Blog
(4 votos)

El oscuro papel de la mafia en la Segunda Guerra Mundial

La guerra, en muchas ocasiones, termina siendo terreno abonado para la delincuencia. El crimen organizado jugó un importante papel en la Segunda Guerra Mundial. Así, la Tríada de Hong Kong contribuyó a la conquista japonesa de la colonia británica o un gánster como Lucky Luciano, tuvo mucho que ver en la victoria aliada.

La mafia ha ocupado numerosos capítulos en la historia de Estados Unidos. Uno de sus más destacados criminales es Lucky Luciano, quien arribó a territorio estadounidense en 1907.

El cruel Luciano aniquiló a sus rivales en su sangriento camino hacia lo más alto de la mafia. Sin embargo, en 1936, Luciano atravesaba momentos difíciles, pues fue arrestado y sus negocios de prostitución cayeron en el punto de mira de la justicia norteamericana.

El temido líder mafioso Lucky Luciano.

 

Las prostitutas de Luciano fueron arrestadas y se les impuso la astronómica fianza de 10.000 dólares. Solo tenían dos opciones, declarar contra Luciano o pagar una cantidad que les resultaba inalcanzable. Las mujeres terminaron por declarar contra Lucky Luciano, que terminó siendo detenido.

A pesar de ser encarcelado, Lucky Luciano seguía dirigiendo su imperio criminal desde la prisión, contando con secuaces como el temido gánster Frank Costello.

El mafioso Frank Costello.

 

A medida que transcurrían los años, el mundo se precipitó hacia la Segunda Guerra Mundial. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la contienda. El conflicto estaba a punto de brindar nuevas oportunidades al crimen organizado.

Mientras tanto, los temibles submarinos alemanes acechaban en las aguas del Atlántico y merodeaban en las indefensas costas norteamericanas. Igualmente, en los estadounidenses había calado el miedo, pues temían que los saboteadores alemanes atacasen sus fábricas y puertos. El tráfico marítimo y las instalaciones portuarias eran claves para sostener el esfuerzo de guerra aliado.

Cartel estadounidense de la Defensa Civil que señala a Nueva York como objetivo de los nazis.

 

Un incidente en el puerto de Nueva York lo cambió todo. El transatlántico francés SS Normandie se hallaba fondeado en los muelles neoyorquinos después de haber sido puesto al servicio de Estados Unidos. Rebautizado como USS Lafayette, iba a ser empleado como barco de transporte. Pero el 9 de febrero de 1942 el buque se incendió y se descubrió que los sistemas antiincendios estaban desconectados. Los estadounidenses temían sabotajes en sus muelles. Las costas y los puertos no parecían ser seguras.

El buque USS Lafayette en llamas.

 

Garantizar la seguridad de los puertos era clave y, para semejante misión, las autoridades estadounidenses terminaron recurriendo a la mafia. El gobierno denominó a aquel plan Operación Underworld. Así, el oficial de Inteligencia Naval Charles R. Haffenden se puso en contacto con Joseph Lanza, un notable miembro del crimen organizado. Pese a que Lanza controlaba el mercado de pescado de Nueva York a través de la lonja de Fulton, éste le indicó que debía hablar con Lucky Luciano, pues él tenía el control de los puertos.

Joseph Lanza, miembro del crímen organizado.

 

Si bien debían contactar con Luciano, el líder mafioso permanecía en prisión, cumpliendo su condena. Tras reunirse con el abogado de Lucky Luciano, accedieron a sus peticiones, trasladándole a una cárcel con mejores condiciones. Luciano respondió a los requerimientos de la Inteligencia Naval y ordenó a sus hombres colaborar con los agentes navales para detectar a posibles saboteadores alemanes en los puertos.

Pero la ayuda de la mafia a la hora de garantizar la seguridad en los puertos, no fue la única intervención de Lucky Luciano en la Segunda Guerra Mundial. Por lo visto, el nombre de Luciano está relacionado con la invasión aliada de Sicilia, la Operación Husky.

Así, hay quienes sostienen que Lucky Luciano proporcionó una red de contactos que resultaron de gran ayuda al ejército estadounidense durante la campaña de Sicilia. Por el contrario, otra versión indica que todo fue una noticia falsa difundida por el periodista Walter Winchel.

En cualquier caso, lo cierto es que, el Plan Militar de Guerra Psicológica en Sicilia implicaba entre otras cosas recurrir a miembros del crimen organizado para lograr la victoria en la isla italiana.

Ahora bien, entre los contactos de la mafia que colaboraron con los estadounidenses se encontraba Vito Genovese, prófugo de la justicia norteamericana desde 1937. Genovese se afincó en la localidad siciliana de Nola y estableció lazos con el dictador italiano Benito Mussolini.

El gánster de origen italiano Vito Genovese.

 

Vito Genovese no dudó en aprovechar sus contactos durante la invasión aliada de Sicilia. Sirviendo como traductor para el coronel Charles Poletti (quien previamente había sido gobernador de Nueva York), se lucró gracias al ejército americano. Resulta llamativo que Poletti, como hijo de inmigrantes italianos, ya conocía la lengua italiana y que requiriese los servicios de traducción de Genovese.

Gracias a sus turbios negocios, los camiones del ejército de Estados Unidos transportaron por Sicilia aceite de oliva y azúcar con el que Genovese se llenaba los bolsillos en el mercado negro.

Esta no sería la única participación de la delincuencia organizada en Sicilia. Los estadounidenses decidieron enviar a Sicilia a cuatro comandos: el teniente Anhony Marsloe, el álferez James Murray, el teniente Paul Alfieri y el teniente Joachim Titolo. Alfieri y Titolo serían desplegados en Licata y Murray y Marsloe en Gela.

Al llegar a tierras sicilianas, comenzaron a reclutar toda clase de delincuentes, lo que también incluía a mafiosos. De hecho, engrosaron sus filas con el hijo de la prima de Lucky Luciano, que en Estados Unidos había sido condenado a muerte por asesinar a un policía. Con solo oír el nombre de Lucky Luciano, el joven delincuente se puso a disposición de los americanos.

Este prófugo de la justicia estadounidense condujo a Alfieri hasta unas instalaciones de la marina en la que robaron una caja fuerte y, tras hacerse con su contenido, pusieron pies en polvorosa. Gracias a aquella colaboración, los estadounidenses se hicieron con una valiosa información sobre las defensas alemanas y con un libro de códigos.

Esta cooperación entre la mafia y el gobierno estadounidense se prolongó hasta el final de la contienda. De este modo, la mafia no solo tenía el control sobre los puertos de Estados Unidos, sino que también se habían hecho con los muelles italianos.

Al terminar el conflicto, Lucky Luciano quería una contrapartida por la ayuda que había brindado a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Así pues, en 1946 solicitó formalmente su liberación al gobernador de Nueva York, Thomas Dewey, quien había sido el fiscal que se había encargado de enviarlo a prisión.

A Dewey le horrorizaba tener que liberar al hombre al que había perseguido incansablemente, pero los militares estadounidenses y el gobierno tenían una deuda con Luciano. Finalmente se alcanzó una solución intermedia. Luciano sería liberado a cambio de ser deportado de los Estados Unidos y de no regresar jamás al país.

En febrero de 1946, Lucky Luciano tomaba un barco en Nueva York para abandonar Estados Unidos. Tras un largo viaje por mar, llegó a la ciudad italiana de Nápoles, desde donde siguió dirigiendo la mafia hasta su muerte en 1962.

Lucky Luciano en 1948.

 

Para saber más sobre el papel de la mafia en la Segunda Guerra Mundial recomiendo leer el libro Segunda Guerra Mundial 10 historias apasionantes.

 

 

 

Visto 270 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.