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Kenpeitai, el instrumento de terror del Imperio de Japón

El simple nombre de la Kenpeitai bastaba para inspirar terror. Estamos hablando de una fuerza de seguridad al servicio del Imperio de Japón creada a finales del siglo XIX (1881).

La Kenpeitai tenía por funciones ejercer de policía militar y controlar el reclutamiento de soldados en territorio japonés. Precisamente donde más reticencia e incluso resistencia se encontraron fue en las zonas agrícolas de Japón. Y es que, la marcha de los japoneses sanos para hacer la guerra, generaba verdaderos problemas entre aquellas familias cuyo medio de subsistencia era la agricultura.

Su uniformidad era la del Ejército Imperial de Japón, si bien es cierto que podía identificarse a los miembros de la Kenpeitai por sus brazaletes e insignias.

Más allá del control del ejército y de la recluta, la Kenpeitai también desarrollaba labores de contraespionaje, luchando contra acciones subversivas e incluso arrestando al espía ruso Richard Sorge. Tal era el poder de la Kenpeitai que su autoridad era incluso superior a la de la policía convencional. Y es que, el Imperio de Japón se había convertido en un estado tan dominado por el ejército, que eran numerosas las infracciones que debían ser abordadas por la policía militar.

La vigilancia de la Kenpeitai era terriblemente férrea sobre la población de los territorios ocupados, como sucedió en Corea, China e Indochina. De hecho, los mandos de la Kenpeitai contaban prácticamente con carta blanca para ordenar ejecuciones, efectuar arrestos, llevar a cabo torturas y emitir condenas. Es más, un manual de esta fuerza de seguridad imperial indicaba cómo llevar a cabo torturas. No obstante, el manual también advertía que la tortura solo debía emplearse si los restantes métodos no surtían efecto. Pero la Kenpeitai recurrió habitualmente a la tortura para conseguir sus fines y para sembrar el terror. De hecho, no detenían sus torturas hasta que el prisionero confesaba.

No cabe duda de que la brutalidad fue la seña de identidad de la Kenpeitai, pues sus oficiales llegaron a ejecutar a sus prisioneros con sus propias espadas. Siguiendo la doctrina del código del bushido, no solo estaban dispuestos a dar la vida por su país y por el Emperador, sino que también matarían a cualquier enemigo del Imperio de Japón.

Precisamente era el Kenpeitai la organización que hacía cumplir las leyes japonesas de una forma terriblemente implacable. Cuando un país era ocupado por las fuerzas japonesas, la Kenpeitai perpetraba numerosas atrocidades, haciendo experimentos con los soldados y civiles, llevando a cabo ejecuciones y obligando a servir como prostitutas a las mujeres de los territorios invadidos. Si los comparamos con sus homólogos de la Gestapo, su autoridad era incluso superior.

Tal era su autoridad que podían detener a oficiales, al tiempo que controlaban al ejército y obligaban al ejército a comportarse de manera cruel con los prisioneros y con los civiles. Solo al concluir la Segunda Guerra Mundial, la Kenpeitai fue disuelta.

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