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El almirante Yamamoto, víctima de una clave descifrada

Descifrar los códigos enemigos siempre ha sido una obsesión de la Inteligencia Militar. Conocer los movimientos de tu adversario siempre te aporta una importante ventaja. Precisamente, en la Segunda Guerra Mundial, en el frente del Pacífico, los descifradores de códigos estadounidenses, lograron descifrar la clave “púrpura” de sus oponentes japoneses. En 1943, un importante cerebro de la Armada Imperial iba a caer víctima de una clave descifrada.

Ya en 1942, en la batalla de Midway, la capacidad estadounidense para descifrar el código “púrpura” había sido de gran ayuda para que los estadounidenses lograsen un triunfo decisivo. Con estos precedentes, los norteamericanos continuaban descifrando mensajes nipones. Uno de ellos les llevó nada más y nada menos que tras la pista del almirante Isoroku Yamamoto, el artífice del ataque a Pearl Harbor.


En las Islas Salomón tenía lugar una intensa lucha y los japoneses habían sido expulsados de Guadalcanal. Con la situación militar deteriorándose en la zona, el almirante Yamamoto decidió visitar la zona personalmente.


El 13 de abril de 1943, la Armada Imperial emitió un comunicado en el que se detallaba el viaje que iba a realizar Yamamoto por las Salomón. A pesar de que el mensaje había sido cifrado a través de uno de los códigos nipones más seguros, los estadounidenses habían logrado descifrarlo.


Cuando los norteamericanos descubrieron el itinerario de Yamamoto, fueron conscientes de que tenían una oportunidad única para eliminar a uno de los grandes cerebros militares japoneses. Así pues, el almirante Nimitz decidió que era el momento de acabar con el almirante Yamamoto.

El almirante Yamamoto, cerebro del ataque a Pearl Harbor.


Llegado el 17 de abril de 1943, la 339ª Escuadrilla del mayor John Mitchell, dotada de aviones Lockheed P-38 Lightning, fue informada sobre su objetivo. La Operación Venganza estaba tenía luz verde. Se les indicó que debían abatir el avión del almirante Yamamoto cerca de la isla de Bougainville.


Por fin, el 18 de abril de 1943, a las 07:25 horas, los dieciocho aviones P-38 de la 339ª Escuadrilla despegaban de Campo Henderson, en la isla de Guadalcanal. No mucho después, de acuerdo con los horarios y los itinerarios planificados, el avión del almirante Yamamoto despegaba.


Mientras se aproximaban al punto señalado para interceptar a Yamamoto, los pilotos estadounidenses divisaron a los aviones nipones. Se trataba de dos bombarderos Mitshubishi G4M, a bordo de uno de los cuales iba Yamamoto y de seis cazas Zero que actuaban como escolta.


Así pues, los P-38 se desprendieron de sus depósitos suplementarios de combustible y entablaron combate con los cazas Zero. El teniente primero Rex Barber fue a la caza de uno de los bombarderos G4M, disparando contra su objetivo y alcanzándolo en el costado derecho, haciendo blanco en el motor. Había logrado derribar el avión de Yamamoto. Entonces, el avión, con las llamas extendiéndose, cayó en picado. Ignorando si habían derribado el avión de Yamamoto, los norteamericanos se lanzaron a por el G4M restante, que también fue abatido.


Después de un largo trayecto de ida y un furioso combate en los cielos, los P-38 tenían un nivel de combustible límite, por lo que su regreso se podía complicar. Así, el mayor Mitchell ordenó a sus hombres que diesen media vuelta, rumbo a su base en la isla de Guadalcanal.


Pero, ¿qué había sido de Yamamoto? Un día después del ataque, entre la vegetación de la jungla de la isla de Bougainville, las tropas japonesas encontraron el cadáver de Yamamoto. El cuerpo sin vida de Yamamoto yacía en su asiento, con sus manos aun sujetando su katana. Para Japón fue un duro golpe la noticia de la muerte de Yamamoto. Sus cenizas fueron enviadas desde Rabaul hasta Japón, donde el almirante recibió un funeral de estado.

Restos del avión del almirante Yamamoto entre la vegetación de la isla de Bougainville.


En cuanto al derribo del avión del almirante Yamamoto se desató una agria polémica. Los pilotos Lanphier y Barber se atribuían el derribo del avión del almirante japonés. Lanphier terminó siendo condecorado con la Medalla de Honor, pero con las sucesivas investigaciones tras la guerra, se otorgó medio derribo a ambos pilotos. Finalmente, tras la muerte de Lanphier y Barber y también después de numerosas investigaciones y reivindicaciones, todo apunta a que parece que fue Barber quien derribó el avión de Yamamoto.


 

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