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La invasión de las islas Kerama

La Operación Iceberg constituía el paso previo a la invasión de Japón. Ante las fuerzas estadounidenses se extendía la isla de Okinawa y sus archipiélagos cercanos. Como parte de las operaciones previas, la Armada debía limpiar las aguas próximas a Okinawa y bombardear las playas de Hagushi. Otro de los pasos preliminares era la conquista de las cercanas islas Kerama.

Okinawa formaba parte del archipiélago de las islas Rykyu, que estaba compuesto por un total de 161 islas. Pues bien, estas numerosas islas se encontraban las Kerama, que eran de importancia estratégica para la conquista de Okinawa. Con la conquista de las Kerama, los estadounidenses podrían disponer de una base naval de apoyo y de un lugar que les sirviese para guarecer sus buques en caso de producirse tifones. Por el contrario, la isla de Keise Shima, muy próxima a Okinawa, suponía un excelente emplazamiento para la artillería.


Así pues, el 26 de marzo de 1945, tropas de la 77ª División de Infantería desembarcaron en las Kerama Retto. Un total de 8 islas debían ser arrebatadas a los japoneses. Las peculiaridades del terreno dificultaban el desarrollo de las operaciones militares, pues muchas islas presentaban un relieve montañoso, como si fuesen picos en medio del mar. La superficie de estas islas estaba cubierta por una frondosa vegetación y su defensa le había sido encomendada a unos 3.000 soldados japoneses. Pese a la superioridad numérica de los norteamericanos, la orografía de las Kerama jugaba en favor de los defensores nipones.


Antes del desembarco, la armada estadounidense se encargó de castigar las islas con fuego naval. Los primeros estadounidenses tomaron tierra a las 08:04 horas en Aka Shima, sus compañeros hicieron lo propio a las 08:25 horas en Geruma. Por su parte, las restantes fuerzas desembarcaron a las 09:00 horas en Zamami y a las 09:21 horas en Hokaji.


En el primer día de la invasión, las tropas destinadas a Hokaji y Geruma informaron de la conquista de ambas islas tras acabar con las escasas fuerzas japonesas que las custodiaban. Tan solo en las islas de Aka y Amami, la 77ª División encontró una defensa nipona más coherente. Sobre las 5 de la tarde del 26 de marzo, la mayor parte de Aka se encontraba en manos estadounidenses.


Fue en Zamami donde las tropas de la 77ª División de Infantería encontraron una mayor oposición. Allí, los nipones permanecieron escondidos hasta que cayó la noche. Al abrigo de la oscuridad, los japoneses pasaron a la ofensiva. Con la primera luz del día abriéndose camino entre el manto negro de la noche, los nipones regresaron a sus escondrijos. En Zamami, los japoneses prolongaron su resistencia durante varios días, pero la vastedad del enemigo y sus escasas fuerzas fueron insuficientes para detener a los norteamericanos.


El 27 de marzo de 1945 tuvo lugar el desembarco de los estadounidenses del 306º Regimiento de la 77ª División en la isla de Tokashiki. La lucha fue encarnizada, con ambos bandos combatiendo entre la maleza que poblaba las colinas. Tan abrupto era el terreno, que la conquista de Tokashiki fue particularmente compleja para los hombres del 306º Regimiento, que hasta el 30 de marzo no consiguieron doblegar a los defensores japoneses.


En aquel archipiélago tuvo lugar un estremecedor hallazgo. Mientras los estadounidenses patrullaban a fondo las Kerama, encontraron 350 lanchas suicidas ocultas en cuevas. Aquellas embarcaciones eran el reflejo de la desesperación nipona. Y es que los japoneses, desesperados por el curso que había tomado la guerra, estaban más que dispuestos a recurrir a tácticas suicidas para causar estragos entre las fuerzas enemigas.


Por su parte, los soldados de la 77ª División que habían invadido Keise Shima, terminaron por percatarse de que el enemigo había sido evacuado de la pequeña isla. Así pues, los estadounidenses emplazaron en Keise Shima un total de 24 cañones de 155 milímetros, todo ello con la finalidad de bombardear las playas de Hagushi y facilitar el desembarco de las tropas terrestres.


En la noche del 29 de marzo de 1945, los japoneses emprendieron un contraataque a bordo de pequeñas embarcaciones. Los estadounidenses, a duras penas, lograron repeler la ofensiva nipona. Por la mañana, habiendo perdido el elemento sorpresa, los japoneses terminaron por retirarse.

Embarcaciones suicidas japonesas encontradas por las tropas estadounidenses durante la campaña de Okinawa.

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