Blog
David

David

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
En marzo de 1945 la guerra en Europa daba sus últimos coletazos y el general Patton fue informado de que su yerno, el coronel Waters, se hallaba prisionero en el campo de Hammelburg (Oflag XIII-B).
Corría julio de 1967 y los norvietnamitas habían sufrido un intenso desgaste en su lucha contra los estadounidenses. Sin embargo, tenían dos factores a favor, el hastío de la sociedad estadounidense con la guerra de Vietnam y un ejército sudvietnamita corrupto y poco efectivo en el campo de batalla.
Dos soldados forcejean cuerpo a cuerpo en algún lugar del norte de África. El cuchillo Fairbairn-Sykes parece a punto de hundirse en la garganta del alemán. El británico, poseído por sus instintos más salvajes, con los ojos emanando odio, sed de sangre incluso, vuelca toda su fuerza sobre el brazo derecho. Esa es la espectacular portada que ha creado el cineasta y fotógrafo Laureano Clavero para mi novela “Sangre y fuego en Tobruk”.
Con mucha ilusión os anuncio la inminente llegada al mercado de mi novela “Sangre y fuego en Tobruk”. Por fin, después de un apasionante trabajo de documentación y redacción desembarca una nueva aventura sobre las operaciones especiales que lanzaron los aliados en el norte de África.  Pronto podréis conseguir la novela contactando conmigo en mi web www.davidlopezcabia.es, en Amazon y en librerías.
A lo largo de unos 70 años, los franceses gobernaron en sus colonias de Indochina. La población indochina veía a los franceses como una potencia opresora, por lo que los galos se enfrentaron a insurrecciones y ataques guerrilleros. Progresivamente, esa resistencia desembocaría en la guerra de Indochina, con nefastas consecuencias para el ejército francés.
Los sueños de Mussolini embarcaron al ejército italiano en dos empresas fatales: la conquista de Grecia y la invasión de Egipto. Ambas campañas supusieron un esfuerzo colosal e inútil para una Italia a la que no le entusiasmaba combatir en la Segunda Guerra Mundial. En la guerra que mantenía Italia en el Mediterráneo, una estratégica isla iba a convertirse en un quebradero de cabeza para el Eje: se trataba de Malta.
Como parte del evento “Conversaciones en la Catedral”, en un apasionante coloquio sobre el castellano en España y el español en el mundo, tuve la ocasión y el placer de volver a coincidir con el escritor Emilio Lara. Aprovechando su reciente paso por Burgos, quiero hablaros de su última novela “Tiempos de esperanza”.
Lunes, 29 Abril 2019 00:11

Peleliu, holocausto en el Pacífico

La estrategia de Estados Unidos en el Pacífico pasaba por un doble camino. Por una parte, las tropas de MacArthur atacarían las Filipinas, mientras que las fuerzas del almirante Nimitz lo harían a través del Pacífico, de isla en isla, directos hasta llegar a Japón. Pero, como paso previo al regreso de MacArthur a las Filipinas, los estadounidenses habían planeado la conquista de las Islas Palaos. En una de esas islas, llamada Peleliu, iba a tener lugar uno de los más encarnizados combates del Pacífico.
Los sueños de Mussolini pasaban por conquistar Egipto y emular los éxitos militares alemanes en Europa. Para ello, las fuerzas italianas debían atacar desde Libia y derrotar a las tropas británicas que defendían Egipto. Sin embargo, la primera ofensiva italiana iba a demostrar que el ejército de Mussolini no estaba preparado para combatir a los británicos.
Solo se escucha el sonido de las olas al romper contra la costa. El sol aprieta, abrasando la piel de los turistas que, tras darse un baño en las playas de la tranquila localidad de Mar del Sud, buscan un lugar donde comer. Un letrero que reza “Bienvenidos, restaurant. Makarska, comidas croatas”, capta su atención. Los turistas se adentran en el restaurante, toman asiento en el comedor, decorado con el rojo, blanco y azul de la enseña croata. Echan un vistazo a la carta y piensan en pedir un buen “goulash”. Pero lo que no saben es que el restaurante Makarska tiene una apasionante conexión con la Segunda Guerra Mundial.