En junio de 1940, la debacle militar de Francia llevó al país a firmar un Armisticio. Poco después, surgió la Francia de Vichy, un peculiar régimen colaboracionista que, al mismo tiempo, mantenía una extraña postura de neutralidad.
Los británicos concedieron una gran importancia al teatro de operaciones del Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial. De ahí que considerasen vital defender una isla como Creta.
En los años 30, Japón se convirtió en la gran potencia asiática, experimentando un espectacular desarrollo industrial y creando una poderosa armada dirigida por el más que competente almirante Isoroku Yamamoto.