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Ariete 2017: un viaje a la Segunda Guerra Mundial

El pasado fin de semana, durante los días 5 y 6 de agosto se celebró el evento Ariete 2017 en la ciudad de la Coruña. Se trata de un importante acontecimiento de recreación histórica que permite acercar al público a lo que fue la Segunda Guerra Mundial. Para ello, han asistido muchos recreadores desde diversos puntos de España, todo con el objetivo de representar batallas como Sicilia, Tarawa y Normandía. El resultado del evento no podía ser mejor, pues ha habido una importante participación y me ha dejado un grato recuerdo formar parte de esta edición de Ariete.

Al llegar al Museo Militar uno parece sumergirse de lleno en la Segunda Guerra Mundial. Por doquier pululan soldados de los distintos ejércitos: paracaidistas americanos, rangers, tropas de la Wehrmacht, hombres de las Waffen-SS e incluso soldados japoneses. Como no, la mujer también está representada en este evento y es que el papel femenino en la guerra es de tal importancia que no puede ser ignorado. Entre la representación femenina merece la pena destacar a Lucía, Tamara y Marta. El público tiene a su disposición un mercado para comprar objetos de coleccionista, libros y otros efectos militares. Debo decir que en la bolsa de artículos militares me alegró mucho volver a coincidir con Jesús Gago.

A cada paso que avanzamos nos adentramos más en los años 40. Los blindados que permanecen estacionados en la entrada captan la atención del público y de repente, comienzan a escucharse las salvas de artillería de un cañón napoleónico. Ya a las 13:00 horas del sábado 5 de agosto comienza el desfile militar. Con un M-8 Greyhound al frente de la columna, las fuerzas estadounidenses, compuestas en su mayoría por rangers y paracaidistas avanzan hasta la céntrica Plaza de María Pita. Tras los norteamericanos marchan con gran disciplina los soldados alemanes.

Al llegar a la Pláza de María Pita, el público se congrega expectante ante la presencia de tantos soldados de la Segunda Guerra Mundial. Las tropas estadounidenses forman para pasar revista ante el mismísimo general Patton. El general Patton, ataviado con sus inmaculadas botas de montar, su casco reluciente con estrellas y portando una fusta, examina a las tropas. Satisfecho con el resultado, Patton se retira. Los estadounidenses rompen filas y charlan entre ellos en actitud relajada. Sin embargo, los siempre eficientes alemanes aguardan el momento para lanzar una contraofensiva. Los teutones irrumpen por sorpresa y se desencadena un furioso tiroteo en la Plaza de María Pita. El estrépito de las armas y las detonaciones de las granadas se extiende por toda la plaza. Se combate a sangre y fuego, pero finalmente, los norteamericanos logran prevalecer.

Por la tarde, el mismo 5 de agosto, tiene lugar la recreación de Tarawa. Los marines deben capturar un diminuto atolón en el Pacífico defendido entre otros por los japoneses Talo Shi e Hiroki. Roy Gardner, al frente de los marines se encarga de encabezar la ofensiva. El combate es breve pero intenso. Los nipones, fieles a su estilo, se defienden encarnizadamente. Tras una lucha sin cuartel, la infantería de marina de Estados Unidos termina por alcanzar la victoria.

La tarde continua con recreaciones de cine como la Operación Valkiria y escenas de la conocida película "Indiana Jones en busca del arca perdida". Al anochecher, en la R.S.D. Hípica de la Coruña, se celebra la cena de gala y se entregan los premios a los mejores recreadores. Un emocionado Talo Shi, encarnando a un piloto suicida japonés recibió el galardón a mejor recreador, mientras que el premio al mejor grupo de recreación histórica se lo llevaron Roy Gardner y sus chicos del 165th Signal Corps. Me causó especial alegría que entre los premiados, mi buena amiga Lucía fuese elegida chica pin up. Lucía se lo merecía, el modo en que se caracteriza y se documenta le hiceron más que justa ganadora de semejante distinción.

Llegó el domingo 6 de agosto y con él el gran momento que todos esperaban: la recreación del desembarco de Normandía. En el parque del Monte de San Pedro tuvo lugar un homenaje a Manuel Otero, el soldado español caído en la playa Omaha en el Día-D. Tras el homenaje a tan insigne protagonista de la Historia, aliados y alemanes comenzaron a tomar posiciones para recrear el enfrentamiento de Normandía.

Los alemanes se hallaban bien pertrechados y guarecidos en sus fortificaciones. Entre ellos se encuentran hombres dispuestos a vender cara su derrota, como Roberto Cañón Valbuena o mi amigo y tocayo David. No van a desprenderse fácilmente de sus piezas de artillería. Y para poner las cosas más difíciles a los aliados, entre los comandantes alemanes se encuentra un general de la Luftwaffe encarnado por Vicente Cervera.

A la espera de recibir la orden de atacar se encuentran los paracaidistas estadounidenses, los rangers y un pequeño contingente británico. Los oficiales dan la orden de avanzar. Se desata una refriega. Las balas rasgan el aire, las explosiones se suceden entre las filas norteamericanas. Los alemanes se están defendiendo con gran tenacidad y dispensan a los aliados un auténtico diluvio de plomo. Es imposible avanzar. Ni británicos, ni rangers, ni paracaidistas logran ganar terreno. Ante semejante caos, el capitán Maverick, de la 101ª División Aerotransportada, ordena el repliegue. Los angloamericanos, ordenadamente abandonan el campo de batalla y tras una breve pausa se preparan para un segundo asalto.

Con energías renovadas, los aliados vuelven a cargar pendiente arriba. En el caos de la batalla, como integrante de la 82ª División Aerotransportada, me separo de los paracaidistas. Sigo a mi compañero de división Diego, ambos nos hemos separado del flanco derecho del ataque y hemos terminado por unirnos a rangers y británicos. La ofensiva es un desastre, no muy lejos de mí, Germán, un paracaidista británico, cae mortalmente herido sobre el campo de batalla. Avanzo entre disparos y explosiones mientras un polaco carga frontalmente contra las defensas alemanas. El bravo polaco lanza un grito de guerra. El chico cae muerto delante de mis narices. Sigo a Diego, pero mi compañero de armas recibe un disparo y se desploma sobre la hierba. ¡Menudo desastre! Me arrastro para ocultarme tras una ondulación del terreno, allí me reuno con mi colega ranger Álvaro. Reanudamos la ofensiva, mientras desde el flanco derecho, los muchachos de la 101ª División Aerotransportada, entre los que se encuentran los miembros de la Asociación Screaming Eagles Bilbao, ganan metros. Mientras tanto, desde el flanco izquierdo, conseguimos progresar.

Los alemanes terminan por ceder ante la agobiante presión de los aliados. Los últimos defensores son reducidos. La pinza se cierra sobre los teutones. Los muertos reposan sobre el campo de batalla, los sanitarios corren a atender a los heridos y los últimos defensores alemanes son capturados. Los aliados se han hecho con la victoria en Normandía.

 

 

Fotografías: Lucía Wegner y Marta Vázquez.

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