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La infame y despiadada brigada Dirlewanger

Son conocidas las atrocidades perpetradas por las SS en los campos de exterminio. Sin embargo, en combate, una de sus unidades destacó especialmente por su brutalidad. Se trataba de la temida División Dirlewanger, bautizada con este nombre debido a su comandante, Oskar Dirlewanger.

Esta unidad estaba integrada por peligrosos convictos que habían cometido delitos tales como violaciones, asesinatos, robos y caza furtiva. Inicialmente fue denominada Sonderkommando Dirlewanger, pero en la última etapa del conflicto terminó conformando lo que se conoció como la 36ª División de Granaderos de las Waffen-SS.

Su enjuto y sádico comandante, Oskar Dirlewanger nació en Würzburg en 1895. Interrumpió sus estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de Frankfurt para combatir en la Primera Guerra Mundial. Herido en el frente occidental, se le distinguió con la Cruz de Hierro de Primera Clase y con la Cruz de Hierro de Segunda Clase.

Tras la guerra, formó parte de los Freikorps y se afilió al Partido Nacionalsocialista. Violento y alcohólico, Dirlewanger fue expulsado de las SA y terminó siendo encarcelado por abusar sexualmente de una joven. Gracias a su viejo camarada de guerra Gottlob Berger salió de prisión y en 1937 prestó servicio en la guerra civil española.

Oskar Dirlewanger, uno de los oficiales más despiadados de las Waffen-SS.

 

En 1940, los nazis plantearon la creación de una unidad especial conformada por cazadores furtivos. Consideraban que las habilidades de los furtivos podrían ser de gran utilidad para rastrear y combatir a los partisanos. Se trataba del denominado Wilddiebkommando Oranienburg o Grupo de Cazadores Oranienburg. Un escudo decorado con dos granadas de palo cruzadas identificaba a la unidad. Los nazis brindaron una nueva oportunidad y le pusieron al mando de aquellos 300 hombres.

La fuerza de Dirlewanger, compuesta por cazadores furtivos, se complementó con criminales con delitos de asesinato y violación a sus espaldas. Si bien la disciplina era extremadamente férrea y los castigos eran implacables, la unidad tenía barra libre para perpetrar toda clase de atrocidades. Entre los castigos se encontraban los golpes de látigo, las palizas indiscriminadas de oficiales a subordinados, el confinamiento e incluso la pena de muerte.

En octubre de 1940, Dirlewanger y sus hombres fueron enviados cerca de Lublin, en Polonia. La unidad era corrupta y los polacos estaban hastiados de sufrir robos y violaciones a manos de las tropas de Dirlewanger. Los judíos sufrieron torturas, chantajes y persecución por parte de los soldados de Dirlewanger. Tal era la crueldad de aquellos hombres que el juez de las SS Konrad Morgen emprendió sin éxito un proceso contra la unidad.

Pese a las protestas que, incluso entre las SS provocó el comportamiento de Dirlewanger y sus hombres, en noviembre de 1941, Oskar Dirlewanger ascendió stumbanführer de las SS.

En febrero de 1942, las tropas de Dirlewanger fueron enviadas a Bielorrusia. Su cometido consistía en acabar con los partisanos que hostigaban a las fuerzas alemanas.

Oskar Dirlewanger en Bielorrusia.

 

La unidad se empleó a fondo en la lucha contra los partisanos, pero la violencia también fue terrible contra la población civil. Los hombres de Dirlewanger encerraban a la población local en los graneros y luego los incendiaban. Así, el 10 de mayo de 1943, la unidad de Dirlewanger registraba 386 partisanos eliminados y 294 civiles asesinados. De este modo, bosques y pueblos eran arrasados por tan sanguinaria unidad.

En las altas esferas nazis no parecían importar los crímenes de Dirlewanger y sus tropas. Todo lo contrario, Dirlewanger recibía más criminales y equipamiento para reforzar a su unidad. El propio Dirlewanger fue recompensado con el ascenso a Standartenführer de las SS en marzo de 1944.

Dirlewanger en 1943.

 

Tras combatir al ejército soviético en el frente oriental, la fuerza que comandaba Dirlewanger escribió una de sus páginas más sangrientas durante el levantamiento de Varsovia. Entre las tropas de las SS destinadas para reprimir el levantamiento de la resistencia polaca se hallaba la unidad de Dirlewanger.

Ebrios de vodka, los soldados se lanzaban a la batalla. En los mayores actos de sadismo asesinaban empleando bayonetas e incluso lanzallamas. Tanto los propios soldados como los hombres de Dirlewanger eran ahorcados con frecuencia. Tal era la reputación del temido comandante de las SS que muchos le llamaban “el Carnicero”. Según señala el soldado Mathis Schenk, enviado para servir a las órdenes de Dirlewanger, presenció cómo Dirlewanger arrancaba un bebé de los brazos de su madre y lo lanzaba al fuego para después ejecutar de un disparo a la madre.

Tras una salvaje lucha en las calles del distrito de Wola, en Varsovia, los soldados de Dirlewanger asesinaban impunemente a hombres, mujeres y niños. La unidad asesinó impunemente y actuó con especial sadismo. Las quejas por la salvaje actuación de los hombres de Dirlewanger llegaron a Berlín, pero, finalmente, la unidad salió impune de sus atrocidades en Varsovia.

Polacos ejecutados en la masacre de Wola.

 

La crueldad de Dirlewanger era premiada con ascensos y condecoraciones, hasta tal punto que, el 19 de octubre de 1944 ascendía a Oberführer de las SS.

Tras combatir en Varsovia, fueron enviados a pelear contra los soviéticos en Eslovaquia y Hungria. En febrero de 1945, la unidad fue rebautizada como 36ª División de Granaderos de las Waffen-SS. Dirlewanger tuvo que ser evacuado tras ser herido el 15 de febrero de 1945. En abril de 1945, la unidad estaba diezmada tras las luchas contra los soviéticos y la división dejó de existir.

El sádico Dirlewanger, capturado en Althausen, quedó bajo la custodia de guardias polacos. Si bien el informe señala que falleció en prisión por muerte natural, se cree que sus guardianes lo reconocieron y le propinaron una paliza que provocó su muerte en junio de 1945.

Las autoridades de ocupación francesas trataron de echar tierra sobre la muerte de Dirlewanger. Asimismo, tras la guerra, se propagaron rumores que señalaban que Oskar Dirlewanger había sido visto en Egipto. En 1960 se exhumó el cadáver de Dirlewanger para confirmar que los restos enterrados eran los del despiadado oficial de las SS.

La tumba de Dirlewanger en 1960.

 

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