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La batalla del bosque de Hürtgen, un sangriento atolladero

Los éxitos en Normandía y la liberación de París condujeron a los aliados a las puertas de Alemania. Se hallaban cerca del caudaloso y largo río Rin, la última barrera natural que impedía su entrada en territorio alemán. Ante ellos se erigía el bosque de Hürtgen, una lúgubre y frondosa masa forestal por la que pretendían avanzar antes de alcanzar el Rin.

El bosque de Hurtgen era un lugar escasamente habitado, con unos pocos pueblos y aldeas. Grandes abetos y pinos conformaban el bosque, salpicado por caminos y cortafuegos. Sin embargo, era tal la monotonía del paisaje que era fácil perderse en aquellos inhóspitos y embarrados parajes. La orografía era abrupta, con barrancos y crestas que hacían más difícil el tránsito. El clima de aquel lugar era húmedo y frío y un desagradable viento soplaba entre los árboles. Precisamente el terreno complicaba el uso de la aviación y el despliegue de los carros de combate, circunstancia que terminaría perjudicando a los aliados. Este era el complejo escenario que los estadounidenses debían arrebatar a las fuerzas alemanas.

Tanques estadounidenses atraviesan el bosque de Hürtgen.


Pero no bastaba con tener el dominio del bosque de Hürtgen. De nada servía tener el control del terreno si no se conquistaban las presas que controlaban el caudal del Ruhr. Si el bosque caía en manos estadounidenses, los alemanes, que se hallaban en posesión de las presas, podían inundar el terreno.


Así, en el otoño de 1944, la 9ª División de Infantería de Estados Unidos se internó en aquella enorme maraña de árboles. Era el primer capítulo del largo infierno de la batalla por el bosque de Hürtgen. Emprendiendo su ataque el 5 de octubre, la 9ª División de Infantería de Estados Unidos se enfrentó en intensos combates ante la 275ª División de la Wehrmacht. Ambos bandos sufrieron un intenso desgaste, pero la progresión insuficiente de la 9ª División, que había padecido 4.500 bajas, obligó a los estadounidenses a detener su ataque el 16 de octubre de 1944.

Tropas estadounidenses en el bosque de Hürtgen.

Hürtgen se convirtió en toda una pesadilla tanto para los alemanes como para los estadounidenses. Las temperaturas eran gélidas y los hombres, temblando de frío entre el barro, debían soportar lluvias interminables. Es por ello que los soldados debían prestar atención a sus pies, pues la humedad y el frío podían llevarles a padecer una afección conocida como pie de trinchera. Y es que, si las heridas de los pies no se trataban adecuadamente, podían infectarse y llegado el caso, los soldados podían perder los pies.


Otro de los peligros que padecían los soldados en el bosque de Hürtgen era el fuego de artillería. No solo existía la posibilidad de recibir un impacto directo, sino que los artilleros disparaban contra las copas de los árboles, provocando una mortífera lluvia de astillas que atravesaba y desgarraba los cuerpos de los soldados.

El efecto del fuego de artillería sobre los árboles del bosque de Hürtgen.

Es evidente que no había un centímetro de terreno seguro en Hürtgen. Prueba de ello es la gran cantidad de minas que se sembraron en los bosques. Uno de los artefactos más temidos era la mina S, también conocida por los aliados como “Betty saltarina”. Al activarse, este artefacto se elevaba hasta la altura de la cintura y estallaba proyectando numerosos rodamientos, provocando horribles heridas y la pérdida de miembros entre los soldados de infantería.


Continuando con el desarrollo de la batalla, la 28ª División de Infantería de Estados Unidos acudió al relevo de la exhausta 9ª División de Infantería. Al frente de la 28ª estaba el general Norman “Dutch” Cota, quien había tenido una heroica actuación en durante el Día-D en la playa Omaha y cuyas tropas habían desfilado triunfalmente en la liberación de París. Esta división, debido a la forma y el color rojo de su emblema, terminaría siendo apodada por los alemanes como “la división del cubo de sangre”.

El recreador histórico Albert Honorato encarna a un soldado de la 28ª División de Infantería en el rodaje del documental "Hürtgen into the muddy battle".

FOTOGRAFÍA©LAUREANO CLAVERO, MIRASUD PRODUCCIONES


El 2 de noviembre de 1944 comenzó el ataque de la 28ª División de Infantería en tres direcciones. Tras un intenso bombardeo de artillería, los estadounidenses pasaron al ataque. Sin embargo, el 110º Regimiento sufrió cuantiosas bajas en sus funestos ataques, considerándose al cabo de una semana que era una fuerza de combate sin efectivos. Por su parte, el 109º Regimiento consiguió limitadas ganancias territoriales a costa de unas pérdidas terribles. Solo el 112º Regimiento logró abrirse camino hasta el pueblo de Vossenack y con el apoyo de los tanques Sherman hacerse con el control del pueblo. Así, el 3 de noviembre, tropas del 112º Regimiento atravesaron el barranco que conducía hacia el río Kall y terminaron cayendo por sorpresa sobre los alemanes que defendían la localidad de Schmidt, desde la cual se podía divisar todo el bosque de Hürtgen.

Una patrulla de la 28ª División de Infantería en el bosque de Hürtgen. Rodaje del documental "Hürtgen into the muddy battle".

FOTOGRAFÍA©LAUREANO CLAVERO, MIRASUD PRODUCCIONES


Conscientes de la importancia de Schmidt, los alemanes decidieron pasar al contraataque. La 116ª División Panzer y la 89ª División de Infantería alemana marcharon hacia Schmidt y en la mañana del 4 de noviembre lograron expulsar a los desprevenidos defensores estadounidenses.


La situación se tornó cada vez más desesperada para los estadounidenses, especialmente en el pueblo de Vossenack, donde el 2º Batallón del 112º Regimiento sufrió lo indecible. Incluso tuvo que enviarse en su ayuda al 146º Regimiento de Ingenieros, que fue utilizado como fuerza de infantería. Progresivamente, la posición de los estadounidenses se iba deteriorando, lo que provocó la retirada de los norteamericanos de Kommerscheidt y la caída de la localidad en manos alemanas el 8 de noviembre. Vossenack también correría la misma suerte.


La 28ª División había sufrido un holocausto en Hürtgen, contabilizando más de 6.000 bajas hacia el 9 de noviembre. Apenas le quedaban veteranos y los reemplazos que le habían enviado eran bisoños soldados novatos. Para colmo de males, el frío, la lluvia, el barro y el fuego de artillería provocaron numerosos casos de fatiga de combate y deserciones. Por su parte, el general Cota pasó de ser el héroe del Día-D en la playa Omaha a un general marcado por la debacle. Así pues, a mediados de noviembre de 1944, la 8ª División de Infantería de Estados Unidos se desplazó hasta el bosque de Hürtgen para reemplazar a la vapuleada 28ª División.

Un semioruga norteamericano avanza con dificultad a través del terreno embarrado en el bosque de Hürtgen.


Sin embargo, el sufrimiento de los hombres de la 28ª División no había terminado. Fueron enviados a un sector supuestamente tranquilo en las Ardenas. No sabían que iban a sufrir con todo el rigor la contraofensiva alemana de las Ardenas en diciembre de 1944.


Buscando poner fin al estancamiento que se vivía en Hürtgen, los estadounidenses pusieron en marcha la Operación Queen el 16 de noviembre de 1944. Con este movimiento, los aliados pretendían provocar una ruptura decisiva en el frente, de manera similar a lo que habían hecho en Normandía con la Operación Cobra. Para tal propósito, los aviones británicos y estadounidenses arrojaron 9.760 toneladas de bombas, aunque no lograron causar muchas bajas entre los defensores alemanes.


En el sector norte de la ofensiva, la veterana 1ª División de Infantería debía llegar hasta la ciudad de Düren. Sin embargo, el ataque de la Big Red One resultó ser una carnicería, topándose con una durísima resistencia en su avance. Los cañones alemanes disparaban a las copas de los árboles, provocando una mortífera lluvia de astillas.

En el bosque de Hürtgen, un vehículo Dodge yace en la ladera, junto a un sendero embarrado. Mientras participábamos en el rodaje del rodaje "Hürtgen into the muddy battle" estuvimos a punto de sufrir un accidente pero, por fortuna todos salimos ilesos y se pudo rescatar el jeep de nuestro compañero Joan.


La 4ª División de Infantería se vio igualmente inmersa en otra matanza en su camino hacia la localidad de Schmidt, recibiendo incluso las descargas de una batería de cañones antiaéreos de 88 milímetros. Una vez más, las divisiones estadounidenses lograban pequeñas ganancias territoriales a costa de un reguero de muertos.


Para mayor desgracia de quienes combatían en Hürtgen, el frío se hizo más insoportable a mediados de noviembre. Los casos de fatiga de batalla y de pie de trinchera se multiplicaban y las exhaustas divisiones de infantería recibían reemplazos bisoños.


Más y más divisiones se incorporaban al combate en el bosque de Hürtgen. Incluso los hombres del 2º Batallón Ranger se sumaron a la batalla, conquistando la estratégica Colina 400, desde la cual los alemanes habían dirigido con gran precisión el fuego de artillería.

La infantería estadounidense se adentra en el traicionero bosque de Hürtgen.


Mientras tanto, los batallones alemanes, enviados uno tras otro para detener las acometidas estadounidenses, se desangraban en una desesperada defensa. Solo a costa de graves pérdidas, los estadounidenses lograron hacerse con el control de Kleinhau y Grosshau. Por su parte, la 8ª División de Infantería de Estados Unidos, tuvo que librar durísimos combates casa por casa para tomar la localidad de Hürtgen. También la localidad de Gey sería escenario de duras refriegas callejeras, aunque finalmente terminaría por caer en manos norteamericanas.


Con los estadounidenses acercándose al Ruhr en diciembre de 1944, las presas en posesión de los alemanes volvieron a despertar la preocupación de los mandos aliados. Así, se ordenó que la Royal Air Force destruyese las presas, sin embargo, no lograron dejarlas fuera de servicio. Por otra parte, el comienzo de la ofensiva de las Ardenas el 16 de diciembre de 1944 hizo dejar a un lado la batalla del bosque de Hürtgen.


Las bajas alemanas se situaban en torno a los 12.000 hombres por unas pérdidas estadounidenses que superaban los 30.000 hombres. La batalla del bosque de Hürtgen concluía como una de las batallas más estériles libradas por los aliados en el frente occidental. Los aliados se habían estrellado contra la Línea Sigfrido y, en contra de las optimistas previsiones, Alemania aún era capaz de seguir resistiendo. Sin embargo, la debacle sufrida por las fuerzas alemanas en la contraofenisva de las Ardenas terminó por sellar la derrota alemana en el frente occidental.


EL CINEASTA LAUREANO CLAVERO PREPARA UN NUEVO DOCUMENTAL SOBRE LA BATALLA DEL BOSQUE DE HÜRTGEN

La batalla de Hürtgen, pese a quedar en un segundo plano como consecuencia del estallido de la batalla de las Ardenas. Sin embargo, existe un creciente interés por lo acaecido en aquellos frondosos bosques. Todos desean saber más sobre aquellos soldados que temblaban de frío entre el barro, sobre la mítica 28ª División también conocida por los alemanes como “la división del cubo de sangre” y sobre el modo en que la guerra erosionó la moral de los combatientes.

 

Tratando de acercar el sufrimiento de los soldados y lo que significó aquella terrible batalla de desgaste, el cineasta argentino Laureano Clavero, al frente de MIRASUD PRODUCCIONES, trabaja incansablemente para que vea la luz su proyecto cinematográfico “Hürtgen into the muddy battle”.

El cineasta Laureano Clavero durante el rodaje de "Hürtgen into the muddy battle".

FOTOGRAFÍA ©MIRASUD PRODUCCIONES


Para reproducir a la perfección los escenarios, el equipo de MIRASUD PRODUCCIONES ha buscado bosques que se asemejan asombrosamente a Hürtgen. Basta ver primeras imágenes del tráiler o las fotografías del rodaje para percatarse del excelente trabajo que han hecho los recreadores de “Airborne Lleida” y “First Allied Airborne Catalunya” al enfundarse el uniforme de la 28ª División de Infantería. Estos recreadores han cuidado hasta el más mínimo detalle en la uniformidad y el armamento.

El cineasta Laureano Clavero manos a la obra en el rodaje de "Hürtgen into the muddy battle".

FOTOGRAFÍA ©MIRASUD PRODUCCIONES


Mientras tanto, Clavero, trabaja incansablemente por buscar las mejores perspectivas y las escenas más realistas. Todo con tal de trasladar al lector a aquellos aciagos meses de otoño de 1944. Conociendo a Laureano Clavero, estoy seguro de que el documental aportará una magnífica perspectiva humana de la batalla al tiempo que acerca al público los entresijos de una batalla olvidada.


Así pues, esperamos con ilusión el desembarco del proyecto cinematográfico “Hürtgen into the muddy battle”.

Daniel Sam, asesor histórico de la película "Dunkerque", aporta su reflexión sobre la sangrienta batalla del bosque de Hürtgen en el documental "Hürtgen into the muddy battle".

FOTOGRAFÍA ©MIRASUD PRODUCCIONES

 

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