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El editor y productor Sergio García nos descubre los entresijos del cine bélico

En nuestra retina permanecen grabadas espectaculares escenas del cine bélico como el desembarco de Salvar al soldado Ryan o el salto de los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada en Hermanos de Sangre. Recordamos los destellos de las ametralladoras, las campanas de los paracaídas desplegándose mientras los antiaéreos iluminan la noche y la playa Omaha salpicada por las explosiones del fuego de mortero. Sin embargo, detrás del rodaje de una película, serie o documental, hay un inmenso trabajo. Para conocer los entresijos técnicos del cine bélico contamos con un magnífico invitado. Estamos hablando del técnico, productor y editor Sergio García.

Nuestro entrevistado tiene un extenso palmarés a sus espaldas, pues ha participado en cortos como “Voces entre las olas” y “Pánico”. Ahora bien, su trayectoria profesional se ha ampliado considerablemente gracias a su trabajo mano a mano con el cineasta y fotógrafo Laureano Clavero. Así, en compañía del realizador argentino, Sergio ha realizado labores de editor, operador de cámara y productor en films como “Buenos días Sr. Presidente”, “1533 Km. hasta casa. Los héroes de Miramar” y “Fortificacions oblidades”.


También en estrecha colaboración con Laureano Clavero y en el marco de la agenda de proyectos de Mirasud Producciones, ha abordado la Segunda Guerra Mundial en obras como “Sombras”, “El diario de Peter Brill”, “Hürtgen into the muddy battle” y “Road to Normandy”.


Así pues, os invito a conocer qué hay detrás de un largometraje bélico en compañía de Sergio García.


¿Cómo surgió la idea de embarcaros en diversos proyectos encuadrados en la Segunda Guerra Mundial?
La verdad es que no fue algo que tuviéramos claro desde el principio. Comenzamos interesándonos por la Segunda Guerra Mundial y al final te das cuenta que, a pesar de que hay muchísima información sobre el conflicto, quedan pendientes muchas cuestiones que abordar y desde muy diversos puntos de vista.


Nuestra afición sobre la Segunda Guerra Mundial empezó allá por el año 2009. Por aquel entonces, Laureano acababa de estrenar su primer largometraje “Les quatre estacions”, film en el que colaboré aportando la banda sonora del mismo con mis pocos conocimientos de música que tenía por aquel entonces. Faltaban pocos días para su estreno cuando Laureano me habló de un piloto de la Luftwaffe afincado en Cataluña y de dos aviones alemanes estrellados en los Pirineos. Su idea era filmar un documental y contaba conmigo para realizarlo juntos.


En aquella época, a pesar de las ganas de hacer cine que tenía, no había estudiado nada relacionado con audiovisuales. Por ello, cuando finalizamos el rodaje de los aviones estrellados en los Pirineos, decidí estudiar realización de audiovisuales y espectáculos en el instituto Pere Martell en Tarragona. Durante mis estudios, Laureano volvió a su tierra natal para filmar “1533 KM. Hasta casa. Los héroes de Miramar”. Para cuando regresó Laureano, ya estaba formado y preparado para trabajar a su lado en la sala de edición y dar forma a lo que había filmado en Argentina.


En un principio, Laureano valoró la posibilidad de unir en un solo documental la historia de los aviones caídos en los Pirineos junto a la del piloto Alemán de la Segunda Guerra Mundial, Peter Brill. Sin embargo, la historia de Peter Brill era mucho más extensa y merecía un documental.    


Finalizado “1533 Km. hasta casa. Los héroes de Miramar” y con los motores calientes después del recién salido y premiado documental, nos pusimos manos a la obra con la película “El diario de Peter Brill”. En el cajón quedaron los clips de los aviones estrellados en los Pirineos para pasarnos  noches y noches dando forma a la historia del hombre que fue entrenado en secreto para bombardear Nueva York. Al tiempo, Laureano editaría un libro de las memorias del piloto incluyendo éste el film documental en DVD. Actualmente puedes ver “1533 Km. hasta casa. Los héroes de Miramar” y “El diario de Peter Brill” en Amazon Prime Video.


Posteriormente, nos embarcamos en un documental sobre la defensa de costas durante la Guerra Civil Española “Fortificacions oblidades”, (que actualmente cuenta con una productora de Hollywood para su distribución). Durante dos años trabajamos en estrecha colaboración con Adrián Cabezas, historiador especializado en la guerra civil. Por aquel entonces, Laureano contactó con varios grupos de recreación histórica de la Segunda Guerra Mundial (First Allied Airborne Catalunya & Airborne Lleida, 101 Division, Easy company, Reenacment Group) y propuso la posibilidad de llevar a cabo un proyecto fotográfico sobre la Segunda Guerra Mundial además de trabajar en dos dos documentales como “Hürtgen, into the muddy battle” y “Road to Normandy”. Actualmente, ambos documentales están en fase de postproducción.


¿Cuáles son los mayores desafíos a los que os enfrentáis a la hora de recrear un escenario bélico o escenas de acción?
Uno de los grandes retos que nos encontramos es cuando tenemos que añadir algún efecto especial a la fotografía o vídeo. El equipo es reducido y no contamos con técnico de efectos especiales ni presupuesto para poder contratarlos. Pero la magia del cine consiste en dar credibilidad a las imágenes.


Es en estos casos cuando sale el ingenio si de verdad quieres dedicarte a esto aunque sean pocos los medios que dispones. Recuerdo una escena que grabamos para uno de los documentales que está por salir,  “Sombras. Capitulo 1”. El film cuenta la historia de unos aviones caídos en los Pirineos y teníamos que filmar parte de la ficción que iba dentro del documental. En esta ocasión, Laureano tomó la cámara y yo me puse delante de él para interpretar a uno de los pilotos que manejaba el avión. Una vez filmado, nos metimos en la sala de edición y el resultado fue el primer teaser del documental que puede verse en Youtube.


No mucho después, Laureano se cruzó con un conocido y éste se interesó por el avión en el que se había filmado la escena. Le dijo que no había sido en ningún avión, sino que se había filmado todo en el garaje de un amigo.


Incrédulo, le costaba asumir que varias tomas se habían realizado con un cristal manchado de barro y que los mandos del avión eran la barra de tracción era la barra de tracción de un transpalé. Más aún, el botón rojo del mando, era un pulsador de un interruptor de luz, mientras que la chaqueta del piloto se había comprado en Zara y el asiento del pilot era un simple taburete de bar.


El espectador está acostumbrado a ver un producto terminado, pero, cuéntanos, en líneas generales, ¿cómo es ese arduo trabajo que hay tras un largometraje?
Muchos de los espectadores no saben el trabajo que conlleva realizar un film. A pesar de lo que nos muestran los making of, hay mucho trabajo detrás de un largometraje.


Todo comienza con la preproduccion, una fase en la que pasas mucho tiempo preparando el rodaje. Piensas qué material necesitarás y cómo conseguirlo. Te rompes la cabeza intentando encontrar los mejores planos. Incluso cuando llega el momento del rodaje, surgen imprevistos.


Nos hemos topado con situaciones de verdadera incertidumbre, pero, afortunadamente, logramos improvisar, encontrar soluciones y dar respuestas incluso con mejores resultados de los que habíamos esperado.


En alguna ocasión hemos estado en una situación de… Dios, ahora qué…, y a veces con mejor expectativa que como lo habíamos pensado.


¿Hasta qué punto son importantes los efectos visuales en el cine bélico?
Imaginemos el mítico inicio de Salvar al soldado Ryan. Ahora volvamos a imaginarlo sin los efectos visuales. ¿Qué ocurre? La película no resultaría creíble.


No obstante, los efectos especiales no son el único factor que hacen de un largometraje una historia creíble. También hay que tener en cuenta los efectos de sonido, la banda sonora. La combinación de estos elementos consigue que el espectador se zambulla en la película.


¿Cómo es el día a día trabajando con un cineasta como Laureano Clavero?
Procuramos repartirnos el trabajo, sobre todo a la hora de editar por que no tiene sentido estar los dos para algo que puede hacer uno.


Son muchos años trabajando juntos, le conozco bastante y, afortunadamente, suelo acertar cuando me da flexibilidad a la hora de editar un trailer, créditos, o la parte creativa de material recurso apoyada por música. En estos casos, Laureano suele encargarse del guión del documental, de darme clasificados por colores las secuencias y su órden.


Una vez le edito la línea argumental del documental y se aprueba el guión narrativo, empiezo a “decorar” el documental. Se añade la banda sonora y se enlaza cada secuencia con imágenes recurso y la música.


Finalizado el documental, le envío la película al director y me indica si hay que efectuar algún tipo de corrección. Tras introducir los cambios pertinentes, visualizamos el material varias veces en busca de posibles cambios para evitar errores.


A pesar de que lo he explicado de manera breve, la posproducción de un largometraje no es cosa de dos días. Ni mucho menos, pues estamos ante un trabajo que puede llevar entre tres y seis meses. Tampoco olvidemos el tiempo que implica corregir ciertos detalles.

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