconcierto entre los alemanes. Tras bombardear la estación, los alemanes, reaccionando de manera errática, en lugar de marchar hacia la prisión, se situaron en los puntos clave, creyendo que se trataba de un ataque general contra el conjunto de la ciudad y no de un bombardeo específico a la prisión.


De este modo, aprovechando el caos que reinaba en la prisión y que los alemanes se habían desplazado a otras zonas, los presos aprovecharon las circunstancias para escapar.

Vista aérea de la incursión sobre la prisión de Amiens.


Sin embargo, el ataque no solo causó bajas entre los alemanes, pues más de cien presos perdieron la vida como consecuencia del bombardeo.


Con la misión cumplida los aviones de la Royal Air Force pusieron rumbo a Inglaterra. En su camino, el capitán Pickard se vio obligado a combatir contra los aviones de la Luftwaffe y terminó estrellándose y perdiendo la vida cerca de la ciudad de Amiens. Un segundo avión fue derribado por el fuego antiaéreo y otros dos regresaron a Gran Bretaña tocados. Dos de los Typhoon que actuaron como escolta también fueron abatidos.


Pese a que la operación se había desarrollado de acuerdo con lo establecido en los planes, de los aproximadamente 700 hombres que permanecían confinados en la prisión de Amiens, alrededor de 250 lograron escapar. Si bien es cierto que de esos 250 fugados unos 150 fueron capturados en los días siguientes. Pese a que entre los huidos había decenas de miembros de la resistencia, el éxito del ataque fue muy limitado.

Visto 413 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.