Blog
(6 votos)

Junio de 1942: sabotaje masivo del SAS en Libia y Creta

En el norte de África, el 8º Ejército británico y el Afrika Korps y sus aliados italianos seguían enzarzados en una interminable lucha. Los buques británicos partirían de Alejandría y Gibraltar para reforzar la estratégica posición aliada de Malta, asediada por la Luftwaffe justo en medio del Mediterráneo. Para el general Auchinleck era el momento de recurrir a los hombres del Servicio Aéreo Especial (SAS).

Una frenética actividad esperaba al SAS en junio de 1942. Así, los peculiares soldados de élite del SAS, bajo el mando de David Stirling, debían golpear no solo en seis aeródromos próximos a Bengasi, sino que también atacarían en Creta. Así pues, Stirling distribuyó los objetivos entre sus hombres. El grupo del aguerrido Paddy Mayne atacaría el campo de aviación auxiliar de Berka, los franceses del SAS golpearían en Barce, Martuba, Derna y el aeródromo principal de Berka. El también francés Georges Bergé tenía por objetivo atacar el aeródromo de Heraclión, en la isla de Creta, mientras que el propio Stirling asaltaría el aeródromo de Benina.

Era vital que los ataques del SAS tuviesen éxito, pues la acorralada guarnición de Malta dependía de los convoyes de suministros. Para evitar que los convoyes de suministros fuesen atacados por la aviación del Eje, Stirling y sus hombres debían destruir el mayor número posible de aviones en los campos de aviación de Libia y Creta.

Aviones alemanes siendo reparados en los aeródromos de Creta en 1941.

 

En Benina, los muchachos de Stirling, provistos de bombas Lewes, colocaron los artefactos sobre los Messerschmittt, los Ju 52 y los Stukas. Sigilosos, se internaron en las instalaciones enemigas sin ser descubiertos y también pusieron sus bombas en hangares con repuestos y motores.

Con las bombas ya colocadas, todo parecía indicar que los hombres de Stirling podían retirarse. Sin embargo, una luz procedente de una caseta llamó la atención de Stirling. Con un modo que era impropio de actuar de Stirling, el británico abrió la puerta, arrojó una granada y provocó una carnicería entre la veintena de alemanes que había en el interior de la pequeña edificación.

David Stirling, creador del SAS o Servicio Aéreo Especial.

 

Las bombas colocadas en los aviones explotaron, provocando un colorido espectáculo en medio de la noche. Mientras, unos cinco kilómetros al este, los franceses prendieron fuego a los depósitos de combustible en Barce y en la pista principal de Berka, más soldados galos luchaban a brazo partido. En Berka, los hombres del teniente Zirnheld fueron descubiertos después de colocar explosivos en seis bombarderos enemigos. A pesar de ello, Zinrheld y sus hombres consiguieron escapar sin lamentar bajas.

Aeródromo de Berka en la Segunda Guerra Mundial.

 

En Creta, tras emerger a la superficie desde el submarion Triton, el grupo del capitán Bergé llegó a la costa en botes hinchables. Los seis hombres que conformaban aquella partida de sabotaje iban ataviados como campesinos para pasar desapercibidos. Así, el 13 de junio de 1942, se infiltraron en el aeródromo de Heraclión y dispusieron los explosivos sobre los bombarderos Ju 88. Los bombarderos estallaron y los SAS franceses se esfumaron.

Sin embargo, el 19 de junio de 1942, cuando se disponían a abandonar Creta, la suerte abandonó al grupo del capitán Bergé. Traicionados por un lugareño que fingía mostrarse colaborativo y amable, fueron emboscados. Pierre Léostic murió y Bergé, consciente de sus escasas posibilidades, no tuvo más opción que rendirse. Solo George Jellicoe y un oficial griego lograron escapar de Creta. A pesar de la captura de Bergé, 21 aviones, 2 camiones, 12 motores de avión, numerosas municiones e importantes cantidades de combustible fueron destruidas. Lamentablemente, la represalia alemana fue feroz y cincuenta cretenses fueron ejecutados.

La suerte del grupo de franceses liderados por el capitán Jordan resultó ser bastante trágica. Los hombres de Jordan tenían planeado atacar el aeródromo de Derna. Para ello, fingiendo ser prisioneros, marcharían a bordo de camiones vigilados por falsos guardias alemanes. Estos falsos soldados alemanes pertenecían a una unidad secreta denominada Grupo Especial de Interrogatorios (SIG). Pero entre los hombres del SIG había dos traidores: Essner y Brückner.

A la izquierda de la fotografía se sitúa Essner, uno de los traidores infiltrados en el Grupo Especial de Interrogatorios.

 

El grupo de Jordan consiguió infiltrarse tras las líneas del Eje. Cuando se aproximaron al campo de aviación de Derna, Brückner fingió que el camión tenía problemas mecánicos. Prometió regresar con herramientas, pero, en realidad, alertó a los alemanes y los hombres de Jordan fueron emboscados. Solo el capitán Jordan consiguió huir en medio de una confusa refriega.

Posteriormente, las sospechas recayeron sobre Essner, otro de los miembros del Grupo Especial de Interrogatorios. Essner, puesto bajo vigilancia, murió al ser disparado por la espalda mientras intentaba escapar.

También en Berka, el grupo de Paddy Mayne fue descubierto y entabló combate con el enemigo. En medio de la refriega, los hombres de Mayne lograron colocar los explosivos en un depósito de combustible y se desvanecieron mientras las fuerzas del Eje los buscaban desesperadamente.

Paddy Mayne, uno de los soldados británicos más destacados y uno de los más carismáticos y rudos líderes del SAS.

 

En el punto de reunión, situado en el monte Jebel, un más que satisfecho David Stirling se congratuló al presenciar las enormes llamaradas provocadas por los sabotajes de sus grupos de ataque. Entre el 14 y el 15 de junio fueron llegando los hombres al punto de encuentro.

Pese a la colosal destrucción provocada por los hombres del SAS en los aeródromos del Eje, tan solo dos barcos llegaron a Malta. Ahora bien, la carga de aquellos buques proporcionó unas provisiones muy necesarias para la guarnición de Malta.

Visto 195 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.