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2 de mayo de 1982: el trágico hundimiento del ARA General Belgrano

Hay buques de guerra que, por sí mismos, constituyen todo un testimonio histórico. Uno de esos barcos es el USS Phoenix, con un sinfín de batallas en su palmarés, que van desde la Segunda Guerra Mundial hasta su aciago final en la guerra de las Malvinas, cuando, por entonces, al servicio de la armada argentina, se denominaba General Belgrano.

Un 7 de diciembre de 1941, en Pearl Harbor, los aviones japoneses zumbaban volando entre los buques de tonalidades grisáceas de la Armada de los Estados Unidos. El fuego y el humo engullían a los barcos mientras, lentamente se iban a pique. Unos dos mil cuatrocientos estadounidenses perecieron en aquella negra jornada.

El ataque había cogido por sorpresa a los norteamericanos que tan solo lograron derribar 29 aviones nipones. Tratando de dar caza a la flota japonesa, sus barcos salieron a mar abierto. Entre los barcos que tomaron parte en la cacería se encontraba el USS Phoenix que había logrado salir indemne del bombardeo. Sin embargo, la búsqueda resultó infructuosa y, un día después, el presidente Roosevelt declaraba la guerra al Imperio de Japón.

Así, el USS Phoenix tenía un largo camino por recorrer en la Segunda Guerra Mundial, realizando labores de escolta en los mares próximos a Australia, surcando el Océano Índico y teniendo entre sus insignes huéspedes al Secretario de Estado Cordell Hull, a quien llevaron a bordo hasta Casablanca en 1943.

El USS Phoenix durante la Segunda Guerra Mundial.

Dotado de seis cañones de 152 milímetros, ocho cañones de 127 milímetros y ocho ametralladoras de 12,7 milímetros tomó parte dando respaldo a los marines en el desembarco en Cabo Gloucester y prestando soporte en la campaña de Nueva Guinea entre muchas otras acciones de guerra.

De entre su extenso historial cabe señalar su participación en la colosal batalla aeronaval de Leyte en octubre de 1944. Sin embargo, con la guerra entrando en su fase final en el Pacífico, las batallas tomaron cada vez un cariz más dramático. En este sentido, los japoneses comenzaron a emplear tácticas suicidas. El USS Phoenix y su tripulación sufrirían las primeras bajas fruto de los ataques de los pilotos suicidas japoneses, también conocidos como kamikazes.

A pesar de los intentos de los kamikazes por mandar a pique el Phoenix, el buque y su tripulación terminarían la guerra realizando labores de desminado. Tras un largo servicio en la US Navy y después de ser dado de baja, fue adquirido por la armada argentina en el año 1951.

Comprado bajo el mandato del presidente argentino Perón, fue denominado 17 de octubre. Ahora bien, la historia tenía reservado un importante papel para el buque, pues fue utilizado por los golpistas para derrocar a Perón en 1955. Una vez más, el buque fue rebautizado. Esta vez, el nombre que se le otorgó fue ARA General Belgrano.

Con una dilatada trayectoria de servicio en la marina de guerra argentina, una última guerra le aguardaba al ARA General Belgrano. En esta ocasión, Gran Bretaña y Argentina se disputaban las Islas Malvinas en 1982. Tras partir hacia las Malvinas para combatir a las fuerzas británicas, el Belgrano fue torpedeado por el sumergible HMS Conqueror un 2 de mayo de 1982.

El ARA General Belgrano.

El buque se fue a pique y 323 marinos argentinos perdieron la vida en tan letal ataque. Las escenas que se vivieron en el Belgrano fueron aterradoras, con los hombres envueltos en llamas y muriendo ahogados. Solo el hundimiento del buque supuso alrededor del 50% de las bajas que sufrió Argentina durante toda la guerra.

Para ilustrar este doloroso acontecimiento recomiendo visualizar el documental "1533 Km. hasta casa. Los héroes de Miramar", disponible en Amazon Prime Video. En esta ocasión, el cineasta y fotógrafo Laureano Clavero cuenta con el desgarrador testimonio de uno de los supervivientes, Enrique Failla. Para Failla, un joven de 18 años, el Belgrano, con más de mil hombres a bordo, era como una especie de ciudad flotante.

Sin duda, el recuerdo de Failla resulta estremecedor, pues se encontraba en la sala de máquinas cuando el Belgrano fue torpedeado. Rápidamente, el agua anegaba el buque. La inundación era imparable, los hombres, envueltos en llamas, se habían convertido en antorchas humanas y el buque se había convertido en una trampa mortal. Sin embargo, dos días después, Failla fue rescatado, aunque las cicatrices causadas por lo vivido en el Belgrano, permanecieron grabadas a fuego en su memoria.

Enrique Failla, superviviente del hundimiento del ARA General Belgrano.

Todos los intentos por rescatar el pecio han resultado infructuosos. No obstante, Argentina no ha olvidado la tragedia del General Belgrano, ni tampoco ha dejado caer en el olvido a sus marinos. Prueba de ello es que, cada 2 de mayo, se conmemora la tragedia de los tripulantes del Belgrano. Mientras, en algún lugar del Océano Atlántico, yacen los restos de un buque cargado de Historia.

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