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Un largo camino hasta el Nido del Águila

En junio de 1940, Francia vivió los que probablemente fuesen los días más tristes de sus últimos cien años de historia. Con los británicos retirándose por Dunkerque y las fuerzas francesas incapaces de contener el avance germano, las tropas alemanas no tardaron mucho en desfilar triunfalmente por las calles de París, pasando ante un monumento tan emblemático como el Arco del Triunfo.

Sin embargo, un incombustible Charles De Gaulle, al frente de la Francia Libre, comenzó a instigar a los franceses a seguir combatiendo, bien fuese en tierras francesas o en las colonias. Todo ello a pesar de que el norte de Francia permanecía ocupado por las tropas alemanas y el sur y las colonias permanecían bajo el régimen colaboracionista de Vichy.

Inicialmente, las fuerzas de la Francia Libre eran prácticamente insignificantes. Apenas unos cientos de soldados, entre los que se encontraban un buen número de españoles que servían en la Legión Extranjera. Estos hombres se encontraban en Gran Bretaña y habían luchado en Narvik (Noruega). También podían encontrarse españoles encuadrados en las guarniciones del África colonial francesa.

Sin embargo, la Francia Libre de De Gaulle, con la inestimable colaboración de los veteranos españoles, estaba decidida a pelear en África. Hacia noviembre de 1940, Charles De Gaulle se mostró de acuerdo en operar conjuntamente con los británicos en el norte de África.

En 1941, la Francia Libre dio un importante paso con un decidido ataque a la guarnición italiana que protegía el oasis de Kufra, en el sudeste de Libia. El 2 de marzo de 1941, los franceses libres enarbolaron la enseña con la cruz de Lorena. Precisamente, hombres como el sargento Torres y los cabos García y Nebot habían tenido mucho que ver en aquel triunfo. Cabe señalar que Kufra sería el punto de partida de muchas operaciones especiales aliadas en los desiertos norteafricanos.

Lentamente, desde remotas zonas de Chad, Camerún y Gabón, llegaban hombres y material para fortalecer a las fuerzas de la Francia Libre. Pese a que reconquistar Francia parecía un objetivo lejano, una tras otra, las guarniciones más al sur de los territorios controlados por el Eje fueron sucumbiendo. Merece la pena destacar la hazaña del cabo García, quien haciéndose pasar por un nativo, logró internarse en las posiciones italianas en el fuerte de Al-Qatrun.

Si bien los franceses progresaban arrebatando un enclave tras otro a los italianos, los esfuerzos del Afrika Korps de Rommel estaban centrados más al norte, pues sus panzers se batían el cobre contra el 8º Ejército británico.

Con la Francia Libre sumando victorias en África, su comandante en aquellas latitudes, el general Leclerc, no dudaba en elogiar la valentía de los soldados españoles. La progresión de las fuerzas francesas les llevó hasta Brak, donde, tomaron su fuerte el 4 de marzo de 1942.

Igualmente hay que destacar la tenaz resistencia exhibida por las fuerzas de la Francia Libre y la 13ª Semibrigada de la Legión Extranjera durante la batalla de Bir Hakeim. Gracias a su férrea defensa, las tropas británicas y de la Commonwealth ganaron un tiempo vital para poder reorganizarse en El Alamein (Egipto).

Tropas de la Legión Extranjera de la Francia Libre en Bir Hakeim.

 

Tras la decisiva victoria aliada en El Alamein, la campaña del norte de África dio un vuelco y, en enero de 1943, las tropas de la Francia Libre contribuyeron en la conquista de Tripolitania. Precisamente con la toma de Libia por parte de las fuerzas aliadas, el general Montgomery, al mando del 8º Ejército británico, pactó con el general Leclerc el papel que jugarían los franceses libres en la batalla por Túnez.

Hacia 1943, alemanes e italianos estaban encajonados en el reducto defensivo de Túnez, haciendo lo imposible por prolongar la guerra en África. Sin embargo, las tropas de Leclerc se hicieron con importantes posiciones como Ksar-Rhilane y Matmamta. Aunque los alemanes contraatacaron, las tropas de Leclerc, respaldadas por la aviación británica, lograron mantener sus posiciones.

Precisamente del papel de los españoles que lucharon con las tropas francesas en Túnez cabe destacar a Miguel Buiza. Como oficial, Buiza destacó por su liderazgo y por los valientes asaltos en los que condujo a sus tropas durante la campaña tunecina. También tuvo una destacada actuación en la lucha por el Djebel Driss en marzo de 1943 y en la cota 84 en abril de 1943. Ya en junio de 1943, el general Giraud le otorgaría la Cruz de Guerra con palmas.

Entre la primavera y el verano, De Gaulle y Leclerc pugnarían por el mando de las tropas francesas, que finalmente recayó en el primero. Las unidades francesas sufrieron una importante transformación y se creó la 1ª División Blindada de Francia, comandada por el general Juin, mientras que la 2ª División Blindada de Francia estaba bajo el mando del general Leclerc.

El general Leclerc, que comandó la 2ª División Blindada francesa.

 

Precisamente en la 2ª División Blindada francesa, compuesta por unos 16.000 hombres, había una importante presencia española. Más aún, tal era la abundancia de españoles en una de sus compañías, la 9ª, que fue comúnmente denominada “la nueve”.

El 6 de junio de 1944 tuvo lugar el desembarco de Normandía. Sin embargo, la 2ª División Blindada francesa tuvo que esperar hasta agosto de 1944 para poder entrar en combate. Por aquel entonces, estadounidenses, británicos y canadienses ya se habían batido el cobre en las playas y avanzaban tierra adentro. Los norteamericanos habían logrado una penetración decisiva en Avranches gracias a las tropas del general Patton.

Con los aliados avanzando decididamente hacia el interior de Francia, se presentó una oportunidad para los hombres de Leclerc. París estaba al alcance y los hombres de la 2ª División Blindada francesa lograron alcanzar la capital. El 25 de agosto de 1944, con la “nueve” teniendo un más que destacado papel, la 2ª División Blindada francesa liberó París y doblegó a los defensores alemanes ante una jubilosa muchedumbre que abarrotaba las calles.

La "nueve" durante la liberación de París.

 

Pero, pese a la alegría que supuso liberar París, Alemania continuaba resistiendo y tras cierto periodo de descanso, la 2ª División avanzó rumbo al este. El objetivo de los hombres de Leclerc era conquistar la ciudad de Estrasburgo. La lucha alcanzó una especial intensidad en el Mosela. Los españoles volvieron a dar prueba de su valía y el capitán Dronne, que mandaba la “nueve”, así como Federico Moreno y Fermi Pujol recibieron las más importantes condecoraciones militares francesas. Tan ardua lucha tendría su recompensa, cuando las tropas de Leclerc y los soldados estadounidenses se hicieron con Estrasburgo el 23 de noviembre de 1944.

La invasión aliada de Alemania se hizo esperar, pues los teutones, haciendo gala de una empecinada defensa, prolongaron varios meses la lucha. A pesar de ello, las tropas francesas se internaron en el sur de Alemania y penetraron en territorio austriaco. Después de cruzar el Rin, a finales de abril de 1945, la travesía a través de los antiguos dominios del Tercer Reich les condujo a los Alpes de Baviera. Allí, cerca de Berchtesgaden, llegaron al icónico “Nido del Águila” de Hitler. Después de una intensa lucha, hombres como Domínguez, Gualda, Bernal, los hermanos Castells o el cabo Millán, se hallaban en lo que había sido el corazón de la Alemania nacionalsocialista.

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