Hacia 1923, se estableció el servicio militar obligatorio en Italia, reclutándose unos 400.000 hombres al año y que servían entre abril y octubre. Por aquel entonces, la mayor parte del ejército italiano se hallaba emplazado en el norte del país y estaba siendo preparado para la guerra de montaña.
Entre mayo y junio de 1940, las fuerzas alemanas, con sus divisiones acorazadas en vanguardia, llevaron a cabo un impresionante avance, provocando el colapso de Bélgica, Holanda y Francia.