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Los paracaidistas de Laureano Clavero toman el puente de Termens

17 de septiembre de 1944, la Operación Market Garden está en camino. El mariscal de campo Bernard L. Montgomery tiene un plan para poner fin a la guerra antes de Navidad. En los cielos de Holanda se dibujan pequeños puntos negros, como si fuesen interminables bandadas de estorninos. Se trata de los aviones y planeadores que deben transportar a tres divisiones aerotransportadas.


De los aviones empiezan a brotar las campanas de miles de paracaídas abriéndose. Los holandeses, esperanzados, abandonan sus hogares al escuchar el ensordecedor zumbido de la aviación aliada. Sus corazones se llenan de entusiasmo cuando ven a miles de paracaidistas descendiendo. La población sale a las calles y hondea sus banderas al paso de las tropas aliadas. El color naranja es visible por doquier. ¡Es un día de júbilo! ¡La liberación ha llegado!


Los aerotransportados, tras sentir una fuerte sacudida al desplegarse su paracaídas, descienden  plácidamente sobre las tierras baldías. No han encontrado oposición en las zonas de aterrizaje. Tras ellos, comienzan a descender pilas de suministros y material. Los contenedores impactan bruscamente al tocar tierra en los brezales.


El tiempo apremia, la misión de esos miles de soldados de élite es clave: deben tomar una serie de puentes sobre el Rin, la última barrera que impide la entrada de los aliados en Alemania. No va a ser un trabajo sencillo, los objetivos de las distintas divisiones están entrelazados y son numerosos los ríos y canales que atraviesan Holanda.


Pero los paracaidistas son hombres duros, la élite de las fuerzas aliadas. En el sector más meridional de la ofensiva, los hombres de la 101ª División Aerotransportada salen al ataque. Atrás quedan las zonas de lanzamiento. Las botas corcoran repiquetean contra el asfalto. A cada paso que dan los paracaidistas se escucha el tintineo de sus equipos. El pulso de los estadounidenses late desbocado mientras la estructura metálica de un pequeño puente se perfila en el horizonte.


El jefe de pelotón grita a pleno pulmón la orden de avanzar. Se desata el estrépito del plomo en el vital paso sobre uno de los múltiples canales holandeses. Los hombres, dejándose llevar por la adrenalina del combate, con sus águilas cosidas sobre sus uniformes verde oliva gritan mientras cargan a través del puente. La retirada no existe, las ráfagas de ametralladora emiten chasquidos metálicos mientras impactan contra los arcos metálicos. Los hombres agachan las  cabezas y siguen avanzando con decisión. Los primeros muertos caen sobre el asfalto. Nadie mira atrás, solo hay una opción: seguir adelante.


Se lanzan bombas de humo para cubrir el avance. Una gran cortina gris envuelve el avance de los muchachos de la 101ª División Aerotransportada. La humareda impide saber con claridad qué ocurre en el puente. Todo son gritos, disparos y alaridos de los heridos que suplican ayuda. Pero los yanquis de la 101ª consiguen cruzar el puente y dan cuenta de los últimos defensores alemanes. ¡Los screaming eagles han vencido!


Ese es el escenario que Laureano Clavero y su equipo de Mirasud Pro recreó el 4 de febrero de 2018 en la localidad de Termens, en Lleida. Fue un privilegio poder participar en la sesión fotográfica de la Operación Market Garden junto a los miembros de First Allied Airborne Catalunya y Airborne Lleida.


Basta ver las fotografías de Laureano para percatarse del realismo del que dota a todos sus trabajos. Laureano toma fotos desde todos los ángulos, desde distintas posiciones, tratando de reflejar la tensión del combate y la intensidad de la acción. Los escenarios se recrean de tal manera que los recreadores parecen auténticos soldados de la 101ª División Aerotransportada tratando de tomar un puente sobre la Holanda ocupada.


Sin duda alguna se trató de una experiencia muy positiva. El buen humor predominó en todo momento y he de decir que hasta el momento, la sesión fotográfica en Termens, ha sido el evento de recreación histórica más divertido en el que he participado. Las bromas eran constantes, hasta tal punto que en muchos momentos, aquellos recreadores parecían auténticos soldados de la Segunda Guerra Mundial contando sus típicos chistes cuarteleros.


Pese al mal tiempo y a la impertinente lluvia, el resultado de aquella jornada, marcada por unos cielos grises, no pudo ser mejor. Y es que cuando Mirasud Pro y los recreadores históricos unen sus fuerzas, el fruto de su esfuerzo nos brinda unas excelentes fotografías bélicas.


No importa el frío, ni el viento, ni la lluvia. El objetivo es hacer un trabajo lo más fidedigno posible con los escenarios de la Segunda Guerra Mundial. Se trabaja por que los equipos y uniformes se adecúen a los de los soldados de la época, cada imagen, cada perspectiva, es minuciosamente examinada para evitar errores históricos y se buscan las mejores escenas posibles, tratando de transmitir la acción y la crudeza del combate. Y para terminar, algo fundamental en todas las sesiones fotográficas de Mirasud Pro: ¡Jamás se pierden el buen ánimo ni las ganas de hacer las cosas bien!

 

Fotografías: Laureano Clavero

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