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Rubén Villamor nos descubre la guerra del Pacífico como nunca la habíamos visto

Cuando pensamos en la Segunda Guerra Mundial, nuestra mente evoca imágenes del Tercer Reich. Desde luego, los nazis han sido unos villanos muy comerciales. Sin embargo, en un segundo plano o incluso olvidado queda lo acaecido en el frente del Pacífico.

La Segunda Guerra Mundial en Asia y el Pacífico es mucho más que el ataque a Pearl Harbor y el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Y aquí es donde irrumpe con gran y revelador acierto el historiador Rubén Villamor con su obra Eso no estaba en mi libro de la guerra del Pacífico.

Más allá de los sangrientos combates que sostuvieron los marines en lugares como Tarawa e Iwo Jima, tuvieron lugar hazañas indescriptibles llevadas a cabo por ejércitos poco conocidos. Tomemos como ejemplo la audaz huida del almirante Chan Chak y sus huestes sino-británicas justo cuando Hong Kong estaba a punto de caer. Ni el mejor guion de Hollywood es capaz de ofrecernos una fuga tan espectacular. Aventura que Villamor desgrana con toda clase de detalles en la presente obra y que, debo confesar que es mi capítulo preferido del libro.

Sin embargo, las guerras no solo implican batallas, gestas imposibles y golpes de mano. Los conflictos bélicos son terreno abonado para las hambrunas, muchas de las cuales pretendieron ocultar ambos bandos. Así, Rubén hace justicia a la historia al dar visibilidad a la hambruna masiva que asoló Irán bajo la ocupación ruso-británica, toda una catástrofe humanitaria para una nación expoliada que sufrió entre tres y cuatro millones de muertos.

Otra de las consecuencias de la guerra es la ocupación. Pese a que los japoneses se presentaban como liberadores de los pueblos asiáticos, la realidad fue bien distinta. Si bien fueron expulsadas las potencias coloniales europeas, la situación resultó devastadora en Indonesia donde, tras derrotar a los holandeses, los japoneses esclavizaron a millones de indonesios. Estos trabajadores forzosos recibieron el nombre de rōmusha y padecieron en sus carnes unas condiciones de trabajo espeluznantes. Precisamente el modo en que Rubén Villamor narra la vida cotidiana de los desdichados rōmusha hace que a uno se le encoja el corazón.

Continuando con el triste capítulo de las atrocidades, parece increíble que la alargada y sanguinaria mano del régimen nazi llegase hasta lugares tan remotos como China. Una vez más Rubén vuelve a sorprendernos, pues nos demuestra cómo los japoneses contribuyeron al holocausto judío en lugares como el gueto de Shanghái. De hecho, el modo en que Rubén describe la crueldad de los guardias y las penurias de quienes languidecieron en el gueto de Shanghái permite arrojar luz sobre un trágico episodio poco conocido de la llamada shoah.

Podría hablar de los demás acontecimientos que aborda el libro, sin embargo, no voy a continuar revelando detalles. Lo que sí que voy a hacer es un alegato en defensa de un ensayo histórico como Eso no estaba en mi libro de la guerra del Pacífico. Así pues, ¿por qué leer este libro? En primer lugar, porque va a ser una obra que aborda de manera divulgativa, directa y precisa las causas y las consecuencias de una guerra que al mundo occidental parece quedarle lejana. En otras palabras, nos dará una mejor visión de conjunto de la historia contemporánea asiática, comprendiendo el papel que jugaron los distintos pueblos y etnias en el conflicto. Y es que, poco se ha hablado del papel que jugó Tailandia en la campaña del Pacífico o del genocidio que sufrió la etnia karen.

Desde luego, Villamor narra atrocidades que son verdaderamente desoladoras y la crueldad que despliegan los verdugos y los dictadores a los que hace referencia resulta sobrecogedora. Ahora bien, Rubén no busca el detalle morboso, sino que, como historiador especializado en cuestiones asiáticas, hace visible el sufrimiento que padecieron numerosos pueblos olvidados de Asia y el Pacífico. Tomemos por ejemplo el caso del bombardeo de Wuhan, epicentro de la pandemia del COVID-19. Pocos sabrán que la ciudad sufrió un bombardeo aéreo similar al que arrasó Dresde en febrero de 1945.

En conclusión, Eso no estaba en mi libro la guerra del Pacífico nos aporta una serie de grandes acontecimientos históricos, unas veces trágicos y otras veces épicos a través de los cuales conoceremos mejor la historia asiática y comprenderemos mejor el desarrollo y el impacto de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. ¡Sobresaliente para Rubén Villamor!

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