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El Ejército Nacional Indio en la Segunda Guerra Mundial, un aliado de los japoneses

Tras el ataque a Pearl Harbor, Japón cosechó importantes triunfos militares, logrando una gran expansión por Asia y el Pacífico. Tratando de socavar el poderío colonial británico, el oficial japonés Iwaichi Fujiwara estableció contactos con los nacionalistas indios.

Así, los japoneses prometían a los indios que, con la derrota de los británicos, podrían librarse del yugo colonial y hacer de la India un país independiente. Pues bien, tratando de animar a los prisioneros indios para luchar por la independencia, Fujiwara, que ya había organizado unidades paramilitares con soldados indios, se encargó de la creación del Ejército Nacional Indio. En un primer momento esta fuerza contó con unos 2.500 soldados malayos y con tropas indias que habían sido capturadas durante la invasión de Hong Kong.


La campaña malaya y la gran victoria de Singapur en febrero de 1942 supuso de decenas de miles de soldados indios cayesen en manos niponas. De este modo, el Ejército Nacional Indio, encontró una importante fuente de la que obtener reclutas. Hasta 45.000 soldados indios habían sido hechos prisioneros por los japoneses en Singapur.

Tropas japonesas desfilan por la ciudad de Singapur tras lograr vencer a los británicos (1942).


Poco después de la rendición de Singapur, en el parque Farrer, se les hizo una oferta a los prisioneros indios. A cambio de su lucha contra los británicos, quedarían en libertad y se les respetarían sus propiedades. La propuesta fue recibida con gran entusiasmo por las tropas indias, por lo que inmediatamente, 10.000 hombres se enrolaron en las filas del Ejército Nacional Indio.


La propuesta nipona de una esfera de Co-Prosperidad asiática ilusionó a miles de voluntarios, lo que provocó que, progresivamente, fuesen creciendo las filas del Ejército Nacional Indio. Así, se organizó a esta fuerza en tres brigadas, denominadas como “Nehru”, “Gandhi” y “Azad”. En cuanto al armamento, fueron equipados con las armas británicas que habían caído en manos del Ejército Imperial japonés. Si bien había 25.000 soldados indios que se habían negado a enrolarse en el Ejército Nacional Indio, se optó por emplearlos en batallones de trabajo.


La guerra continuaba marchando viento en popa para los países del Eje. Alemania y Japón habían pensado en repartirse la India, con los teutones entrando desde el oeste bajo el mando de Rommel y los nipones penetrando en territorio indio desde el este. Pero el cambio del curso de la guerra y los acontecimientos en el Pacífico, cambiaron las prioridades de los japoneses. Las tropas niponas permanecían detenidas en Birmania mientras su atención se centraba en las batallas por islas como Guadalcanal.


Las primeras unidades del Ejército Nacional Indio llegaron a Birmania en noviembre de 1942. Sin embargo, las fuertes desavenencias entre los japoneses y Mohan Singh, que mandaba el Ejército Nacional Indio, terminó por provocar que Singh ordenase la disolución de esta fuerza de combate.


Pero la llegada del popular nacionalista indio Subhas Chandra Bose logró salvar la situación del Ejército Nacional Indio. Con Bose puesto al mando del Ejército Nacional Indio el 4 de julio de 1943, los japoneses habían logrado salvar la situación.

Subhas Chandra Bose pasa revista a las tropas del Ejército Nacional Indio.


Nuevas unidades se sumaron a las ya existentes, como el regimiento “Subhas”, el grupo de inteligencia, la fuerza de campaña y una pequeña fuerza aérea. Por su parte, el emblema elegido para el Ejército Nacional Indio fue un tigre de Bengala sobre la enseña de la India. Dada la multiculturalidad de las tropas indias, entre sus integrantes se encontraban soldados hindúes, musulmanes, sijs e incluso algunos cristianos. Los idiomas oficiales que fundamentalmente se empleaban eran el hindostaní, el hindi y el urdu.

Emblema del Ejército Nacional Indio.


Así, el Ejército Nacional Indio pasó a participar en los planes japoneses de invasión de la India, que tendrían lugar en marzo de 1944. Los nipones incluso soñaban con una marcha hacia Nueva Delhi y llegaron a hablar de una campaña por la independencia de la India. De ahí la importancia de contar a su lado con el Ejército Nacional Indio.


Sin embargo, la campaña nipona se frustró en lugares como Kohima e Imphal. La malograda Operación U-Go dio paso a una desastrosa retirada nipona a través de Birmania. El hambre, la falta de suministros y las enfermedades aumentaron el sufrimiento de los soldados nipones e indios. A pesar de luchar con arrojo, los soldados de Subhas Chandra Bose no pudieron detener las imparables ofensivas británicas.


Los soldados del Ejército Nacional Indio, desmoralizados por la derrota, llegaron hasta la capital birmana, Rangún. Allí, se hizo patente la catástrofe y, perseguidos por los británicos, miles de soldados indios, fueron hechos prisioneros.


Para más información recomiendo leer el libro “Los ejércitos del dragón”, del historiador Rubén Villamor, disponible en Amazon, en Casa del Libro y en librerías.

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